miércoles, 15 de febrero de 2012

Si Zaplana preside RTVE, que Sor Maravillas dirija un prostíbulo

Sor Maravillas fue la monja ultracatólica a quien José Bono, siendo presidente del Congreso, estuvo a punto de colocar una placa en la sede parlamentaria. En su momento se hcieron bromas sobre su parecido con quien entonces era portavoz parlamentario del PP, Eduardo Zaplana.


Hoy el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, se reunen en Moncloa para hablar de distintos temas, entre ellos la renovación de la cúpula de Radiotelevisión Española. Hace unos días distintos medios, sobre todo digitales, publicaron que el próximo Presidente de RTVE iba a ser Eduardo Zaplana. Puede sonar extraño pero es perfectamente verosímil. A mi me parece una barbaridad y como conozco de cerca la gestión de Zaplana en relación a los medios de comunicación y los públicos en particular quiero dar cuatro datos al respecto.
La posible elección de Zaplana, que él mismo ha desmentido, todo sea dicho, se vinculaba, además, a que su buen amigo Alfredo Pérez Rubalcaba, llegara a la secretaría general del PSOE como así ha sido. Zaplana se mueve bien en sus relaciones con el PSOE. No es solo su amistad con Rubalcaba. No hay que olvidar que su entrada en Telefónica está apadrinada más por los socialistas que por el propio PP. De hecho, quien la bendice es el mismo Zapatero vía Javier de Paz, el antiguo secretario general de las Juventudes Socialistas y hasta ahora miembro del Consejo de Administración de Teléfónica. De Paz es amigo íntimo de Zapatero, compañero de sus ratos de ocio, y su mujer, Ana Pérez, era la jefa de gabinete de Sonsoles Espinosa, la esposa de Zapatero. De Paz y Zaplana son también amigos; compañeros de footing, que es algo que solo los que practican atletismo popular saben lo que une.
Así que, en previsión de que tal nombramiento se produzca, creo que vale la pena que escriba algo, aunque sea por encima de lo que sé respecto a Eduardo Zaplana y su relación con el mundo de la televisión. Solo algunos datos a modo de "por si acaso"; como si se tratara de unas notas preventivas. Esquemáticas y preventivas. De confirmarse la elección, obligado sería ampliar la información. Porque otra cosa no pero sobre Eduardo Zaplana Hernández-Soro, información hay mucha, mucha. Desde su charlas en teléfonos pinchados, pasando por sus mociones de censura con tránsfugas que están 20 años cobrando sus servicios hasta sus pisos en la Castellana o sus fichajes por departamentos exteriores de multinacionales pese a no hablar más que castellano o los periodistas que estaban con él en el ministerio de Trabajo pese a cobrar del paro. Información la hay en abundancia. Tan abundante como, al parecer, poco significativa ya que jamás los escándalos en los que se ha visto implicado le han pasado factura.





Eduardo Zaplana y Alfredo Pérez Rubalcaba, en 2006.








Voy a lo que me ocupa.
A las puertas de su elección como President de la Generalitat en 1995, en una reunión con la directiva de la Unió de Periodistes Valencians, Zaplana tiró de perfil institucional y aseguró que era consciente de la inutilidad de la manipulación de los informativos de la televisión pública. Les dijo que no pensaba abusar Canal 9 porque ya desde los tiempos de UCD sabía que controlando la televisión también se perdía el poder.
Pese a tales afirmaciones, lo primero que hizo al ganar las elecciones fue colocar a un diputado del PP y hombre fundamental en su equipo de propaganda electoral, José Vicente Villaescusa, al frente del departamento de Informativos de Canal 9. La polémica que levantó tal nombramiento le llevó a reconsiderar su decisión, pero unos meses después nombró al mencionado Villaescusa director general de Radiotelevisión Valenciana (RTVV). Lo que no pudo colar por abajo lo coló por arriba.
En ese mismo paquete de nombramientos iniciales entró como jefe de Personal de RTVV el que era presidente del PP en Valencia, Vicente Sanz, que posteriormente ascendió a la Secretaría General de la empresa, puesto que ocupó hasta hace poco más de un año cuando lo abandonó acusado de un triple delito de abusos sexuales. Sanz es el autor real de aquella famosa frase de "estoy en política para forrarme" que tantas veces, equivocadamente, se ha atribuido a Eduardo Zaplana. La frase de Zaplana, durante unas conversaciones que se destaparon con el "caso Naseiro", se refería a unas comisiones ilegales que un compañero suyo debía pedir a un empresario: "le pides dos o tres millones... un poquito más y me das la mitad bajo mano". Esas fueron sus palabras. No es lo mismo. Es peor.
Su siguiente nombramiento fue el nuevo director de Canal 9. El elegido, su jefe de gabinete en Presidencia de la Generalitat, Jesús Sánchez Carrascosa, viejo compañero de escuela en Cartagena. Carrascosa, inventor de "Tómbola", revisaba personalmente una a una las noticias que se emitían e intento establecer un premio de 150 euros diarios (25.000 pesetas de entonces) para la que él considerara la mejor información del día. La Redacción se negó. De inmediato, Jesús Sánchez Carrascosa se encargó personalmente de contratar a 50 nuevos periodistas que, de un día para otro, sustituyeron, de golpe, al 80% de la redacción existente en Canal 9. Al mismo tiempo, en Radio 9 se elaboraron unas listas negras de supuestos redactores hostiles, según reconoció en su día el propio director de la cadena, Francisco Mora. La promotora del listado fue quien ese momento era directora general de medios de la Generalitat, Genoveva Reig, que ya había sido jefa de prensa del Ayuntamiento de Benidorm cuando Zaplana era su alcalde. Reig fue quien, posteriormente relevó a Carrascosa en al dirección de Canal 9 y aleccionaba a sus directivos diciéndoles que ella no era del PP “sino de Zaplana”.




Genoveva Reig.










En aquellos tiempos el Comité de Redacción de Canal 9 denunció hasta la saciedad la manipulación y la censura informativa en la cadena. Se dieron datos demoledores. Solo un par de datos. Hubo meses en que las apariciones de Zaplana en los informativos de la cadena multiplicaban por 11 las de todos los políticos de la oposición juntos. El President era omnipresente. Se contrataban enlaces por satélite para que, por ejemplo, sus opiniones sobre un partido del Valencia CF de competición europea llegaran antes que las de los propios jugadores o el entrenador del equipo y si en los actos de partido era necesario poner aplausos allá donde solo había silencio, se ponían.
Siguiendo aquel ejemplo de un grupo de presos de la película “Cadena perpetua”, el mencionado Comité estuvo más de dos años enviándole una carta diaria a Zaplana para concertar una entrevista pero el President nunca contestó.
A quienes sí contestaba Eduardo Zaplana sin demasiados problemas era a la pléyade de periodistas madrileños que tenían programas o secciones en distintos espacios de Canal 9. Les contestaba, les contrataba y los enriquecía. Así, semanalmente pasaban por los estudios de Burjassot o enviaban sus colaboraciones personas como Pilar Ferrer, Carlos Dávila, Julián Lago, Fernando Sánchez Dragó y muchos otros. Su papel podía ir desde ser tertulianos a presentar programas. En este último caso, se trataba de espacios que se emitían a las 2 de la madrugada, no llegaban al uno por ciento de audiencia y se pagaba por ellos hasta diez veces lo que costaban. Eso sí, los periodistas en cuestión, en sus columnas madrileñas, siempre devolvían en tinta los favores que recibían en dinero. La carrera del President apuntaba a Madrid.
La gestión económica de Eduardo Zaplana en la televisión y la radio valencianas es seguro que le podrían servir de referencia para su tarea en RTVE. Referencia de lo que no se debe hacer, claro. Ya que el PP encontró en RTVV unas cuentas prácticamente equilibradas y, ocho años después, cuando Zaplana cedió el testigo a Francisco Camps, el déficit que se arrastraba se acercaba a los 500 millones de euros.
La sensibilidad de Eduardo Zaplana respecto a la televisión es tanta que incluso se preocupó de canales de televisión que nada tenían que ver con los que dependían de su gobierno. Así se supo que siendo President de la Generalitat viajó en persona a París para que el grupo Bouygues, con acciones en importantes empresas valencianas, hicieran un esfuerzo para salvar y reforzar una red de medios provinciales y televisiones comarcales de Alicante cuya línea editorial era, digamos, muy complaciente con su gobierno y su partido. Trascendió entonces también el detalle de que había alquilado una habitación en el Hotel Ritz de París para poder cumplir con el tradicional precepto de la siesta tras la sobremesa.
Eduardo Zaplana no ha sido hombre dejar nada a la improvisación en el mundo de la tele. Así, mientras presidía la Generalitat, los cámaras de Canal 9 tenían la orden de no grabarle por su perfil izquierdo ya que había llegado a la conclusión, junto a sus asesores, de que por ese lado su imagen flojeaba. Así mismo, sus declaraciones nunca podían ser contestadas por nadie, siempre debía ser él quien cerrara los bloques de cortes de voz, suya debía ser inexorablemente la última palabra. El Comité de Redacción denunció tales consignas en una comparecencia ante el Parlamento valenciano pero la normas de obligado cumplimiento no cambiaron.
De todas maneras no hay que retroceder hasta su gestión en Valencia para saber del mimo con que siempre ha atendido los contenidos de las televisiones que podían quedar en su radio de acción. Siendo portavoz del Gobierno de José María Aznar fue el principal responsable de la elección de su buen amigo José Antonio Sánchez para la dirección general de RTVE. Después llegaron esas abundantes tardes de gloria gracias a los informativos dirigidos por Alfredo Urdaci, rematadas por aquella engañosa y manipulada cobertura de los atentados del 11-M y sus días posteriores. Eduardo Zaplana siempre defendió la gestión de Sánchez y Urdaci.
En realidad, Eduardo Zaplana y la televisión dan para un libro. Si finalmente aterriza en la Presidencia de RTVE, atentos, porque ese puede acabar siendo un nuevo capítulo de lo más interesante.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Amigo Julià sólo una puntualización a tu estupendo, como siempre, artículo de opinión-información, el primer director general de RTVV que nombró fué un alicantino Juan José Bayona,que al año lo enviaron sus compis del PP de la capital a Bruselas, y a su equipo directivo al sitio de dónde venían. Cosas de la política y de la ambición de poder. Con la dirección general de RTVV en manos del PP de la capital, como bien dices, llegó el escándalo a RTVV. Estoy seguro que no se te olvidó esta etapa, y simplemente es una cuestión de recortes, tan de moda, y por no aburrir......Un abrazo desde C9

Anónimo dijo...

Desgraciadamente, RTVV acaba de recoger hoy los frutos de lo que sembró en su día Zaplana. El cierre de RTVV recién anunciado por la Generalitat Valenciana.