miércoles, 23 de noviembre de 2011

Cae el PSOE, gana el PP (y III)


Hay frases con las que se sale de las elecciones que son como puñales en el higado de la democracia y del sentido común. Un ejemplo, Mariano Rajoy diciendo:"voy a gobernar para todos los españoles". No se puede ser más vacío. No se puede decir menos. Pero para que tal simplismo y obviedad llegue hasta nosotros, no tan solo la tiene que decir Rajoy sino que debe haber unos periodistas que la destaquen, que nos la envíen como algo que nos puede interesar. Menudo papelón. Si la frase no significa nada y si Rajoy no puede decir otra cosa, ¿dónde está el valor de estas palabras? Y si no tienen ningún valor, ¿a qué viene destacarlas? ¿Como puede ser que la primera gran frase de Rajoy no tenga ningún valor? La única importancia real de tal afirmación es que pone en evidencia al mismo Rajoy ya que si no tiene nada mejor que decir, la situación es muy preocupante.
De todas formas, ya se sabe que el PP ha pasado por esta campaña de obviedad en obviedad, con esa bandera en la que se podía leer que creando empleo está todo resuelto, pero sin decir como se creará empleo. Ni tan solo se han dignado a explicar que piensan hacer para pagar los servicios públicos y las prestaciones sociales si, por una de esas, la creación de empleo que dan por segura no se produce o se retrasa un poco (solo un poco, no quiero pasar por desconfiado).
Es ingenuo pensar que este pensamiento vacío del PP les pueda perjudicar electoralemente porque, delante, su gran rival, el PSOE, juega con armas similares, por más que a última hora un nuevo/viejo candidato intente dar otra imagen.
Ayer, el presidente saliente, José Luis Rodríguez Zapatero, intentaba explicar la debacle de su partido el 20-N apelando a las medidas económicas claramente impopulares que se había visto obligado a adoptar. Lo explicaba diciendo que "hay veces que se debe poner por delante de los intereses de partido, los intereses de España". Vamos, "gobernar para todos los españoles" que afirmaba Rajoy, pero dicho con otras palabras. Como si algunas veces estuviera justificado poner los intereses del partido por delante del interés general y, sobre todo, como si los "intereses de España" fueran un espacio concreto, un ente inamovible. Si la frase de Zapatero tuviera algún sentido, cualquiera que discrepara de sus medidas iría en contra de los "intereses de España". Pues mire, no. Sobre qué son intereses de España hay múltiples opiniones y pareceres y sobre como trabajar por ellos, más todavía. Una línea bastante clara para diferenciar la distintas visiones sobre los "intereses de España" pasa por la frontera derecha/izquierda. El problema de Zapatero, y ésto también tiene mucho que ver con esa debacle que él pretendía explicar, es que, en lo económico, su visión de los "intereses de España" se ha parecido más a la del PP que a esa izquierda del "no nos falles" que supuestamente representaba y a la que, otra vez, apeló luego Rubalcaba.
En la frase de José Luis Rodríguez Zapatero creo que está resumida buena parte su ejecutoria: su gestión errática, sus contradicciones con respecto a los compromisos adquiridos, su distanciamiento del ciudadano y la imposibilidad de que su candidato suplente, Alfredo Pérez Rubalcaba, pudiera distanciarse del PP y, al mismo tiempo, disponer de la credibilidad que da la coherencia. Todo esto, con la crisis como decorado y unas listas electorales absolutamente desactivadoras como invitadas de última hora, sirve de explicación a la debacle socialista.

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