domingo, 25 de diciembre de 2011

Un Rey poco ejemplar que pide dar ejemplo


Sí, yo también estuve atento al mensaje del Rey Juan Carlos, y no me gustó nada de nada. Para los temas económicos, muy importantes, suscribo lo dicho, por ejemplo, por Cayo Lara. Sobre las cuestiones de preocupación nacionalista ya está Amaiur para poner el grito en el cielo. Así que yo me limitaré a decir que la evidente referencia implícita del Rey a su tramposo yerno me pareció muy poquita cosa. Es posible que no se pudiera esperar más, pero precisamente eso es lo grave: no poder esperar más, conformarse con tan poco. Afirmar que lo dicho por Juan Carlos I fue insuficiente me parece quedarse muy corto.
Para empezar, que en la Casa Real, donde solo que pase una mosca se le pide identificación, se investiga su pasado y se mira de dónde viene y a dónde va, se les colaran las actividades del Sr. Urdangarín no se lo puede creer nadie. Pero es que, además, se sabe que cuando en 2007 se dieron cuenta de todo, cuando se cayeron del guindo, lo único que se les ocurrió fue enviar al paquete hija/yerno/nietos a Estados Unidos con el objetivo de disimular, taparlo todo y que nosotros, los ciudadanos de a pie, no nos enteráramos de nada. ¿Esta es la ejemplaridad a la que se refería el Rey cuando hablaba de la responsabilidad de las instituciones? Saber lo que estaba pasando y ocuparse simplemente de que no trascendiera no solo no es ejemplar sino inadmisible en un servidor público, especialmente en el "primero de los españoles", que no es ni un cargo electo, que ocupa un puesto que no tiene otro origen que la decisión de un dictador y que recibió un refrendo popular hace más de 30 años y envuelto en una nueva constitución que ya va siendo hora de revisar. Si el Rey fuera el presidente del gobierno ya se habría pedido su dimisión, pues razón de más para hacerlo cuando se trata de alguien a quien ni siquiera tenemos derecho a votar. Aunque en su caso no se llame dimitir.

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