martes, 10 de enero de 2012

Pobre "Informe Semanal" bufón de la Corona

Si la corrupción es el acto de corromper y corromper es alterar, a peor, la forma de algo, es evidente que la corrupción está muy extendida. Por supuesto lo está la política, esa que se concreta en nuestros gobernantes y sus satélites metiendo la mano en la caja, pero no es la única. También se da sin descanso otra forma de corrupción más difícil de concretar pero que se extiende como un inmensa mancha de aceite ante la insensibilidad general, aquella que se perpetra a diario en forma de cosas mal hechas a sabiendas para obtener beneficios particulares al precio de perjudicar a los demás.
El sábado, un programa tan prestigioso como "Informe Semanal" ofreció un caso evidente de esta corrupción de baja intensidad. Por fin el sábado "Informe Semanal" se decidió a tratar el tema Urdangarín y lo hizo de una forma impropia para la historia del espacio. El reportaje no tenía ninguna voluntad informativa sino que, como en los mejores tiempos de Alfredo Urdaci y José María Aznar, no pretendía otra cosa que poner el prestigio de la marca al servicio del Rey Juan Carlos y la monarquía española.



Haciendo CLIC AQUÍ se accede a la página de "Informe Semanal" y se puede ver el reportaje sobre el "caso Urdangarín", emitido el pasado sábado día 7 de enero y titulado "Operación Babel".



A lo largo de los 17 minutos que duró el reportaje sobre el "codicioso yerno real" no hubo ni una sola referencia a la posibilidad de que la Casa Real pueda tener alguna responsabilidad sobre el caso, a que no haya reaccionado adecuadamente, a que se haya podido preocupar más de tapar que de descubrir o a que su prestigio haya podido quedar tocado. Nada. Ni una sombra, ni una duda. Todo lo contrario.
Solo al principio se plantea como interrogante si la polémica puede "dañar la credibilidad de la Corona" pero de inmediato aparece una declaración de Gregorio Peces Barba, uno de los "padres" de la Constitución, que contesta: "no afecta para nada al rey, ni al Príncipe, que son ajenos al planteamiento, que son víctimas".
A lo largo del espacio se dice que la "Corona reaccionó con contundencia", se discute largamente sobre sobre si se ha respetado la "presunción de inocencia de Urdangarín", a la Infanta Cristina se la sitúa al margen, se asegura que el papel del Rey "se ha valorado por parte de la ciudadanía", se destaca que la monarquía española es muy barata si se compara con otras casa reales europeas y se acaba con el "aplauso histórico" de dos minutos de la Cortes al Rey. Incluso se llega a hacer una comparación con lo que cuestan "las Repúblicas de nuestro entorno" y se remarca que son mucho más caras que nuestra monarquía. La forma de cálculo comparativo no queda nada claro y no hay ni rastro de lo que se incluye como gasto de esas Jefaturas de Estado.
En un momento determinado del reportaje, y después de enumerar los negocios de Iñaki Urdangarín y dar cuenta de las denuncias que desde instancias políticas se habían hecho alrededor de sus tejemanejes con Jaume Matas, se asegura que la Casa del Rey "exige a Urdangarín que abandone sus negocios". No se dice más. El tema se cierra aquí. No hay ninguna reflexión, ni se recoge opinión alguna que cuestione que tal reacción puede ser impropia de una institución pública que, más allá de pedir que se deje de hacer lo que no parece muy presentable, podría haber optado por intentar esclarecerlo y dar explicaciones a la ciudadanía de lo que estaba pasando sin esperar a que fuera, años después, la justicia la que lo destapara todo.
Las distintas declaraciones que se incluyen en el "Informe Semanal" tampoco dejan dudas sobre la intención del reportaje. No hay una sola voz que cuestione la Monarquía o su comportamiento. Todos son opiniones a favor. El abogado de Iñaki Urdangarín aparece hasta siete veces. El catedrático Jiménez de Parga, dos, para especular sobre la presunción de inocencia y sobre lo que debería hacer Urdangarín. Hay también dos cortes de voz del propio Rey Juan Carlos y del Principe Felipe. Especialmente significativas son las intervenciones de Gregorio Peces Barba y el catedrático de Ciencia Política Fernando Vallespín. Peces Barba sale en pantalla hasta en tres ocasiones y siempre es para hablar a favor de la Casa Real. La más llamativa es cuando dice que aquellos que dicen que "hay que volver a la República son tonterías". En cuanto a Fernando Vallespín, sus declaraciones, dos, son para defender a la Monarquía. En la segunda hace una impresionante despliegue de adjetivos encomiásticos y habla de "reacción rápida", "ésto está contribuyendo a a acercar la Corona a los problemas de la gente" o de "hacerla más transparente". Por lo demás, también aparecen Rita Barberá, la alcaldesa de Valencia, que asegura que todo lo hecho allá con Urdanagarín es "absolutamente ajustado a la ley" y un diputado socialista mallorquín, Antonio Diéguez, que, en una imagen de archivo, critica a Jaume Matas. En total, 18 declaraciones y ni una crítica al Rey, ni siquiera una duda.
El final del reportaje es el colofón que le corresponde al tono laudatorio de todo el espacio. Se aprovecha el ya comentado aplauso parlamentario al Rey en la reciente inauguración de la nueva legislatura para enmarcar la despedida. Son 45 segundos de ovación, alternando planos del Rey, de los diputados, planos generales. Espectacular. Precioso. Adecuadísimo para un publirreportaje, impropio de una información sobre un caso de corrupción.

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