martes, 14 de febrero de 2012

Lo público en la diana

Ni las llamas, ni los miles de manifestantes, ni toda la desesperación desbocada consigue parar los pies a las medidas de ajuste y recorte de derechos que nos vienen desde Europa.

Definitivamente los gobiernos de derechas que dirigen Europa le han declarado la guerra a todo lo que suene a público. Lo público es su enemigo. Enemigo de esos gobiernos y de sus poderosos amigos de bancos y grandes empresas. Por eso lo público es la pieza que se debe abatir.
Lo público es garantía de seguridad y de servicio a los ciudadanos. Solo en base a lo público se pueden organizar las instancias de control social y político que dan sentido a la democracia. Únicamenete lo público puede en el terreno laboral ser la referencia opuesta a la explotación de los trabajadores y a su pérdida de derechos. Por todo esto, lo público molesta. Además, todo el dinero que no se invierta en gasto social directo puede desviarse a servicios privatizados y eso es un botín al que amigos, conocidos, especuladores y aprovechados varios no van a renunciar. En definitiva, una multitud de razones para que lo público está en el centro de la diana.
La reciente reforma laboral del gobierno Rajoy es un paso definitivo en ese desmantelamiento de lo público en España. El precepto que fija que la "insuficiencia presupuestaria" puede justificar el despido en masa de los trabajadores públicos da rienda suelta a todo tipo de excesos, abusos y arbitrariedades. La voracidad de las empresas no tiene fin y no están dispuestas a repartir con nadie. Rajoy les hará el servicio y parece dispuesto a no fallarles. Tampoco a Europa le fallará. Toda la obsesión por el déficit se concreta en recortes. Ni se plantea la posibilidad de que pague más quien más tiene, aunque sea solo una vez en la vida. Ni pensarlo.
Si alguien duda de hasta dónde llegará Rajoy que mire a Grecia. Mientras miles de personas están en la calle protestando por las nuevas medidas de austeridad, mientras le prenden fuego a 43 edificios en Atenas, los dos partidos mayoritarios aprueban otra entrega de recortes dictados por la Unión Europea. No contentos con eso, y ajenos a todo menos a la fidelidad cuartelaria a las órdenes de Merkel y compañía, al día siguiente expulsan a todos sus diputados que osaron saltarse la disciplina de partido y votar en contra de las nuevas medidas de ajuste.
PD: ¿Como es posible que hoy "El País" no dedique ni una sola información al tema griego pese a ser una referencia de como podemos estar en España dentro de cuatro días?

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