martes, 29 de noviembre de 2011

Ondas, PRISA, Tele 5, Quintana y Évole en perfecta comunión

Ésta es la segunda vez y la última que escribo sobre los Premios Ondas. Ya lo hice, decepcionado, cuando hace dos años le dieron la distinción a un presentador de distintos programas prototipos de mala televisión como es Jorge Javier Vázquez. Hoy lo vuelvo a hacer a propósito del Ondas que va a recibir esta noche la presentadora Ana Rosa Quintana. Ya no lo haré más. Los Ondas han dejado de ser los galardones de referencia que merecían seguirse y que, con mayor o menor fortuna, se esforzaban en marcar la línea a partir de la cual habitaba un periodismo digno de ser admirado. Ya no. Los Ondas han dilapidado todo el prestigio acumulado y ya son, simplemente, unos premios más, la excusa para una fiesta a mayor gloria de una cadena de radio, la SER, y una empresa, PRISA, que saben que la mejor publicidad es la que se envuelve con ropajes de excelencia. Pura propaganda. Nada más.
Dicen en la concesión del premio a Quintana que es "por su solidez como comunicadora y por la excelencia de su trayectoria, respaldada por la audiencia a lo largo de los últimos años en su programa de las mañanas". Parece una broma. El programa de Ana Rosa Quintana es poco más que un refrito del bucle de telebasura que Tele 5 monta a diario. Gritos, insultos, descalificaciones, lugares comunes, cotilleo, vulgaridad y desprecio por la inteligencia, esa es la marca de fábrica de Tele 5 y la galardonada es uno de sus más destacados exponentes. Un modelo en entredicho ahora que incluso los anunciantes le empiezan a dar la espalda por culpa de los muchos excesos que se cometen. Parece mentira que lo mismo que la publicidad desprecia, los Ondas lo premien. Qué no tenga algo que ver en el fallo del jurado que sea precisamente "Cuatro", ya desvinculada de PRISA y dentro del grupo de Tele 5, la que haga la retransmisión de la gala.
Cuando de la premiada se destaca "su solidez como comunicadora y la excelencia de su trayectoria" cuesta aguantar la risa. Quintana es la que hace hace nueve meses organizó aquel esperpento de confesión en directo de la mujer del supuesto asesino de la niña Mari Luz Cortes. Quintana engañó, presionó y retuvo a una pobre mujer intelectualmente inferior,Isabel Garcia, para que acusara en pantalla a su marido del crimen. Quintana con malas artes tuvo la exclusiva. La justicia abrió diligencias al respecto pero, finalemente, todo quedó en nada. El amarillismo, la falta de ética periodística, el desprecio a las personas y la falta de caridad para con los inferiores no son delito. Es más, no son delito y, desde ahora, se sabe que conducen al Ondas. (Lo que sigue es el pasaje de la grabación paralela a la entrevista que emitió emitó Ana Rosa quintana en su espacio y que evidencia el abuso al que se sometió a Isabel García).



Tampoco parece que impida llegar al Ondas, ni empañe "la excelencia de su trayectoria", el haber plagiado un par de obras de las escritoras Danielle Steel y Ángeles Mastretta cuando en 2000 Quintana publicó "su" novela "Sabor a hiel". La presentadora dijo entonces que todo había sido un error informático y, más tarde, echó las culpas a un colaborador suyo que resultó ser su excuñado David Rojo que, de hecho, fue su "negro" en la elaboración de a obra.
(Un ejemplo del "error informático" de Ana Rosa Quintana se puede ver a continuación. Más que errar, parece que de lo que se trataba era de fusilar).

"Álbum de familia", de Danielle Steel
«No quiere casarse conmigo, señorita Price?
-No -contestó Faye, levantándose de repente. -¿Adónde vas?
Faye se volvió a mirarle desde el centro del blanco cuarto de baño en todo el esplendor de su soberbia belleza desnuda.
-No pienso decirles a mis hijos que su padre se me declaró en la bañera. ¿Cómo podría decirles semejante cosa? -añadió mientras él la miraba con expresión divertida».

"Sabor a hiel", de Ana Rosa Quintana

«¿Quiere usted casarse conmigo?
-No -contestó Adriana levantándose de repente.
David se quedó confuso ante la rapidez de la negativa. -¿Adónde vas?
Adriana volvió a mirarle desde el centro del cuarto de baño en todo el esplendor de su soberbia belleza desnuda.
-Si algún día tenemos hijos, no pienso decirles que su padre se me declaró en la bañera. ¿Cómo podría decirles semejante cosa? -añadió echándose a reír mientras él la miraba con expresión divertida.

Hace dos años, Carles Francino, presentador en aquella ocasión de la gala de los Ondas, se negó a entregar el premio a Jorge Javier Vázquez. Este año, con Francino ausente, no parece que vaya a haber ninguna resistencia. Yo creo que sería de lo más saludable que los periodistas con sentido de su responsabilidad social hicieran una especie de cordón sanitario alrededor de personajes como Ana Rosa Quintana. No hablo de grandes gestos, ni de denuncias, me refiero simplemente a no juntarse con ellos, a hacer lo posible por diferenciarse. En este sentido me parece que el también premiado Jordi Évole, autor de un espacio comprometido y de calidad como "Salvados", ha desaprovechado una ocasión de oro para estar a la altura de su programa y negarse a compartir galardón con la presentadora de Tele 5. Évole, hábil como es, ha aprovechado la coincidencia para decir que "por fin mi suegra va a pensar que hago algo serio cuando vaya a recoger el premio junto a Ana Rosa Quintana". Pues bueno, se habrá ganado el respeto de su suegra pero habrá perdido el de tantos otros que esperaban una coherencia y una rectitud que están cuando pregunta a los políticos pero que,por lo visto, olvida cuando es él el aludido.

1 comentario:

Quique Cubells dijo...

Me ha parecido de lo mejor que te he leído Julià.
Una verdadera lástima que no tenga algo más de difusión.
Enhorabuena.