lunes, 14 de mayo de 2012

Menos fútbol y más respeto


Fernando Roig, a la derecha, ayer, acompañado de su hermano Juan Roig, presidente de Mercadona, una vez consumado el descenso del Vila-real CF.


Ni la crisis, ni los recortes, ni el medio millón de familias que se han quedado sin casa, ni el muchísimo dinero que estamos enterrando en nuestros bancos, ni estar camino de los seis millones de parados... nada. El fútbol sigue distorsionando la realidad hasta hacernos confundir lo anecdótico con lo fundamental. Los medios, como no, son los agentes básicos de este monumental proceso de distracción.
Hoy, periódicos, emisoras de radio y canales de televisión abren preocupados por el "drama del Vila-real", por "el día más triste de una ciudad", por la "inmensa e inmerecida pena del modélico presidente Fernando Roig". Él mismo, esta mañana, a las puertas de la Ciudad de la Justicia de Valencia, se ha negado a dar detalles ante los periodistas de su comparecencia como testigo ante el juez del del "Caso Noos" con la excusa de "respeten el día de dolor que llevo".
Pues no. El descenso de un equipo de fútbol no se merece ningún respeto especial, se llame Vila-real, Betis o Athlétic de Bilbao. Todos los años bajan tres equipos de primera división,  y la vida sigue. En el deporte, unos ganan y otros pierden, y no pasa nada. Pero es que todavía merece menos respeto un presidente como el del Vila-real, Fernando Roig.
El respeto se gana con actuaciones respetables y decir la verdad es un paso obligado para merecer respetabilidad. Roig se ha escudado hoy en su "dolor" para no dar explicaciones sobre por qué, a través de "su" Vila-real, pagó casi 700.000 euros a Urdangarín por un infome de 11 folios (sobre un proceso de sponsorización sin definir) plagiado integramente de internet. 700.000 euros son más de 115 millones de pesetas, por si hay alguna duda. La operación tiene pocos secretos. Fernando Roig ha sido uno de los empreasrios más próximos al hasta hace un año presidente de la Generalitat, Francisco Camps, cuya administración fue especialmente generosa con Iñaki Urdangarín. Lo  fue la Generalitat, las distintas instituciones gobernadas por el PP y sus empresarios más afines, Roig incluido.

                                    
Roig, a la izquierda, junto a Francisco Camps, Bernie Ecclestone, el patrón de la Fórmula 1, y José Luis Olivas, en ese momento, presidente de Bancaja, en 2007 cuando se constituyó Valmor Sport.


Claro que el desprendimiento del cual hacia gala Fernando Roig con una mano, le era compensado por la Generalitat por la otra. Roig, junto a Jorge Martínez "Aspar" y Bankia (qué casualidad) crearon la empresa Valmor para organizar las pruebas del Mundial de Fórmula 1 en Valencia que el president Camps acordó con Bernie Ecclestone. Roig ocupó la presidencia de Valmor. El negocio fue una pura ruina pero  la administración autonómica valenciana  decidió comprar la empresa por el simbólico precio  de un euro y hacerse cargo de los más de 34 millones que se debían. A Roig y compañía, el detalle de la Generalitat le han ahorrado unos 140 millones de euros. De ese "drama" se ha hablado bastante menos que del descenso del Vila-real.
En las reseñas de hoy sobre el "modélico" Roig nada se ha dicho tampoco de la denuncia que contra él presentó en 2009 la Agencia Tributaria imputándole un supuesto fraude a Hacienda por más de 500.000 euros vía facturas falsas en las obras de ampliación del estadio del Madrigal. "No soy un corrupto, ni nada parecido", dijo ese día Fernando Roig... Pero la Agencia Tributaria, ajena también a cualquier obligación de respeto, no parece creerle del todo y el proceso sigue adelante.

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