jueves, 26 de enero de 2012

¿Qué quién le devuelve al honorabilidad a Camps? Nadie


Nadie. Respondiendo a la pregunta que encabeza este artículo, yo creo que nadie le puede devolver ya la honorabilidad a Francisco Camps porque el juicio del "caso de los trajes", del que ha salido absuelto, demuestra que Camps puede ser cualquier cosa menos un político honorable.
Más allá de la opinión que a cada cual le pueda merecer el veredicto del jurado y a expensas de posibles recursos, el honor no se le puede devolver a Francisco Camps porque ha sido él con sus palabras, con sus amistades, con sus decisiones políticas y con sus comportamientos el que ha dejado claro que ni tiene honor, ni parece importarle.
La sentencia es una decisión judicial que supone que el ex President de la Generalitat no es un delincuente, pero lo de honorable es otra cosa. La honorabilidad de un cargo público reviste un contenido político ante el que Camps no tiene defensa posible.
Todos lo que ha trascendido, todo lo que hemos oído, todo lo que se ha hecho público durante las sesiones del juicio no lo borra una sentencia. Sabemos, entre otras muchas cosas, que los técnicos informáticos de las tiendas de ropa se dedicaron a manipular archivos para borrar el rastro de las piezas a nombre de Francisco Camps, que las dependientas aseguran que para lo único que pasaba por caja era para saludar, que nadie le vio pagar nunca nada, que era amigo íntimo de los cabecillas de la trama, que su familia recibía regalos con toda normalidad pagados por los mafiosos a los que él mismo denominaba "amiguitos del alma", que la red Gürtel se infló a contratos a dedo, que "El Bigotes", Crespo y compañía trabajaban con información privilegiada, que los regalos iban también a la alcaldesa de Valencia y a multitud de otros cargos, que Gürtel operaba como intermediario para que empresas adjudicatarias de obras públicas financiaran gastos del PP... todo esto lo hemos podido escuchar, lo hemos podido ver en documentos. ¿Alguien puede decir que todo esto es lo que se espera de un servidor público, de un político en democracia? No, nadie puede decirlo. Por tanto, todo esto es lo que imposibilita restablecer a Francisco Camps su honorabilidad. ¿Qué honor le puede quedar a un dirigente político que deja en la estacada a sus colaboradores como hizo Francisco Camps cuando escurrió el bulto mientras Víctor Campos y Rafael Betoret asumían que los regalos existían y aceptaban ser condenados por ello? Por cierto, menudo papel el de Campos y Betoret.
Pero no pasa nada. Todo esto son mis opiniones, el parecer de alguien sin ninguna responsabilidad para restablecer a Camps en sus cargos. María Dolores de Cospedal, que ayer se preguntaba sobre quién le devuelve la honorabilidad al ahora absuelto, sí puede hacerlo. Ya tarda en dejarle la Secretaria General del PP, ahora que ella tiene puriempleo como Presidenta de Castilla-La Mancha. Es una posibilidad. Otra sería devolverlo a la presidencia de la Generalitat. A ver si se atreven. Personalmente me parece que no lo harán. Es más, dudo que al PP le interesara esta sentencia. Para el partido no había nada mejor que pasar página. Si Camps es un muerto político, nada mejor que enterrarlo adecuadamente. Tenerlo como "zombie" solo puede ser una molestia. Ahora Camps, con esa personalidad compleja que ha demostrado tener, y con sus cuatro seguidores crecidos, pueden pretender vueltas al pasado que seguro que al partido no le hacen ninguna gracia. La presencia de Camps será un recordatorio constante de quien es el responsable de la bancarrota del País Valenciano, de como se ha llegado a donde se ha llegado y de con quienes y como se ha gastado el dinero que ahora se recorta a diestro y siniestro. La "era Camps" tiene todavía muchos juicios pendientes y con él de cuerpo presente no se podrá decir que toda la porquería que saldrá es cosa del pasado. Atentos.

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