lunes, 12 de marzo de 2012

El cambio necesario


La sociedad española lleva muchos años instalada en que importa mucho más el "qué" que el "cómo". Tal actitud se dignificaba calificándola de sensata, realista, pragmática o aquello de que "todo el mundo hace lo mismo". Ahora estamos pagando la factura. Si lo simple funcionaba para qué más: la gente quiere el dinero por encima de todo y a los partidos políticos les importa más el poder que la forma de conseguirlo, pues adelante. No es nuevo, ya lo sé, pero es una combinación letal. Lo uno alimenta lo otro y no hay maneras de que se enciendan las señales de alerta cuando las llamas se acercan. Ahora estamos en pleno incendio. Lo que antes se planteaba como garantía de desarrollo, de progreso y la calidad de vida ahora se ve que eran atajos que no llevaban a sitio alguno.



Revisemos pues nuestros comportamientos. Aprendamos a decir que no, cuando no es noble lo que nos plantean, aunque eso nos cueste perder un fin de semana en París, aunque nos tengamos que conformar con una casa rural cercana. Si no lo hacemos nos quedaremos incluso sin fines de semana. No esperemos que los demás nos den la tarea hecha, reflexionemos sobre lo que pasa en nuestra sociedad, discutamos, critiquemos.
Seamos políticamente desconfiados. Nada de cheques en blanco. Que no nos de miedo pensar por nuestra propia cuenta, ni negarnos a seguir al de al bandera si pensamos que va por mal camino. Nada de sectas. De ningún tipo. No debemos dar por buena una democracia si no es democrática. Luego viene una reforma laboral para crear empleo a través de despidos, una educación mejor en base a recortar los recursos que se destinan a ella o una sanidad para todos que arranca privatizando más y más servicios.
No nos olvidemos de leer, ni de que no somos los propietarios del mundo, que estamos de paso y debemos dejar la Tierra para que los que van a venir puedan seguir disfrutando de ella. Lo que es nuestro es la política y esa sí que la tenemos que adaptar a nuestros intereses, tenerla a nuestro servicio. Controlemos a los partidos políticos y no dejemos que ellos nos controlen a nosotros. No votemos a quien nos miente, a quien no es transparente. Acabarán siendo lo que nosotros queramos. Que no nos pierdan el respeto las instituciones. No son nada sin nosotros. Los políticos que no son honrados no son garantía de habilidad a nuestro servicio. Los corruptos además de dedicarse a robar son pésimos gestores y, como se ha visto, nos llevan a la más absoluta de las ruinas. Aplaudamos a los buenos y no a los listos.
Cuando a nuestro alrededor veamos comportamientos innobles, no nos sumemos a ellos, se tienen que denunciar. Denunciar aunque solo sea por propio interés ya que, al final, la corrupción se va a volver contra nosotros. No vamos a escapar de ella. Mantengamos nuestra baldosa vital en perfecto estado, nuestro sitio en este mundo limpio. La suma de baldosas limpias es una sociedad habitable.
Pensábamos que las trampas no eran tan malas en la medida que nos favorecían pero en la sociedad de las trampas no hay manera de escapar de ser víctima. Vivimos en un mundo de "suma cero" así que si todos hacemos trampas no hay manera de salir beneficiado. Nada mejor que no hacerlas, ni permitir que te las hagan. Lo contrario es miopía y acaba costando un ojo de la cara.

No hay comentarios: