martes, 22 de noviembre de 2011

Cae el PSOE, gana el PP (II)


Cuando el partido que gobierna dobla, sí, sí, dobla, en votos al segundo, plantear la posibilidad de un vuelco electoral es una ingenuidad o una tomadura de pelo. En el País Valenciano el domingo pasado el PP, después de 18 años de gobierno, dobló a su perseguidor, al Partido Socialista del País Valencià (PSPV). A pesar de tal realidad, políticamente, se sigue instalado en el espejismo de que los socialistas son la alternativa al PP... qué importa que los números lo desmientan.
Es difícil encontrar un partido más contumaz en sus fracasos electorales que el PSPV. En las elecciones del pasado domingo el partido liderado por Jorge Alarte perdió 429.000 votos de los 1.1124 que había obtenido en 2008 y cayó por primera vez, no ya por debajo del antes impensable 30%, sino del 27% (26'7). Se dejaron por el camino casi la mitad de los votos que tenían, un 38%, y se quedaron en 695.000 sufragios.
En un sistema de partidos como el valenciano, fuertemente concentrado en dos formaciones, tener el voto de uno de cada cuatro votantes es garantía de oposición infinita. Tener uno de cada cuatro votos puede ser como máximo un buen estadio para formar parte de la alternativa junto a otras formaciones pero no más que eso. Si, además, ese mal resultado es solo, como parece, una estación más de un declive ininterrumpido, igual ni para tal cosa sirve. En una sociedad tan condicionada por la tarea de los grandes medios de comunicación, siempre muy conservadores, solo las dificultades de presencia social de otras formaciones de la izquierda valenciana como Compromís y Esquerra Unida reman a favor de los intereses de los socialistas pero no parece que ni así se pueda evitar el crecimiento de estos partidos en detrimento del PSPV.
El partido ahora dirigido por Jorge Alarte lleva 20 elecciones seguidas perdiendo ante el PP, justamente desde las generales de 1993. 18 años seguidos. Entonces la derrota fue por 52.000 votos, el domingo pasado fueron 693.000. La diferencia se ha multiplicado por trece. Para que luego digan que el poder desgasta. En resumen, en estos momentos el PP dobla al PSPV: 1388000 votos frente a 695000.
Los números de los socialistas valencianos dan miedo y sin verlos es imposible entender la magnitud y la continuidad de las victorias populares.
El PSPV tuvo el domingo pasado 3000 votos menos que en su peor resultado electoral en unas generales que había sido allá por 1979, con la diferencia, claro, de que entonces votaba un millón menos de personas.
Los resultados del 20-N deben utilizarse, más allá de para plantear la aportación del socialismo valenciano a la causa común del socialismo español, para considerar el futuro del mapa político autonómico. La hegemonía del PP valenciano es incuestionable pese a su pésima gestión objetiva, pese a sus prácticas antidemocráticas, pese a la pobreza intelectual de sus dirigentes y pese a sus constantes casos de corrupción. Ciertamente el dominio popular es total pero no se debe perder de vista que el PP ha dejado de crecer. En las últimas autonómicas perdieron 66.000 votos y, el domingo, se dejaron otros 27.000 respecto a las elecciones equivalentes anteriores. Lo que sucede es que la supuesta alternativa, los socialistas, retrocedieron, respectivamente, 151.000 y 430.000 votos. Por tanto crece la hegemonía pero no porque el PP vaya a más, sino porque se está quedando sin rival... Y las cosas pueden seguir torciéndose para el PSPV.
Los socialistas valencianos siempre han tenido peores resultados en las autonómicas que en las generales. Desde las primeras elecciones autonómicas de 1983, la media de pérdida de apoyo de este tipo de comicios respecto a las generales es de 168.000 votos. Si aplicáramos el cálculo hacia el futuro tenemos que en las próximas elecciones a Les Corts Valencianes, el PSPV podría estar por debajo de los 530.000 votos, es decir, de haber una participación normal, alrededor del 22 por ciento de los sufragios.
De las causas de todo esto podemos hablar otro día, aunque la reacción del líder del PSPV, Jorge Alarte, en plena noche electoral, puede servir de pista. "Me veo con fuerzas para seguir", dijo Alarte... Como si su sensación tuviera algún valor.

2 comentarios:

José Juan Cabezuelo dijo...

Estimado Julià, muy interesantes tus reflexiones y muy complicado el futuro que le depara al PSPV y, en general, a la izquierda valenciana y española, como tú describes. Se me ocurren muchas preguntas: después del carrusel de "líderes" que han ido rotando en el PSPV en los últimos años (decenios ya), ¿habrá alguno que al fin vuelva a estimular al electorado de centro-izquierda en Valencia? Junto con el PSPV, a su izquierda tenemos no ya a una sino a dos alternativas, Compromís y EU, que aunque tienen resultados crecientes (una más que otra) siguen muy lejos del 25% que tú mismo consideras pobre para ser estimado como alternativa de Gobierno. ¿No existe en la izquierda valenciana un problema de excesivos personalismos, que conducen a la fragmentación y, por tanto, a una reducción significativa de las posibilidades de apear al PP del poder? ¿Cuántos valencianos de izquierda nos hemos encontrado este mismo año ante la duda de a quién votar hasta el mismísimo último minuto de dejar la papeleta? Y no me gusta nada lo del bipartidismo, pero al otro lado el bloque es muy rocoso,... Un abrazo, José Juan

manolisa dijo...

Julìa , significativamente Alarte a tenido què trabajar con el peor panorama posible , he ahì los resultados. Ahora bien , buscamos responsable ? Tratamos de desprestigiar nuevamente a la formación ? Entramos en la espiral contribuyendo en el desencanto de los militantes ? Ò empezamos con Lo què tenemos a hacer una oposición firme , a trabajar con los otros grupos parlamentarios ? Una cosa es clara , pp no ha ganado en votos han trabajado en quitarnos de los què disponíamos, en dividirnos, en forzar roces entre las formaciones , a ah de simple . Un saludo