lunes, 28 de noviembre de 2011

Botines, zapateros y la justicia pisoteada

Emilio Botín, Presidente del Santander, junto a la sombra de su segundo, Alfredo Sáenz, indultado por el gobierno del PSOE contra la opinión del Tribunal Supremo que lo condenó por unas acusaciones falsas a sabiendas que llevaron a dos personas a la cárcel.




Es necesaria mucha mala fe o mucha estulticia para que un gobierno socialista que sale derrotado de una campaña electoral hecha al grito de que viene la derecha celebre su fracaso indultado a un banquero como Alfredo Sáenz. Solo habían pasado cinco días desde que Rajoy había barrido al PSOE en las urnas y, como quien se fuma un pitillo después de haber abandonado en el kilómetro seis de una maratón, van Zapatero y los suyos reunido en Consejo de Ministros y perdonan a Sáenz de los delitos por los cuales le condenó el Tribunal Supremo.
Cuando, horas después del indulto del viernes, Rubalcaba explicaba su derrota electoral y destacaba su impresión de que el PP ha tocado techo, lo cierto es que debería haber añadido, listo como es, que ellos todavía pueden retroceder mucho más. Como ejemplo solo le hacía falta recordar el último Consejo ministerial. Estaba reciente y seguro que en la mente de todos. Pero claro, en el PSOE se habla mucho de autocrítica y de la necesidad de debate interno pero más allá de discutir por cargos, cuotas y puestos, poco más.
El gobierno socialista que reclamaba un plus de confianza para el PSOE frente a la "derechona" del PP indulta a Sáenz, Vicepresidente y Consejero Delegado del Banco de Santander de Emilio Botín, contra la opinión unánime del Supremo y en la rueda de prensa posterior al Consejo, el ministro portavoz José Blanco, niega toda explicación con el argumento de que "los indultos no se justifican", como si la Constitución de 1978 no recogiera que nunca la admninistración puede caer en comportamientos "arbitrarios". La Fiscalía, para no dejar cabos sueltos, se muestra encantada con la decisión.



La decisión gubernamental es una perversión del espíritu del indulto que se supone que debe responder a criterios de humanidad, justicia y equidad para evitar que alguien pueda sufrir un castigo excesivo por culpa de la falta de garantías judiciales. Vamos, justo lo contario del caso que nos ocupa.
El democrático perdón que en nombre de todos los ciudadanos el gobierno Zapatero concedió a Sáenz le permite seguir en la cúpula bancaria del país ya que la condena le suspendía legalmente para ejercer cargos en la dirección de una entidad bancaria. Por supuesto, el Banco de Santander no lo había cesado pese a que la condena es de 2009; ni a él, faltaría más, se le había pasado por la cabeza dimitir. La posibilidad de que fuese el Banco de España quien hubiera obligado a su relevo tal como marca la ley, ni se plantea.
Conste que el delito de Sáenz no era una cuestión menor. El Consejero Delegado del Santander, entonces en Banesto, consiguió que metieran en la cárcel a dos personas en base a acusaciones falsas que él sabía perfectamente que eran falsas. Se trataba de presionarlos para que devolvieran un dinero que debían y no vaciló en utilizar falsedades contra ellos hasta conseguir que los encerraran.
Pues indultado. Sáenz indultado mientras miles y miles de personas se ven en la calle porque la justicia les embarga sus viviendas o mientras Enric Durán, el hombre que aprovechó distintas lagunas en el funcionamiento de los bancos para pedir un dinero que en lugar de devolver repartía entre ONGs, se ve ante la posibilidad de pasar 8 años entre rejas.
Eso sí, de la multa no se libra el Sr. Sáenz. 144.000 euros de castigo. Teniendo en cuenta que solo de sueldo, al margen de compensaciones, incentivos y planes, Alfredo Sáenz gana anualmente alrededor de 10 millones de euros, tenemos que la penalización supone el 1'44% de su sueldo. Vamos, como si a un mileurista le sancionaran con 170 euros.
José Luis Zapatero, Afredo Sáenz, Alfredo Pérez Rubalcaba, José Blanco, Candido Conde Pumpido, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, Emilio Botín... Trajes, corbatas, coches con chofer, salones con gruesos cortinajes... Personas ejemplares, padres de la patria: para ellos, el Estado y, para los pobres, la justicia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

¡EXCELENTE! ¡MAGNIFICO!
Si te tuviera cerca te daría un abrazo y te invitaría a un vino.
Abrazos,

Aristóteles