martes, 6 de diciembre de 2011

El Rey "noos" debe una explicación


La Casa Real ni comenta, ni aclara, ni dice nada sobre el "caso Urdangarín"; su argumento es que es una cuestión privada. Ya, ¿y que más? Iñaki Urdangarín (conviene no perderse la entrevista que concedió a IB3) se llevó todo lo que se llevó a través de su "Instituto Noos" gracias a ser miembro de la Casa Real y no por haber nacido en Zumárraga, haber sido olímpico en balonmano o por su currículum profesional (¿qué currículum?). El problema que se plantea es hasta que punto el Rey Juan Carlos y su corte estaban al tanto de lo que sucedía y miraban hacia otro lado. Pensar que no sabían es pura ingenuidad. Una institución con la piel tan fina como la monarquía española, con tanta atención a los peligros que le pueden acechar, tan desconfiada, tan vigilada y vigilante no podía estar en el limbo de la ignorancia, resulta imposible de creer. Si un señor con negocios tan extraños se infiltra hasta el fondo de la corte y hace oscuros manejos económicos a su salud debemos temer que se pueda infiltrar también un asesino en serie o un psicópata peligroso. Menuda monarquía que no se entera de nada, menuda institución que tiene a un pícaro con pinta de delincuente y como si tal cosa. ¿Nadie sospechaba de los tejemanejes del deportivo yerno? ¿Les parecían normal las cifras de Noos? ¿No les preocupaba? ¿No sospechaban de que Urdangarín y su santa se agenciaran una casita de 6 millones de euros en Barcelona con sus sueldecitos? ¿ Y los otros cinco inmuebles en el centro de Palma? Tanta ignorancia o es estupidez o es estar en el ajo. Su silencio hace pensar que estaban en el ajo. Lo sugiere su silencio y el hecho de que el tesorero del famoso "Instituto Noos", la tapadera de todo, fuera Carlos García Revenga, el secretario personal de las Infantas.
Corrupción. El monarca y su Corte rodeados de corrupción. Ahora sabemos que estamos frente a delitos indiscutibles, unos hechos que a cualquier ciudadano de a pie lo tendrían a las puertas de la cárcel. De hecho la gente va al trullo por mucho menos. Sí, la Casa Real ha de dar explicaciones y muchas. Debería explicar porque no sospechó de nada, porque dejó que la bola se fuera hinchando. El Rey y los suyos nos deben muchas explicaciones. Al menos, nos las deberían si ésto fuera una democracia real. Tendrían que explicar por qué les pasó por alto que Urdangarín, y la Infanta Cristina que también estaba en la Fundación y en las empresas que después se desviaban los beneficios, cobrara la millonadas que cobraba por unos Congresos que eran pura birria con cuatro nombres ilustres; unos Congresos con presupuestos tan hinchados que, por ejemplo, consignaban 25.000 euros para una jefa de comunicación por dos días de trabajo o ponencias de desconocidos a 3.000 euros por media hora de intervención. Nos deben una explicación también sobre por qué empresas privadas de todo pelaje y condición abonaban miles y miles de euros por trabajos inexistentes; tan inexistentes como el informe de 11 folios copiados de Internet por el que el Vila-Real CF pagó 690.000 euros (115 millones de pesetas que suena peor). Qué curioso... el foco principal de los negocios de Urdangarín eran la Generalitat valenciana y el Govern balear, Camps y Matas. Dos compañeros de negocios y los dos ante los tribunales por corrupción, menudo ojo para buscar socios, menudo despiste el de la Casa Real. Si hasta la SGAE de Teddy Bautista le abonó 750.000 euros a "Noos" por distintos trabajos de asesoría de comunicación. Eso sí, en los congresos de "Noos" la nómina de participantes incluía muchos altos cargos y muchos periodistas, una buena manera de facilitar silencios e evitar preguntas.
Pese a todas las evidencias, no se les ve a los componentes de la Casa Real muy dispuestos a dar explicaciones. Así pues, lo pertinente sería que su transparencia fuera una obligación legal, por ley y muy clarito. El Rey ha de dar cumplido detalle de todo lo que hace con sus asignación anual, más de 8 millones de euros de polvo y paja ya que todos los gastos de funcionamiento y mantenimiento de la institución corren a cargo también de la administración. Y no solo eso. El detalle de los números del Rey deberían incluir su patrimonio, sus negocios, sus empresas, todo. Lo que sale del dinero público, debe ser público. Es más, incluso que la Infanta Cristina cobre 200.000 euros anuales de La Caixa requiere explicación, ¿qué hace exactamente esa señora para merecerse tal estipendio?

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