miércoles, 21 de diciembre de 2011

La increíble credibilidad del PSOE.


Se llama "Mucho PSOE por hacer" y es el documento que ayer dieron a conocer un grupo de destacados militantes socialistas en el que explican las razones de su derrota en las recientes elecciones generales y apuntan por dónde tiene que ir la recuperación.
Un escrito de estas características siempre resulta de interés para el debate. Lo que sucede es que un documento político no puede sacarse de su contexto a la hora de enjuiciarlo. Si la vida transcurriera en una especie de laboratorio atmósfera cero, el escrito en cuestión sería muy valioso, pero vivimos en la realidad y además de saber como es la bandera es muy importante ver quien la enarbola.
El documento, pese a la apariencia de reconocimiento de errores, no tiene nada de autocrítico y no suena sincero. Referirse a las decisiones tomadas en el terreno económico como "medidas impropias del socialismo" pero, al mismo tiempo, tacharlas de "forzadas" es poco presentable. Igual que lo es decir que hay que poner freno a los poderes no democráticos después de años de sumisión a la iglesia, el ejército o la banca, por no hablar de la fiebre monárquica que han gastado.
Se lamentan los firmantes de que la izquierda haya perdido la hegemonía de los valores cuando lo que deberían decir es que han sido ellos los que la han entregado a la derecha desoyendo las voces que se lo avisaba; por ejemplo, la de los sindicatos a los que ahora dicen valorar tanto hasta el punto de citarlos por su nombre y declararlos compañeros de viaje obligatorios.
En "Mucho PSOE por hacer" se alude a la pérdida de credibilidad como una de las razones, si no la mayor, que explica la derrota del 20-N. Me parece un diagnóstico acertado: la candidatura socialista y su programa no han resultado creíbles. No lo han resultado igual que, ahora mismo, no lo son los firmantes. Todos los errores y culpas que hoy detectan son los que antes de los comicios ellos mismos negaban pese a ser un clamor.
Hablan de lentitud en la reacción ante la crisis, de decisiones poco acordes con una ideología de izquierdas, de esfuerzos mal repartidos, de falta de democracia interna. Bien, pues mientras todo eso pasaba los que apoyan el escrito de ayer estaban en silencio y cómodamente instalados en altísimas responsabilidades. Carme Chacón ha sido dos veces ministra; Francisco Caamaño, una; Javier Rojo era la cuarta autoridad del Estado desde la presidencia del inútil Senado; Cristina Narbona era embajadora ante la OCDE, y Borrel y López Aguilar, eurodiputados. En cuanto a los demás, los que no eran diputados autonómicos, lo eran nacionales; los que no eran altos cargos, tenían responsabilidades orgánicas hijas dé las cuotas internas; lo que no eran senadores, eran alcaldes y los que no llevan desde antes de los 25 años cobrando del partido, estaban en la dirección de alguna empresa pública.
En "Mucho PSOE por hacer" se destaca la necesidad de que el partido se preocupe por rendir cuentas, por ser más participativo, por ser más transparente. Nada dicen, en cambio, de que si ellos han acabado ocupando cargos de responsabilidad y yendo en listas ha sido por su "buen comportamiento" y su obediencia ya que quienes se han atrevido a ser críticos han acabado marginados.
En una organización política de las dimensiones del PSOE un documento como el que nos ocupa tiene poco que ver con la simple voluntad de poner en común diferentes opiniones. Lo presentado ayer ha de situarse dentro de la lucha por el poder orgánico que se va a decidir en el próximo congreso de febrero, debe entenderse en clave interna. Se trata de un escrito que sirve de cobertura a un grupo de militantes que están en pleno pulso de poder. No sé si todo gira alrededor de Carme Chacón, cosa que parece lo más probable, pero, en todo caso, lo que es seguro es que la lista de nombres está hecha y que han considerado que este es el momento de salir a la palestra. "Mucho PSOE por hacer" es simplemente el banderín de eneganche.
Realmente lo tiene complicado el PSOE. Con menos votos que nunca y los mismos nombres de siempre, con la confianza de la gente por los suelos y las tensiones internas por las nubes, un documento como "Mucho PSOE por hacer" no parece otra cosa que un papel más de consumo interno o una finta para ganar tiempo. Vamos, lo contrario de lo que se necesita.

1 comentario:

Albert dijo...

Suena lo que es el PSOE hoy: Palabrería con sonrisa, que a la tercera ya no se cree NADIE.
¿La criminal de guerra en Libia y corresponsable de las medidas antisociales, es la mejor opción?
Pues que esperen sentados, porque para neoliberales y gobiernos de derechas ya están los "originales".