jueves, 31 de mayo de 2012

¿Por qué le llaman política si quieren decir partidismo?

Sin política no hay democracia. La política no solo es digna y necesaria, la política es imprescindible. No puede haber una sociedad democrática si no está polítizada. Pues bien, los grandes partidos políticos españoles lo están haciendo tan mal que se están cargando la política. Ya han conseguido que "politización" sea sinónimo de corrupción, de abuso, de arbitrariedad y de sinrazón, y no parecen dispuestos a parar. Lo deseable sería que el desprestigio de los partidos políticos lo pagaran ellos pero, desafortunadamente,  lo paga la política, lo paga la democracia, lo pagamos todos. Mantiene la Constitución en su artículo sexto que "los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política". En resumen, que los partidos son instrumentos al servicio de los ciudadanos. Por eso, y porque la democracia se expresa a través de ellos, está bien que sea en última instancia de los partidos de quienes partan las propuestas de candidatos para tantos y tantos organismos e instituciones públicas. Desde el Tribunal Constitucional a los consejos de administración de las Cajas de Ahorros; desde la dirección de los medios de comunicación públicos a todo tipo de empresas ligadas a la administración o a las múltiples entidades reguladoras. Son cientos y cientos de cargos, cientos y cientos de puestos claves para la marcha de un país.
No hay nada con más legitimidad democrática que las cámaras parlamentarias y, por tanto, los grupos que las conforman, para elegir la composición de todos esos organismos. Así que ni una sola objeción a que todo este proceso esté "politizado".  Lo repito: es lo pertinente en democracia. La fractura llega cuando no estamos ante "politización" sino ante un evidente "partidismo". Y eso es a lo que se dedican los grandes partidos españoles, a colocar en todos los puestos a los que tienen acceso a estómagos agradecidos, militantes fieles, compromisos pendientes y pelotas sin más mérito que la proximidad militante o familiar. Por eso luego no hay nada que funcione, porque jamás piensan en los mejores para los cargos a ocupar sino, simplemente, en los suyos. Se juntan la incompetencia y la falta de honradez. Los despachos se llenan de incompetentes porque se trata de personas que no tienen los conocimientos mínimos requeridos para la tarea que, supuestamente, se les encomienda y no son honrados porque si lo fueran  no aceptarían puestos que les quedan absolutamente grandes. El resultado de sumar  incompetencia y falta de honradez es, siempre, una pésima gestión y mucha corrupción. Las cosas no pasan por casualidad.
Así que la politización no es mala pero si los partidos no quieren que los ciudadanos les vean como enemigos, desconfien de ellos y, con el tiempo, acaben huyendo de todo lo que huela a política, con lo peligroso que esto es, que hagan lo que toca; que se pongan al servicio de los ciudadanos, que se olviden del partido como oficina de colocación, que se abran a la sociedad y que piensen en los mejores cuando se trata de nombramientos claves en organismos oficiales. En resumen, que pongan la politica al servicio del pueblo. Es así de simple.
Por si alguien tiene dudas sobre la bondad de la política, recomiendo escuchar el discurso que Ada Colau, de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH), durante el acto de recogida del premio "Català de l'any". Un discurso claro y sincero, que mueve a la confianza, a la empatía y a la ilusión. Toda la distancia que hay entre sus palabras y las habituales peroratas llenas de lugares comunes y circunloquios de los políticos profesionales es el boquete que nuestros grandes partidos han abierto entre las instituciones y las personas.


miércoles, 30 de mayo de 2012

Menos palabras y más hechos

Lo escribí hace unos días: no hay ninguna necesidad de que Mariano Rajoy, por más que sea presidente del Gobierno, haga ruedas de prensa, nos hable, nos explique, conceda entrevistas o redacte comunicados. No sirve de nada. Es inútil. Son inútiles, tanto las ruedas de prensa como el mismo Rajoy. Sus palabras no tienen ningún sentido porque todos, todos, sabemos que no dice la verdad, que nos miente, que sus apariciones son puras puestas en escena. El manual de la democracia dice: un dirigente político debe comparecer y dar explicaciones. Pues allá que se va Rajoy, y como él sus ministros, o Rubalcaba, o antes Zapatero, Leire Pajín o Pedro Solbes. Y si en una democracia los dirigentes deben comparecen y comparecen, pues nada, tranquilidad, es que estamos en democracia. Pues no. No estamos porque todo es mentira, lo saben ellos, lo sabemos nosotros, ellos saben que no nos creemos nada pero, uno y otros, asumimos nuestro papel y hacemos como que las cosas funcionan como deben.
La inutilidad de las palabras de Rajoy, que pretendían tranquilizar al grito de "sé lo que me hago", se demuestra en que fue hablar el presidente y desplomarse la bolsa mientras se disparaba la prima de riesgo. ¿Lo ven? Callado hubiera estado mejor.
Además, los ciudadanos nos haríamos el mayor de los favores si prescindiéramos de las explicaciones de Rajoy. Lo deberíamos hacer explícitamente. Interesarnos por lo que hace, por sus decisiones, por lo que no dice públicamente o por lo que comenta en privado... pero sus discursos oficiales, sus comparecencias, puesto que no tienen ningún valor, deberían ser contestadas con el silencio, con el desprecio, con el vacío. Igual llegaría un momento que se darían por aludidos. En este sentido, cuánto daño hace y ha hecho el periodismo de declaraciones, ese que considera noticia cualquier comentario de un personaje destacado aunque sus palabras no tengan nada que ver con los hechos, aunque hoy diga una cosa, mañana la contraria y hago otra absolutamente diferente.
Necesitamos confiar en las instituciones. Es verdad. Pero las palabras de nuestros dirigentes nos alejan de cualquier atisbo de confianza. El descrédito de la política ya no es cosa de los menos informados que esgrimían aquello de "todos son iguales". Hoy esa máxima, demagógica y simple, puede ser también el producto de una reflexión profunda y documentada sobre lo que está pasando en la política española. Hechos y no palabras, eso es lo que se precisa. Hechos que en política se llaman leyes y comportamientos ejemplares; hechos que pasan por llevar ante los tribunales a todos los responsables de las entidades financieras españolas y a quienes les debían controlar.
No perdamos más el tiempo escuchando a mentirosos. Hechos. Por ejemplo: que José Luis Olivas, el expresidente de Bancaja, si ha gestionado mal la entidad que ahora necesita miles de millones de euros públicos para reflotarse, tenga que devolver todo, todo, lo que ha cobrado hasta llegar al sueldo mínimo interprofesional y si, además, se descubren decisiones destinadas únicamente a enriquecerse, que se vaya a la cárcel. Y como Olivas, Rato, Serra, Hernández Moltó, Crespo, Blesa y los centenares de directivos sin escrúpulos que se han forrado a nuestra costa.

sábado, 26 de mayo de 2012

Vergüenza, sin más adjetivos, vergüenza

José Císcar, vicepresidente de la Generalitat valenciana

Si tuviera posibilidad de acceder a él, me gustaría decirle al vicepresidente de la Generalitat valenciana, José Císcar, que no debe sentir "vergüenza ajena" por el caso de corrupción destapado en la antigua consellería de Solidaridad y Cooperación de su gobierno que dirigía el actual portavoz parlamentario del PP, Rafael Blasco. Lo que debe sentir el Sr. Císcar es "vergüenza" pura y dura, "vergüenza" sin más. Nada de "ajena", solo un sinvergüenza consideraría ajena la vergüenza que debe sentir el vicepresidente de un gobierno por algo sucedido en él y protagonizado por quien es un alto cargo de su partido, el PP, y se sienta justo detrás de él en el Parlamento valenciano. Anadirle "ajena" al término vergüenza es propio de un irresponsable político que no es capaz de distinguir el marco de sus obligaciones, ni por supuesto el valor de su ejemplo.

José Císcar y, más que él, el grisáceo subido president de la Generalitat, Alberto Fabra, han de tener claro que de "ajena", nada. Deben entender que todos los excesos, abusos, todas las conversaciones que conocemos, incluida aquella en la que se habla de "violar" a una diputada, todo el dinero robado, todos los desprecios a los más desfavorecidos, todas las burlas, les competen directamente; y, en la medida, que se dedican a disimular y echar balones fuera, ellos tienen a día de hoy la máxima de las responsabilidades.

martes, 22 de mayo de 2012

La justicia no descansa

                                     
          Emilio Botín, presidente del Banco de Santander, en un acto solidario.


Es verdad: ante la multiplicación de los casos de corrupción, ante los reiterados ejemplos de más y más fraude fiscal, antes los nuevos robos de cuello blanco y al por mayor, la justicia no permanece ausente, ni distraida, ni ajena a lo que está pasando.
Sin ir más lejos, en las últimas horas, la Audiencia Nacional ha archivado la causa abierta contra Emilio Botín, el presidente del Banco de Santander, por un fraude fiscal relativo a unas cuentas opacas que la familia mantenía en Suiza; la Fiscalia del Tribunal Supremo ha desestimado la denuncia contra el presidente del Consejo General del Poder Judicial y del propio Tribunal Supremo, Carlos Dívar, que se había pasado 20 fines de semana en hoteles de lujo de Marbella a costa del erario público, y la Audiencia de Castellón ha declardo nulo el auto de juicio oral contra el expresidente de la Diputacíón de Castellón, Carlos Fabra, con lo cual su caso, por tráfico de influencias, cohecho y hasta cuatro delítos fiscales, vuelve al juzgado instructor.
Así las cosas, tranquilos, la justicia está alerta y preparada, ni un poderoso se le escapará, ninguno de ellos irá a la cárcel.

lunes, 21 de mayo de 2012

No es política, es mucho peor


"Entrañable" saludo entre la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, y el líder del PP valenciano, Alberto Fabra, en el Congreso regional PP.


Lo reconozco: de los dirigentes políticos lo que más me molesta es que me tomen el pelo, que me tomen por tonto, que me traten como si fueran un menor de edad mental. Los enanos intelectuales, sea cual sea su coeficiente, son ellos. Además, vistos con perspectiva, analizados los resultados de su gestión, se demuestran dos cosas: son poco honrados, mala gente, y, además, incompetentes. Si solo fueran una de las dos cosas, habría solución; con el paquete completo, estamos perdidos.
Este fin de semana, el Partido Popular celebró varios congresos regionales. Es verdad que llamarle congreso a esas ceremonias de sonrisa, palmadas en la espalda, aplausos y unanimidades, es una broma, pero bueno, nos entendemos.
Pues bien, en Valencia, el nuevo líder autonómico de los populares, Alberto Fabra, hizo un discurso en "plan Churchill": "No os puedo prometer un camino fácil sino esfuerzo, exigencia y un compromiso alejado de electoralismos y frivolidades, un compromiso con la libertad y la dignidad de las personas". Eso dijo.
Luego se embarcaron en el reconocimiento, a su particular manera, de los errores del pasado: "los ciudadanos deben saber que les respetamos lo suficiente como para saber reconocerlos [los errores] y pedir disculpas". Humildad, diálogo, colaboración y consenso, esas fueron las referencias más escuchadas. Si fueran sinceros, si creyeran de verdad que los errores del pasado vinieron por no escuchar a los ciudadanos, por no tenerlos en cuenta, hoy atenderían a lo que se les está diciendo. No lo hacen. Si estuvieran diciendo la verdad cuando reconocen fallos pasados, hoy reconsiderarían sus planes de ajuste, sus reformas laborales, sus hachazos en educación, sus ayudas a los bancos, su olvido de los sectores sociales más desfavorecidos, su desprecio a los inmigrantes sin papeles, su obsesión por privatizar... pero no. Nada. Es mentira. Su "mea culpa" es pura cosmética, puro teatro, como siempre, comedia, comedia y comedia (dicho sea en el peor de los sentidos). "Si nos equivocamos, pediremos disculpas, rectificaremos y aprenderemos de nuestros errores", remato. Yo añado que, hombre, podrían aprender ya de sus errores pasados y rectificar antes de cometer los nuevos errores. En política no sirve la confensión como en la religión católica donde pecas, te confiesas y a otra cosa mariposa. No. Aquí hay víctimas y la contumacia en el error es signo de mala fe.
Hablan también de su intransigencia ante la corrupción pero el Congreso de Alicante lo presidió una imputada, la alcaldesa de la ciudad, Sonia Castedo; uno de los más aplaudidos a su llegada fue Carlos Fabra, un verdadero "Al Capone político", los diputados y alcaldes perseguidos por la justicia siguen en sus puestos y el elegido como número dos del partido, Serafín Castellano, todavía tiene que aclarar los líos con su amigo constructor José Miguel Pérez a quien daba contratos desde todos los cargos por los que pasaba y con quien le unían incluso negocios familiares.
Si fueran gente honrada, no se apuñalarían entre ellos, no se traicionarían, debatirían sober ideas o estrategias, no lo dejarían todo en manos del líder. Y conste que cuando digo líder me refiero a Alberto Fabra, no a Charles de Gaulle, ni Adenauer, ni Fidel Castro, ni Obama... Hablo, recuérdese, de Alberto Fabra, un  aparejador sin ninguna trayectoria profesional, político criado a la sombra del"multi-imputado" Carlos Fabra, palmero durante años del ahora olvidado Francisco Camps y president de la Generalitat por el "dedazo" desde Madrid. Pues bien, un ejemplo del sectarismo, de la baja calidad humana de sus dirigentes, de como la promoción interna es siempre en base a pegar puñaladas, a cambiar de bando y a hacer la pelota, un ejemplo, digo, es que ninguno de los tres anteriores presidents de la Generalitat estuvieron en el Congreso. Ni Eduardo Zaplana, ni José Luis Olivas, ni Francisco Camps... con lo que les habían llegado a jalear, con lo que los habían adorado... Hoy nadie se acuerda de ellos. La desmemoria es fundamental, se vive en la desmemoria. El pasado no puede hipotecarles la carrera, igual que lo dicho y lo comprometido no puede condicionar su gestión. Decir es una cosa; hacer, otra muy distinta. Todos los que estaban ayer en el Congreso de Alicante son supervivientes y solo se sobrevive olvidando a los que no están y rindiendo pleitesía a quien está al mando. Así las cosas, ¿como se puede confiar en este tipo de gente? Es más: aunque no se confie en ellos, ¿como se puede esperar algo de este tipo de gente? No es cuestión de política, es mucho peor.

viernes, 18 de mayo de 2012

Políticos de utilidad cero



"Malditas elecciones" es una canción de Chicho Sánchez Ferlosio dentro de un trabajo que hizo sobre la figura del anarquista Buenaventura Durruti con la II República como marco. Su mensaje de fondo me parece de lo más actual y, puesto que acabo el "post" con una referencia a su hermano Rafael, me ha parecido adecuado empezar por el fallecido Chicho.

¿A qué se refieren nuestros políticos cuando piden que se confíe en ellos, que se les crea? ¿De qué hablan? ¿A quien se dirigen? La sociedad española vive inmersa en una crisis múltiple, económica pero también política y moral, y mira a sus dirigentes como un enfermo que se siente en peligro y no confía para nada en el médico que le atiende porque sabe que siempre le miente, que no ha curado a nadie y que sus reiterados diagnósticos equivocados tiene la culpa de todo lo que le pasa. Eso sí, el médico no calla.
Ahora que se necesita un mínimo de confianza en quienes nos dirigen, explotan, en nuestra cara y en la suya,  todas las trampas y los abusos cometidos. Tanto da que digan que los sacrificios que nos piden son por nuestro bien, que no hay otro camino, que saben lo que hacen, que las cuentas cuadran, que los planes son de fiar; es igual que nos digan blanco que negro, sí que no. Nadie se los cree. Nuestros políticos, pero también nuestros banqueros, nuestros grandes empresarios o nuestros insignes periodistas de relumbrón, llevan tanto tiempo diciendo lo que les interesa a ellos y no la verdad, que ya nadie se puede fiar. Han sido años, décadas, viendo como los argumentos estaban permanentemente a disposición de sus intereses y tácticas, oyendo como lo que valía para los demás no valía para ellos, como los fallos o corrupciones propias se justificaban con razones peregrinas. Siempre tenían una excusa para lo que pasaba en su partido, siempre un motivo  para aplaudir la gestión propia. Todo lo de los otros estaba fatal, daba igual que hicieran o que dejaran de hacer. La raya entre lo bueno y lo malo siempre se movía según interesaba. Y siguen así. Y quieren que se les crea. Pues no. No deberían ni cansarse, ni cansarnos. La ciudadanía sabe que de esta crisis, o lo que sea, se saldrá cuando se salga y será pese a quienes ocupan las instituciones, pese a quienes están en los grandes consejos de administración. Qué saben ellos, pobres ignorantes, si llegan a los cargos supremos personajes que no dan la  talla ni para presidentes de escalera.  No nos avisaron de la que venía y nadie espera que sepan dónde está ahora la solución. Si entonces callaron porque no se enteraban, malo, y si lo sabían pero les convenía no decirnos nada, todavía peor.
Estos días se habla mucho de que el presidente Mariano Rajoy está ausente, que no da la cara. Sí, ¿y qué? ¿Qué va a decir? Que Rajoy comparezca o no es insignificante. Los miembros del gobierno están todo el día en televisión, sus gabinetes de prensa nos bombardean a comunicados, sus mamporreros mediáticos no  paran, ¿y qué? ¿De qué sirve, de qué sirven? De nada, utilidad cero. Rajoy no tiene cosa alguna que decir, nadie le va a creer. Rajoy no sabe nada. Rajoy no va a contestar a lo que se le pregunte, no nos va a decir la verdad porque él, en si mismo, es el primer figurante de una mala comedia que se representa a nuestra costa. Los actuales dirigentes políticos existen porque nosotros existimos, están porque nosotros les pagamos pero trabajan para otros, para esa superestructura de gente poderosa que, de tanto en tanto, ha de destrozarlo todo para que la rueda de su negocio no pare. En esas estamos ahora. Me asaltan aquellas palabras de Rafael Sánchez Ferlosio en su "Vendrán más años malos", donde, después de referirse a la perversidad de la tolerancia, remataba con la petición de que quien pretenda mandar debe tener un mínimo de respeto por el mandado y "abstenerse de darle explicaciones". Pues por eso creo que no hace falta que hable Rajoy; ahórrenos la pérdida de tiempo, buscaremos el futuro sin usted y los suyos; no tener guía es jodido pero creer que lo tienes y que te mienta es un desastre definitivo.

jueves, 17 de mayo de 2012

Alosque



Grecia no está cerca de Montcada i Reixac, que es de donde ha salido el grupo "La Pegatina", pero, ubicada en el cinturón de Barcelona, Montcada i Reixac pasa penalidades bastante similares a las que se viven en cualquier ciudad intermedia del entrono de Atenas. "La Pegatina" dedica la canción que encabeza este "post" a los que "luchan sin gritar y se juegan la vida", también a los que "beben para olvidar" y a los que "se van a dormir sin pedir perdón". Cantan, en definitiva,  la buena gente, a la gente sencilla, a la gente normal.
En estos tiempos que corren la mayoría de la gente normal no entiende lo que está pasando ni en el mundo, ni en su calle porque todo dios les miente, empezando por los medios de comunicación.
Por eso, yo dedico esta entrada a los que desenfocan lo que está sucediendo en Grecia. A los que desde periódicos, radios, televisiones, artículos, tertulias y púlpitos diversos aseguran que Syriza, el partido griego gran triunfador de las últimas elecciones y, quizá, todavía más de las próximas del 17 de junio, es un grupo extremista, les pido que se lean su programa. También se lo recomiendo a los que dicen que son utópicos, a los que los califican de ingenuos, a los que mantienen que son irresponsables, a los que los acusan de ir contra Europa, a los que los consideran un peligro y a los que los tienen por anti-sistema.
Ahí  va, a partir de una traducción recogida en el blog "Escolar.net",  un resumen del programa electoral de Syriza:
1. Auditoría sobre la deuda pública. Renegociarla y suspender pagos hasta la recuperación económica.
2. Exigir a la Unión Europea que el BCE financie directamente a los Estados y a la inversión pública.
3. Subir el impuesto de la renta al 75% a partir de ingresos superiores a los 500.000 euros.
4. Una ley electoral verdaderamente proporcional.
5. Subida del impuesto de sociedades al menos hasta la media europea.
6. Impuesto para transacciones financieras e impuesto especial para los objetos de lujo.
7. Prohibir los derivados financieros especulativos.
8. No a los privilegios fiscales de la iglesia y los grandes armadores.
9. Combatir el secreto bancario y la evasión de capitales.
10. Rebajar drásticamente el gasto militar.
11. Subir el salario mínimo.
12. Utilizar los edificios del Gobierno, la banca y la iglesia para alojar a las personas sin hogar.
13. Comedores en los colegios públicos para ofrecer comidas gratuitas a los niños.
14. Sanidad pública gratuita a personas desempleadas, sin hogar y sin ingresos.
15. Ayudas de hasta el 30% de sus ingresos para familias que no puedan pagar sus hipotecas.
16. Aumentar las prestaciones de desempleo.
17. Subir la protección social a familias monoparentales, ancianos, discapacitados y hogares sin ingresos.
18. Nacionalización de bancos y empresas públicas estratégicas (trenes, aeropuertos, agua,...)
19. Más energías renovables y más protección del medio ambiente.
20. Igualdad salarial entre hombres y mujeres.
21. Limitar el encadenamiento de contratos temporales.
22. Mejoras laborales y salariales para los trabajadores a tiempo parcial.
23. Recuperación de los convenios colectivos.
24 Más inspecciones laborales y mayores controles para las empresas que acceden a concursos públicos.
25. Reforma constitucional para garantizar la separación Iglesia/Estado y los derechos a la educación, la salud y la protección del medio ambiente.
26. Someter a referéndum los tratados europeos y otros acuerdos de importancia.
27. Abolir los privilegios de los políticos, incluidos los privilegios judiciales.
28. Disolver las fuerzas especiales antidisturbios.
29. Garantizar los derechos humanos en los centros de detención de inmigrantes.
30. Facilitar la reagrupación familiar de inmigrantes  y garantizar su acceso a la sanidad y la educación.
31. Despenalizar el consumo de drogas, perseguir solo el tráfico. Aumentar los fondos para desintoxicación.
32. Regular el derecho a la objeción de conciencia en el servicio militar.
33. Aumentar los fondos para la sanidad pública.
34. Eliminar los copagos sanitarios y nacionalizar los hospitales privatizados.
35. Retirada de las tropas griegas de Afganistán y los Balcanes.
36. Romper los acuerdos de cooperación militar con Israel.
37. Negociar un acuerdo estable con Turquía, cerrar las bases extranjeras en Grecia y salir de la OTAN.

A los que tanto miedo tienen, les pregunto: ¿dónde está el peligro?... Peligro para la gente normal me refiero.

martes, 15 de mayo de 2012

El gran Pacto PP-PSOE ya existe y es contra nosotros

                                      
 Cuando ya no sabemos qué decir apelamos a la necesidad de un gran Pacto de Estado; que los dos grandes partidos, juntos, PP y PSOE de la mano, nos saquen del agujero en el que estamos. Es una ingenuidad. Es la apelación al "todos a una", como aquel "podemos" con el que se anima en el fútbol. Nos atenaza el miedo y pensamos (queremos pensar) que la solución está en que "papá y mamá" dejen de discutir y remen en la misma dirección. Como niños. Es falso. El PP y el PSOE ya están de acuerdo, ya tienen el gran pacto. Lo que sucede es que lo esconden, mienten para que pensemos que las cosas pueden cambiar sin cambiar de actores, para que nos creamos que esto aún da más de si, que todavía hay esperanza y que la esperanza son ellos. Mentira.
Solo podemos acercarnos a la realidad si nos alejamos de los titulares de los grandes medios, de los discursos que más se oyen, si apartamos un poco el ruido para atender a los hechos.  Olvidemos lo que dicen, o decían, unos y otros mientras están, o estaban, en la oposición. Fijémonos en lo que hacen cuando llegan al gobierno; o sea, lo mismo. Así, nos daremos cuenta de que el gran Pacto de Estado ya está en vigor y es contra nosotros, contra la gente normal; no contra los que se reparten las stock options, ni contra los que cazan elefantes, ni contra los que van a los palcos de los clubs de moda, ni contra los que tienen chofer o viajan en coche oficial.



Cuentan los hechos; no las palabras. El gran Pacto de Estado entre el PP y el PSOE está vigente y es de derechas; pasa porque nada cambie, porque la crisis sirva para reforzar a los grandes poderes económicos (mediáticos incluidos) a costa de la pérdida de derechos de la inmensa mayoría, porque se mantega al Rey y a su corte, porque el bipartidismo se refuerce, porque no se toquen los privilegios de la clase política, ni sus conexiones con las grandes empresas para aterrizar en ellas una vez se abandone el escaño. El gran Pacto  que han "firmado" PP y PSOE pasa por escandalizarse por un corte de calles pero no por mil familias desalojadas de sus casas, por asegurar que la Constitución de 1978 es intocable aunque la incumplan cada minuto, por decir siempre sí a los Estados Unidos y no, por ejemplo, a los saharauis, por controlar la justicia, por poner el grito en el cielo hablando de corrupción pero asegurándose de que sus corruptos siempre tendrán escapatoria legal, por poner en todo momento el beneficio por delante de la sostenibilidad, por no tocar nunca las ventajas económicas de la iglesia, por taparse entre ellos, por predicar  austeridad asegurándose que nunca la sufrirán en sus carnes.
¿Qué más pacto queremos? ¿Qué más pacto se puede esperar? Apartemos el ruido al que tanto contribuyen los grandes medios y escucharemos mucho mejor. Veremos que el 95% de las disputas entre el PP y el PSOE son fuegos artificiales, que las alternativas están fuera de ellos, aunque casi no aparezcan en "El País", en "El Mundo",  en "TVE", en "La Vanguardia" o en la "SER". Es obligado buscar alternativas, hacerlo para estar mínimamente a la altura de los que lucharon antes que nosotros y para que los que vengan después, nuestros hijos, no nos lo echen en cara.

lunes, 14 de mayo de 2012

Antes con la superstición que con la educación, así es el PP

                             
Las autoridades valencianas antes de la Misa de Infantes. Les reciben el cardenal Cañizares que ofició la ceremonia y, detrás, el arzobispo Osoro.


Un hecho concreto puede servir, como si de una foto se tratara, para evidenciar la sensibilidad de un gobierno en relación a los distintos aspectos de la realidad social. Revisemos pues la sensibilidad del gobierno de la Generalitat valenciana y, en general del PP a al vista de dos hechos que se dieron este pasado domingo en Valencia.
Los hechos en cuestión son: el traslado de la Mare de Deu del Desemparats desde la Basílica a la Catedral, con el añadido de la llamada Misa de Infantes, y una nueva edición de las Trobades d'Escola Valenciana, que es un acto que diferentes colectivos del ámbito educativo organizan para reivindicar la enseñanza en valenciano. Este año era la edición número 25 de las Trobades.
En el "Traslado" estuvieron presentes el president de la Generalitat, Alberto Fabra (imprescindible las  declaraciones sobre su confianza en la ayuda divina para salir de la crisis); su vicepresidente, José Císcar; el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo; el consejero de Gobernación, Serafín Castellano; la de Educación, Maria José Catalá; la de Agricultura, Maritina Hernández; la de Cultura y Turismo, Lola Johson; el president de Les Corts, Juan Cotino; la delegada del Gobierno, Paula Sánchez de León; la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, con su equipo de gobierno al completo; diputados, como José Marí Olano; senadores, como José María Chiquillo... No faltó prácticamente nadie.
En las "Trobades" no hubo ningún cargo institucional del PP. Bueno sí, después de años de boicot absoluto, esta vez estuvo allí el subdirector general de Calidad Educativa, Manuel Tomás.


                                     
La Trobada d'Escola Valenciana, con sus pancartas reivindicativas.

                                               
El Traslado de la Mare de Deu, con los fieles enfervorizados llevando en volandas a bebés hasta el manto de la imagen.

Vamos, que puestos a elegir entre cardenales y profesores, el Partido Popular lo tiene claro.



Menos fútbol y más respeto


Fernando Roig, a la derecha, ayer, acompañado de su hermano Juan Roig, presidente de Mercadona, una vez consumado el descenso del Vila-real CF.


Ni la crisis, ni los recortes, ni el medio millón de familias que se han quedado sin casa, ni el muchísimo dinero que estamos enterrando en nuestros bancos, ni estar camino de los seis millones de parados... nada. El fútbol sigue distorsionando la realidad hasta hacernos confundir lo anecdótico con lo fundamental. Los medios, como no, son los agentes básicos de este monumental proceso de distracción.
Hoy, periódicos, emisoras de radio y canales de televisión abren preocupados por el "drama del Vila-real", por "el día más triste de una ciudad", por la "inmensa e inmerecida pena del modélico presidente Fernando Roig". Él mismo, esta mañana, a las puertas de la Ciudad de la Justicia de Valencia, se ha negado a dar detalles ante los periodistas de su comparecencia como testigo ante el juez del del "Caso Noos" con la excusa de "respeten el día de dolor que llevo".
Pues no. El descenso de un equipo de fútbol no se merece ningún respeto especial, se llame Vila-real, Betis o Athlétic de Bilbao. Todos los años bajan tres equipos de primera división,  y la vida sigue. En el deporte, unos ganan y otros pierden, y no pasa nada. Pero es que todavía merece menos respeto un presidente como el del Vila-real, Fernando Roig.
El respeto se gana con actuaciones respetables y decir la verdad es un paso obligado para merecer respetabilidad. Roig se ha escudado hoy en su "dolor" para no dar explicaciones sobre por qué, a través de "su" Vila-real, pagó casi 700.000 euros a Urdangarín por un infome de 11 folios (sobre un proceso de sponsorización sin definir) plagiado integramente de internet. 700.000 euros son más de 115 millones de pesetas, por si hay alguna duda. La operación tiene pocos secretos. Fernando Roig ha sido uno de los empreasrios más próximos al hasta hace un año presidente de la Generalitat, Francisco Camps, cuya administración fue especialmente generosa con Iñaki Urdangarín. Lo  fue la Generalitat, las distintas instituciones gobernadas por el PP y sus empresarios más afines, Roig incluido.

                                    
Roig, a la izquierda, junto a Francisco Camps, Bernie Ecclestone, el patrón de la Fórmula 1, y José Luis Olivas, en ese momento, presidente de Bancaja, en 2007 cuando se constituyó Valmor Sport.


Claro que el desprendimiento del cual hacia gala Fernando Roig con una mano, le era compensado por la Generalitat por la otra. Roig, junto a Jorge Martínez "Aspar" y Bankia (qué casualidad) crearon la empresa Valmor para organizar las pruebas del Mundial de Fórmula 1 en Valencia que el president Camps acordó con Bernie Ecclestone. Roig ocupó la presidencia de Valmor. El negocio fue una pura ruina pero  la administración autonómica valenciana  decidió comprar la empresa por el simbólico precio  de un euro y hacerse cargo de los más de 34 millones que se debían. A Roig y compañía, el detalle de la Generalitat le han ahorrado unos 140 millones de euros. De ese "drama" se ha hablado bastante menos que del descenso del Vila-real.
En las reseñas de hoy sobre el "modélico" Roig nada se ha dicho tampoco de la denuncia que contra él presentó en 2009 la Agencia Tributaria imputándole un supuesto fraude a Hacienda por más de 500.000 euros vía facturas falsas en las obras de ampliación del estadio del Madrigal. "No soy un corrupto, ni nada parecido", dijo ese día Fernando Roig... Pero la Agencia Tributaria, ajena también a cualquier obligación de respeto, no parece creerle del todo y el proceso sigue adelante.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Sin cuerda para Rato


Rodrigo Rato, a finales de los 70, poco antes de entrar en política.


Hay biografías que se hacen grandes en base a fracasos; la de Rodrigo Rato es una de esas. Ser listo no es sinónimo de ser un buen político, ni un buen gestor público. Rato, hombre de buena cuna que se ha ganado un pasar envidiable, tiene bien pocos logros de los que alardear en su currículum más allá de los destacadisimos cargos que ha ocupado. La ocupación de cargos sirve para engordar una tarjeta de presentación pero no garantizan ni de lejos el buen desempeño de las responsabilidades asumidas. Los nombramientos de raíz política son una fábrica de inútiles al frente de tareas que les desbordan, chimpances a los mandos de un avión de pasajeros. Conozco, por ejemplo, infinidad de supuestos periodistas que han detentado importantísimos cargos en medios de comunicación públicos, y también privados, que ni siquiera han sido periodistas un solo día de sus vidas. Rodrigo Rato me temo que entra en la misma categoría.
El hasta hace tres días presidente de Bankia nació en Madrid, se licenció en derecho con 22 años y con 54, ya siendo ministro de Economía, obtuvo su doctorado. En cuanto a experiencia profesional no se le conoce otra que su participación en la gestión de los negocios familiares hasta que en 1982 es elegido Diputado al Congreso por Alianza Popular, partido en el que militaba desde 3 años antes. Entró en política con apenas 30 años y 30 después sigue dependiendo de ella, aunque durante los últimos siete no hayan ocupado cargos electivos sino de designación. Vamos, un profesional de la política, un destacado miembro de la casta.
Rato fue ministro y vicepresidente económico en los gobiernos de José María Aznar, desde 1996 a 2004. Fueron años de crecimiento económico en España. En el entorno del Partido Popular siempre atribuyeron esos años de bonanza a la brillante gestión del ministro Rato. Hoy hay un acuerdo generalizado en el sentido de que el gobierno Aznar vivió a caballo de una ola de crecimiento económico a nivel internacional, que se aprovechó del envenenado "boom inmobiliario pero que no se hizo ninguna de las reformas necesarias para preparar la economía para los tiempos que venían. Después Rato estuvo en la terna de posibles sucesores de Aznar pero perdió. Mariano Rajoy se llevó el gato al agua.
La compensación para el exministro económico fue el cargo de director gerente del Fondo Monetario Internacional. No era una cuestión de méritos, era, simplemente, que PP y PSOE habían pactado defender su nombre. Y resultó elegido. Fueron tres años como máximo responsable del FMI y dimitió sin agotar su mandato. Alegó "razones personales". El caso es que durante su gobierno se gestó y explotó la actual crisis económica y el FMI no se enteró, no se quiso enterar o, en todo caso, no movió un solo músculo. Pasado un tiempo, la propia entidad, en un informe interno, afeó la actuación de Rato por no haber detectado la que se venía encima.
Bankia ha sido la ultima estación del político madrileño. La cuerda se le acabó el lunes. Un nuevo final infeliz. Se quedo sin la confianza de nadie. A principos del 2010 llegó a la presidencia de Cajamadrid gracias a que la cúpula nacional del PP ganó su pulso a Esperanza Aguirre, la presidenta madrileña, que quería para el cargo a su segundo, Ignacio González. De Cajamadrid, fusión mediante con un grupo de cajas, pasó a la presidencia de Bankia. Debía  limpiar los activos tóxicos que tenían la entidad al borde del KO pero al final el que ha besado la lona ha sido el propio Rodrigo Rato. Hace unos días, en otro informe, el mismo FMI criticaba su gestión al frente de Bankia calificando a la caja como el gran riesgo del sistema bancario español.
Eso sí, Rato es hoy mucho más rico de lo que lo era cuando entró en política. Acostumbra a pasar. En Bankia, solo como retribución directa, cobraba casi dos millones y medio de euros. Su adiós le reporta una indemnización de 1'2. No dudo que un buen número de consejos de administración de destacadísimas empresas le estarán esperando... que no sean algunas de las que privatizó en sus años al frente del ministerio de Economía.



lunes, 7 de mayo de 2012

¿Quién se ha equivocado en Grecia?


AlexisTsípras, cabeza visible de la Coalición de Izquierda radical (Syriza) el gran triunfador de las elecciones griegas de ayer. 



Ahora Grecia preocupa. Los bienpensantes están consternados. Esta mañana es sencillo leer en los grandes medios que los griegos han votado con las tripas, con el corazón, con las vísceras, desde la desesperación, enfadados y a la contra. Desde el PP y el PSOE se oyen voces alertando de los problemas para la estabilidad política en el país heleno. La inmensa fragmentación resultante, totalmente prevista por las encuestas, tiene de los nervios a los apóstoles del orden establecido.
Claro, lo que pasa es que el orden establecido en Grecia es una porquería. Y en España, también. Casi 40 años después de su recuperación, la democracia griega se ha olvidado de sus ciudadanos y éstos lo han señalado en las urnas. Las votaciones tienen estas cosas.
Parece que los resultados no gustan. La irrupción de los pequeños partidos se lee como un problema, casi como si los griegos se hubieran equivocado y ahora fueran a pagarlo en forma de inestabilidad política. Muy bien, pero, ¿y lo que tenían? Si ayer votaron con el hígado y el corazón es que antes, cuando ganaban los dos grandes, Nueva Democracia y el PASOK, votaban con el cerebro y ya se ve como les ha ido.
Para quienes alertan de que Grecia no tendrá estabilidad política, decirles que peor es no tener futuro, ni político, ni de ningún otro tipo.
Nueva Democracia y, sobre todo, el PASOK, para entendernos el PP y el PSOE griegos, se han desmoronado. Han pasado de casi el 80% de los votos a menos del 33. Es cierto que sumando sus diputados, 108 y 41, se quedan a solo dos escaños de la mayoría absoluta, pero es que eso tiene una "trampa" que se ha de explicar. Nueva Democracia no pasa, en realidad, de los 58 escaños, lo que sucede es que la ley electoral griega les da automáticamente una "prima" de otros 50 escaños por la simple razón de ser el partido más votado. De ahí salen los 108 diputados.
El gran triunfador de las elecciones de ayer es la Coalición de Izquierda Radical (Syriza) con Alexis Tsípras al frente. Una especie de Izquierda Unida que, con un 16%, se ha quedado a escasos dos puntos de la ganadora Nueva Democracia y más de tres por encima del PASOK. Incluso un grupo escindido de Syriza ha entrado con fuerza en el Parlamento de la Plaza Sintagma, la Izquierda Democrática, que ha conseguido un 6'10% de los votos. Además, el Partido Comunista, más a la izquierda de los dos grupos citados, ha obtenido otro 8'47%.
Por la derecha, además de Nueva Democracia, una escisión suya, Griegos Independientes se han llevado un 10'58 de los votos y los simpatizantes nazis de Amanecer Dorado casi han llegado al 7%.
La primera rueda de prensa que hizo su líder, el matemático Nikos Mijaloliakos, es todo una declaración de principios. Sus "gorilas" obligaron a los periodistas a levantarse cuando entro Mijaloliakos en la sala, y a quien no se levantó lo echaron.




Tres partidos más, los Verdes-Ecologistas, los ultraderechistas de LAOS y los centristas de la Alianza Democrática, todos contrarios al memorándum europeo, se han quedado a centésimas de entrar también en el Parlamento.
Los griegos han dicho "no" a la Unión Europea, a sus recortes, a sus planes de saneamiento, a Merkel, a más y más sacrificios. Nueva Democracia y el PASOK eran las únicas formaciones que apoyaban el memorándum europeo y sus planes de saneamiento. Esto quiere decir que solo el 33% de los ciudadanos helenos está por el "sí" a los planes europeos, mientras que el 67% se opone. Teniendo en cuenta que la abstención ha sido de casi el 40%, poco más de uno de cada cinco griegos es favorable a los designios europeos.

En resumen que quienes más se han equivocado no han sido los ciudadanos sino los grandes partidos. Defender lo contrario de lo que quiere la gente no puede llevar de ninguna manera a la victoria electoral. Según lo previsto por la Unión Europea, todavía quedan por recortar otros 11.000 millones de euros y despedir a 150.000 trabajadores públicos más y eso es a lo que se ha dicho que no. De acuerdo, los griegos tienen un problema, están empobrecidos, hipotecados y divididos pero Europa también lo tiene. Los europeos, los de base, las clases populares, no quieren ni pueden ser quienes paguen el pato y lo van a decir cuando lleguen elecciones. Ya lo han gritado los griegos, incluso los franceses lo han dicho con claridad.
En Grecia, mientras los dos antiguos grandes partidos no se resignan y apuestan por un gobierno de salvación nacional, todo apunta a unas nuevos comicios donde, mucho me temo, Nueva Democracia y PASOK saldrán todavía peor de lo que están hoy. Si quieren un gobierno de salvación nacional y puesto que han sido ellos los que han hundido al país, lo menos que podrían hacer es autoexcluirse y desaparecer o, como mínimo, renovar y renovarse hasta que ni los bedeles de sus sedes sean los actuales. Y lo dicho hace dos días, que el PP y el PSOE tomen nota.






viernes, 4 de mayo de 2012

Las elecciones griegas como aviso para el PP y el PSOE











Protestas ante el Parlamento griego en la Plaza Sintagma de Atenas.



No solo en Francia hay elecciones pasado mañana. También los griegos van a las urnas. En su caso es para renovar el Parlamento. Creo que debemos estar muy atentos a lo que pase en Grecia. Nuestra situación es bastante más parecida a la griega que a la francesa y, al paso que vamos, quizá no es que sea parecida sino idéntica.
Por tanto,  es interesante ver como los dos grandes partidos griegos, el PASOK y Nueva Democracia, para entendernos, nuestro PSOE y nuestro PP, pueden pasar de ocupar el 80% de los escaños a no más de la mitad. Su caída se anuncia inmensa. Los ciudadanos griegos están hartos de los políticos y de los grandes partidos. Les van a pasar factura.
¿Qué es lo que aleja a los votantes de los dos grupos mayoritarios en el Parlamento de Atenas? Pues tan simple como que ya saben lo que van a hacer y que lo que van a hacer es lo que han estado haciendo hasta ahora, decir que sí a todo lo que venga de la Unión Europea. Y ya saben que en junio está prevista una nueva vuelta de tuerca en la política de recortes, de privaciones y de más austeridad.
Por tanto las elecciones se juegan casi en un Europa, sí/Europa, no. Para ser más exactos, en un recortes, sí/recortes, no. Y por el "no" están las muchas formaciones que van a ganar presencia. De un Parlamento con 5 grupos se puede pasar a otro con casi 10 y muy fragmentado.
No habrán mayorías absolutas, ni parece posible que pactando los del "sí", los dos grandes, tengan suficiente. Pero, claro, el "no" agrupa desde formaciones del tipo Izquierda Unida hasta los ultraderechistas de "Amanecer Dorado". En resumen, que el panorama de futuro es complejo.
Lo que me parece significativo es el declive de los grandes. El "PSOE y el PP griegos" van a desmoronarse, eso indican las encuestas. Caerán porque se parecen demasiado, porque están de acuerdo en lo fundamental y lo fundamental es que están acabando con el presente y el futuro de sus ciudadanos. Están hipotecando el país en base a pedir más y más sacrificios a los que menos tienen mientras se mantienen los privilegios de los más poderosos. Van a ganar protagonismo los "pequeños". Veremos si llegan o no para quedarse. Y veremos también si en España las cosas van por el mismo camino. Yo creo que sí.
Y una última cosa. Grecia, siempre muy politizada, quizá por el orgullo de haber sido la cuna de la democracia, vive sus elecciones con un distanciamiento tal que hay más atención puesta en qué pasará en Francia que en sus propios comicios. Desde la desconfianza en sus políticos, suponen que igual afectará más a sus vidas la posible victoria en Francia del socialista Hollande, con los cambios que eso pueda implicar en la política comunitaria, que el nombre del próximo primer ministro griego.
¿Puede ser que a España le suceda lo mismo? ¿Puede ser Hollande nuestra solución? Si es así, ¿dónde está la gran democracia que hemos sabido levantar entre todos?

jueves, 3 de mayo de 2012

Desconfíen del periodismo y desconfíen de Juan Luis Cebrián


Sí, sí, desconfíen de todo lo que leen, de este artículo, también.
Hoy, que es el Día Mundial de la Libertad de Prensa, es imprescindible renovar la voluntad de los ciudadanos de desconfiar de los medios de comunicación, del periodismo y de los periodistas.
Las supuestas garantías para proteger a la sociedad frente a la desinformación han saltado por los aires, todas, así que, esperando tiempos mejores, es necesario que cada cual se preocupe de su seguridad informativa, que cada cual vigile que no le engañan. Nadie lo hará por nosotros. Hay que desconfiar.
El resumen del problema es que los tres grandes agentes del hecho informativo (políticos, editores y periodistas), por diferentes motivos, han puesto sus intereses particulares por delante de su responsabilidad social y de su profesionalidad.
Los políticos, incumpliendo la ley con absoluta desvergüenza, no sólo no hacen nada para garantizar el cumplimiento del derecho constitucional a recibir información libre y veraz sino que manipulan las noticias tanto como pueden. Usan los presupuestos públicos para hacer trampas, para mentir, para perseguir al discrepante y para engañar. ¿Toleran y colaboran con el material informativo adulterado? Sí, ¿y qué?
Los editores, como si las noticias fueron una mercancía cualquiera, se preocupan únicamente de la cuenta de resultados y si se tienen que vender, se venden; si tienen que colocar becarios en lugar de profesionales, los colocan, y si hay que hacer periodismo sin periodistas, que son muy caros, lo hacen. ¿Dan material adulterado? Sí, ¿y qué?
En cuanto a los periodistas, olvidando los principios éticos de la profesión, aceptan lo que nunca tendrían que aceptar, se prestan a ser correas de transmisión de la propaganda elaborada por todo tipo de gabinetes, aplauden y no preguntan, escriben sin investigar, se dedican a las estupideces y dan la espalda a la realidad. Todo por un despacho, todo antes que el paro. ¿Elaboran material adulterado? Sí, ¿y qué?
Pues, ya ven, nada... por eso ustedes desconfíen. De este artículo y de un servidor, periodista, también.



(*) Estas líneas van dedicadas a Juan Luis Cebrián, consejero delegado de PRISA, que lleva años y años impartiendo doctrina periodística, marcando los límites de la buena y la mala información, indicándole al común de los mortales hacia dónde va el futuro... pero que ve como se desmorona el imperio de la comunicación que dirige. Ahora, Cebrián, que el año pasado se embolsó más de 8 millones de euros como directivo de PRISA pese a que la empresa perdió casi 500, anuncia a sus redactores que no les puede pagar y que debe despedir a buena parte de la plantilla. Él que siempre ha dicho que la receta es la calidad pretende hacer más periodismo con menos periodistas. Juan Luis Cebrián agrupa en una sola persona a los tres agentes del hecho informativo del que hablaba antes y multiplica toda su capacidad de desintegración informativa. Detenta el poder como un político, se enriquece como un gran empresario editor y se autodenomina periodista. Desconfíen; un señor que cobra más de 8 millones de euros al año no puede ser periodista.