viernes, 18 de noviembre de 2011

La reforma más necesaria es la política



Reformas. Esa es la palabra clave, el término de moda. Reformas porque hay que cambiar muchas cosas que no funcionan pero reformas también como eufemismo para no decirle abiertamente a la ciudadanía que va a haber recortes, y de calado. Todo el mundo habla de reformas. Por resumir, se habla de cinco reformas fundamentales: la laboral, la financiera, la fiscal, la educativa y la judicial. Bien. No dudo de su necesidad pero mi intención aquí no es entrar en ellas. A mi me parece que la reforma más importante, la más urgente, la más necesaria, la madre de todas las reformas, la imprescindible es la reforma política.
Angela Merkel decía ayer que la solución al problema de Europa, a la crisis que nos tiene maniatados, es política. Yo estoy de acuerdo. Lo que sucede es que si tal afirmación de la canciller alemana la cruzamos con la percepción de los ciudadanos españoles en el sentido de que después de los económicos no hay otro problema mayor que "nuestros políticos", es evidente que estamos en un callejón sin salida.
Por eso la reforma política es más que necesaria. Pero, claro, la han de hacer los mismos que, después de ella, tendrán que buscar otra manera de ganarse la vida, al menos muchos de ellos. Los políticos actuales no nos sirven. No nos sirven en el doble sentido de la expresión: ni tienen los intereses ciudadanos como la máxima prioridad, ni son útiles. Tampoco sirve ya como se organizan, ni como promocionan. La democracia interna en los partidos no puede quedar en una etiqueta que todos sabemos falsa. La conocida como "selección adversa" que llena las listas electorales de incapaces y deshonestos y, además sin fecha de caducidad, debe superarse con urgencia. El entramado institucional tampoco da más de si. No funciona. La Constitución está anticuada, la organización del Estado sigue pendiente, los modelos electorales falsean la representatividad, las formas de control de la actividad política no existen o se sortean sin dificultad alguna, la transparencia de la administración está por resolver... Sobre todo ésto es preciso legislar y hacerlo con urgencia y con vocación de más democracia. Hoy que hace 35 años de la votación de la Ley para la Reforma Política que nos llevó hasta la democracia que tenemos (a la campaña de cuyo referéndum posterior pertenece la imagen que encabeza este texto) me parece un buen momento para reflexionar sobre ello.

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