lunes, 7 de noviembre de 2011

El debate de Correcaminos... Mic, mic


Se acabó el debate. Me parece evidente que el cara a cara lo ha dominado el candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba pero dudo que dicho dominio le haya servido para nada. Ha llevado el control del juego pero se ha quedado sin marcar. Esta es mi impresión. Era el Coyote/Rubalcaba persiguiendo al Correcaminos/Rajoy que siempre se escapaba porque sabía que el guión estaba de su lado. Rubalcaba, que ha empezado más nervioso de lo esperado, ha llevado la batuta del cara a cara gracias a las múltiples preguntas que ha lanzado a Rajoy pero no ha conseguido que éste se saliera del raíl por el que tenía previsto transitar. Lo ha importunado pero no ha conseguido descentrarlo. Quizá únicamente cuando Rubalcaba le ha pedido reiteradamente que explicara su reforma laboral, Rajoy ha perdido pie, pero ha sido solo un instante."Deténgase y explíquelo", decía Rubalcaba y su interlocutor no sabía como salir del atolladero.
El candidato del PP llegaba con la lección aprendida. Como buen conversador ha salido a quedarse como estaba y, básicamente, lo ha conseguido. Daba pena verle leer el 80% de lo que decía pero así lo habían preparado. Su objetivo era en todo caso decirle a su oponente por qué hablaba de propuestas que no había desarrollado el gobierno del que tanto tiempo había sido miembro y ahí sí que el socialista se ha visto muy, muy apurado.
El trabajo de los asesores casi se ha apreciado en directo. Si antes de la pausa Rubalcaba se dirigía a Rajoy instándole a que explicara lo que pensaba hacer cuando fuera presidente, hemos visto como después ya añadía el condicional, "en el caso de que gane". Está claro que dar por hecha la victoria del rival era un error del socialista y sus colaboradores se lo han hecho ver. Igual que los de Rajoy le habrán advertido de como Rubalacba lo intentaba arrinconar a preguntas y, por tanto, era necesario contestarle con la misma receta. Por eso Mariano Rajoy en la reanudación también ha disparado interrogantes concretos contra el candidato del PSOE.
Sobre las propuetas me ha llamado la atención el anuncio de Rubalcaba de hacer una reorganización de las Fuerzas Armadas que permita ahorrar. Es decir, apuntaba el socialista hacia una reducción del gasto militar, por tanto un recorte en el Ejército. En general, el hasta hace unos meses ministro del Interior de Rodríguez Zapatero ha ofrecido su perfil más izquierdista, por ejemplo también en denunciar que solo con austeridad no se sale del pozo... pero igual llega tarde.
Ha sido dececionante que nadie sacara el tema de la corrupción. Una lacra tan grande, un problema tan evidente de la democracia española que lo contamina todo no ha ocupado ni un segundo del debate. Ni un segundo. Igual que el descrédito de los políticos. Rubalcaba ha perdido la ocasión de poner el tema de la corrupción sobre la mesa. Es imperdonable que no lo haya hecho. Los recientes problemas de José Blanco,el ministro socialista de Fomento y número 2 del PSOE, no justifican el olvido. Si el PP está rodeado de corrupción y el PSOE no habla del tema porque uno de sus líderes está implicado en un caso de lo más oscuro, ¿dónde está la diferencia entre unos y otros de la que tantas veces ha hablado Rubalcaba?
En cuanto a Rajoy ha resultado agotador oirle repetir que todo pasa por la creación de empleo. La sanidad, la educación, las pensiones, los servicios sociales más básicos... todo se resuelve con los impuestos que salen de la creación de empleo y la dinamización de la economía. Cierto, si hay crecimiento económico, el gasto social será más sencillo pero es una tomadura de pelo que no nos haya dicho como priorizará el gasto social mientras la economia siga con problemas.
Acabo con otra reflexión: un debate puesto en escena con tanta espectacularización, con tanta solemnidad a su alrededor y tan poco contenido no compensa la pésima práctica democrática que supone limitar estas grandes "misas electorales" a un cara a cara entre dos candidatos. Lo que se gana en información no se compensa por la falta de pluralismo; lo que se pueda sumar en fomento de la participación se pierde con claridad por la imagen falseada que se presenta de la realidad, como si todo se limitara a elegir entre dos opciones.

No hay comentarios: