martes, 3 de abril de 2012

El pelo de Zaplana molesta en las calles de Madrid

Miren este coche:


Es bonito, ¿verdad? Un cochazo. Es el coche de un expresident de la Generalitat Valenciana, exalcalde de Benidorm, exportavoz del Gobierno, exministro de Trabajo... Es el coche de Eduardo Zaplana Hernández-Soro. Es un Audi de alta gama. Dispone de chófer, claro.
El ostentoso Audi de Zaplana estuvo la semana pasada una hora y media aparcado, mal aparcado, en plena acera de una zona peatonal del centro de Madrid mientras D. Eduardo se acicalaba en una peluquería de altísimo nivel muy cercana.
Fue el sábado día 31 de marzo, a las 9'30 de la mañana. El automóvil de Zaplana se detuvo en la esquina de la plaza Santa Bárbara con la calle Orellana y del asiento trasero bajó el exministro que, en dos zancadas, entró en la peluquería "Teatro. Hair and Care" que está en el número 3 de la mencionada calle Orellana. Tardó casi una hora y media en salir.
Durante todo ese tiempo, ninguna patrulla de la policía municipal de Madrid se acercó al vehículo. Nadie molestó al chófer, que se quedó de guardia y que no tuvo que mover el coche en todo el rato.
Resulta inaceptable que cualquier ciudadano invada una zona peatonal para circular en coche y está peor todavía que se aparque en ella; es falta de civismo y va contra las normas. Por eso a quien lo hace se le multa. Las prisas o la falta de alternativas pueden ser un atenuante, pero no es el caso que nos ocupa. No había urgencia que apremiara a Eduardo Zaplana y, además, al disponer de chófer, al menos podría haberse evitado tanto rato de aparcamiento irregular. No parece mucho pedir que el vehículo busque una zona de estacionamiento permitido una vez su ocupante ya está donde quería ir, en este caso, en la peluquería. De todas maneras, lo peor es que quien comete la infracción ha sido una alta autoridad del Estado que, en función de su pasado cargo al frente de la Generalitat valenciana, sigue ostentando el tratamiento de "Molt Honorable". Lo dicho, inaceptable.

Eduardo Zaplana en una subasta benéfica de botellas de cava organizada por la Fundación Fashion Art Institute.


Los personajes públicos son modelos sociales. Lo quieran ellos o no, lo son. Tal condición supone algo de esclavitud, es cierto, pero también viene acompañada de privilegios. Los políticos están especialmente obligados a un comportamiento intachable. Al menos, a un comportamiento que esté a la altura de su discurso.
Eduardo Zaplana es hoy un político más o menos retirado a sueldo de Telefónica. Primero fue adjunto a la Secretaria General y ahora se mantiene como asesor.
No se puede decir que Eduardo Zaplana fuera un buen ejemplo ciudadano ya en sus años de ejercicio político. Su "nacimiento" a lomos de una concejal socialista transfuga que le dio la alcaldía de Benidorm o sus apariciones estelares en las conversaciones del "caso Naseiro" con sus peticiones de comisiones "bajo mano", más su "generosa" gestión del dinero público con amigos y conocidos mientras tuvo responsabiliaddes de gobierno, son prueba evidente de que las leyes para Zaplana están pero, bueno, siempre es posible hacer de más y de menos.
No puede sorprender, pues, que una minúscula norma legal sobre aparcamiento se le pase por alto a Eduardo Zaplana. De todas formas, su ya referida condición de "Molt Honorable", un tratamiento que de por vida le concede el Estatuto de los expresidentes de la Generalitat Valenciana , le podría mover a ser un poco más cuidadoso y a no ir por Madrid como elefante en cacharrería.
Por cierto, ¿saben cuánto vale cortarse el pelo en "Teatro. Hair and Care? 74 euros.

2 comentarios:

PicoyPan dijo...

Yo creo que ha sido de lo peor de los últimos años, junto con su mentor el Presidente innombrable.
http://gaviotasypajarracos.blogspot.com.es/

Juan26 dijo...

Yo vi a Rafa Rubio ir a hacer la declaracion de Hacienda en coche oficial (aparcado en el carril bus hasta que salió), y a su colega Abalos, todos los días su chofer aparcaba en la misma parada del autobus, para que bajara a comprar la prensa al kiosko... que manías tienen algunos, eh?