martes, 29 de noviembre de 2011

Ondas, PRISA, Tele 5, Quintana y Évole en perfecta comunión

Ésta es la segunda vez y la última que escribo sobre los Premios Ondas. Ya lo hice, decepcionado, cuando hace dos años le dieron la distinción a un presentador de distintos programas prototipos de mala televisión como es Jorge Javier Vázquez. Hoy lo vuelvo a hacer a propósito del Ondas que va a recibir esta noche la presentadora Ana Rosa Quintana. Ya no lo haré más. Los Ondas han dejado de ser los galardones de referencia que merecían seguirse y que, con mayor o menor fortuna, se esforzaban en marcar la línea a partir de la cual habitaba un periodismo digno de ser admirado. Ya no. Los Ondas han dilapidado todo el prestigio acumulado y ya son, simplemente, unos premios más, la excusa para una fiesta a mayor gloria de una cadena de radio, la SER, y una empresa, PRISA, que saben que la mejor publicidad es la que se envuelve con ropajes de excelencia. Pura propaganda. Nada más.
Dicen en la concesión del premio a Quintana que es "por su solidez como comunicadora y por la excelencia de su trayectoria, respaldada por la audiencia a lo largo de los últimos años en su programa de las mañanas". Parece una broma. El programa de Ana Rosa Quintana es poco más que un refrito del bucle de telebasura que Tele 5 monta a diario. Gritos, insultos, descalificaciones, lugares comunes, cotilleo, vulgaridad y desprecio por la inteligencia, esa es la marca de fábrica de Tele 5 y la galardonada es uno de sus más destacados exponentes. Un modelo en entredicho ahora que incluso los anunciantes le empiezan a dar la espalda por culpa de los muchos excesos que se cometen. Parece mentira que lo mismo que la publicidad desprecia, los Ondas lo premien. Qué no tenga algo que ver en el fallo del jurado que sea precisamente "Cuatro", ya desvinculada de PRISA y dentro del grupo de Tele 5, la que haga la retransmisión de la gala.
Cuando de la premiada se destaca "su solidez como comunicadora y la excelencia de su trayectoria" cuesta aguantar la risa. Quintana es la que hace hace nueve meses organizó aquel esperpento de confesión en directo de la mujer del supuesto asesino de la niña Mari Luz Cortes. Quintana engañó, presionó y retuvo a una pobre mujer intelectualmente inferior,Isabel Garcia, para que acusara en pantalla a su marido del crimen. Quintana con malas artes tuvo la exclusiva. La justicia abrió diligencias al respecto pero, finalemente, todo quedó en nada. El amarillismo, la falta de ética periodística, el desprecio a las personas y la falta de caridad para con los inferiores no son delito. Es más, no son delito y, desde ahora, se sabe que conducen al Ondas. (Lo que sigue es el pasaje de la grabación paralela a la entrevista que emitió emitó Ana Rosa quintana en su espacio y que evidencia el abuso al que se sometió a Isabel García).



Tampoco parece que impida llegar al Ondas, ni empañe "la excelencia de su trayectoria", el haber plagiado un par de obras de las escritoras Danielle Steel y Ángeles Mastretta cuando en 2000 Quintana publicó "su" novela "Sabor a hiel". La presentadora dijo entonces que todo había sido un error informático y, más tarde, echó las culpas a un colaborador suyo que resultó ser su excuñado David Rojo que, de hecho, fue su "negro" en la elaboración de a obra.
(Un ejemplo del "error informático" de Ana Rosa Quintana se puede ver a continuación. Más que errar, parece que de lo que se trataba era de fusilar).

"Álbum de familia", de Danielle Steel
«No quiere casarse conmigo, señorita Price?
-No -contestó Faye, levantándose de repente. -¿Adónde vas?
Faye se volvió a mirarle desde el centro del blanco cuarto de baño en todo el esplendor de su soberbia belleza desnuda.
-No pienso decirles a mis hijos que su padre se me declaró en la bañera. ¿Cómo podría decirles semejante cosa? -añadió mientras él la miraba con expresión divertida».

"Sabor a hiel", de Ana Rosa Quintana

«¿Quiere usted casarse conmigo?
-No -contestó Adriana levantándose de repente.
David se quedó confuso ante la rapidez de la negativa. -¿Adónde vas?
Adriana volvió a mirarle desde el centro del cuarto de baño en todo el esplendor de su soberbia belleza desnuda.
-Si algún día tenemos hijos, no pienso decirles que su padre se me declaró en la bañera. ¿Cómo podría decirles semejante cosa? -añadió echándose a reír mientras él la miraba con expresión divertida.

Hace dos años, Carles Francino, presentador en aquella ocasión de la gala de los Ondas, se negó a entregar el premio a Jorge Javier Vázquez. Este año, con Francino ausente, no parece que vaya a haber ninguna resistencia. Yo creo que sería de lo más saludable que los periodistas con sentido de su responsabilidad social hicieran una especie de cordón sanitario alrededor de personajes como Ana Rosa Quintana. No hablo de grandes gestos, ni de denuncias, me refiero simplemente a no juntarse con ellos, a hacer lo posible por diferenciarse. En este sentido me parece que el también premiado Jordi Évole, autor de un espacio comprometido y de calidad como "Salvados", ha desaprovechado una ocasión de oro para estar a la altura de su programa y negarse a compartir galardón con la presentadora de Tele 5. Évole, hábil como es, ha aprovechado la coincidencia para decir que "por fin mi suegra va a pensar que hago algo serio cuando vaya a recoger el premio junto a Ana Rosa Quintana". Pues bueno, se habrá ganado el respeto de su suegra pero habrá perdido el de tantos otros que esperaban una coherencia y una rectitud que están cuando pregunta a los políticos pero que,por lo visto, olvida cuando es él el aludido.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Botines, zapateros y la justicia pisoteada

Emilio Botín, Presidente del Santander, junto a la sombra de su segundo, Alfredo Sáenz, indultado por el gobierno del PSOE contra la opinión del Tribunal Supremo que lo condenó por unas acusaciones falsas a sabiendas que llevaron a dos personas a la cárcel.




Es necesaria mucha mala fe o mucha estulticia para que un gobierno socialista que sale derrotado de una campaña electoral hecha al grito de que viene la derecha celebre su fracaso indultado a un banquero como Alfredo Sáenz. Solo habían pasado cinco días desde que Rajoy había barrido al PSOE en las urnas y, como quien se fuma un pitillo después de haber abandonado en el kilómetro seis de una maratón, van Zapatero y los suyos reunido en Consejo de Ministros y perdonan a Sáenz de los delitos por los cuales le condenó el Tribunal Supremo.
Cuando, horas después del indulto del viernes, Rubalcaba explicaba su derrota electoral y destacaba su impresión de que el PP ha tocado techo, lo cierto es que debería haber añadido, listo como es, que ellos todavía pueden retroceder mucho más. Como ejemplo solo le hacía falta recordar el último Consejo ministerial. Estaba reciente y seguro que en la mente de todos. Pero claro, en el PSOE se habla mucho de autocrítica y de la necesidad de debate interno pero más allá de discutir por cargos, cuotas y puestos, poco más.
El gobierno socialista que reclamaba un plus de confianza para el PSOE frente a la "derechona" del PP indulta a Sáenz, Vicepresidente y Consejero Delegado del Banco de Santander de Emilio Botín, contra la opinión unánime del Supremo y en la rueda de prensa posterior al Consejo, el ministro portavoz José Blanco, niega toda explicación con el argumento de que "los indultos no se justifican", como si la Constitución de 1978 no recogiera que nunca la admninistración puede caer en comportamientos "arbitrarios". La Fiscalía, para no dejar cabos sueltos, se muestra encantada con la decisión.



La decisión gubernamental es una perversión del espíritu del indulto que se supone que debe responder a criterios de humanidad, justicia y equidad para evitar que alguien pueda sufrir un castigo excesivo por culpa de la falta de garantías judiciales. Vamos, justo lo contario del caso que nos ocupa.
El democrático perdón que en nombre de todos los ciudadanos el gobierno Zapatero concedió a Sáenz le permite seguir en la cúpula bancaria del país ya que la condena le suspendía legalmente para ejercer cargos en la dirección de una entidad bancaria. Por supuesto, el Banco de Santander no lo había cesado pese a que la condena es de 2009; ni a él, faltaría más, se le había pasado por la cabeza dimitir. La posibilidad de que fuese el Banco de España quien hubiera obligado a su relevo tal como marca la ley, ni se plantea.
Conste que el delito de Sáenz no era una cuestión menor. El Consejero Delegado del Santander, entonces en Banesto, consiguió que metieran en la cárcel a dos personas en base a acusaciones falsas que él sabía perfectamente que eran falsas. Se trataba de presionarlos para que devolvieran un dinero que debían y no vaciló en utilizar falsedades contra ellos hasta conseguir que los encerraran.
Pues indultado. Sáenz indultado mientras miles y miles de personas se ven en la calle porque la justicia les embarga sus viviendas o mientras Enric Durán, el hombre que aprovechó distintas lagunas en el funcionamiento de los bancos para pedir un dinero que en lugar de devolver repartía entre ONGs, se ve ante la posibilidad de pasar 8 años entre rejas.
Eso sí, de la multa no se libra el Sr. Sáenz. 144.000 euros de castigo. Teniendo en cuenta que solo de sueldo, al margen de compensaciones, incentivos y planes, Alfredo Sáenz gana anualmente alrededor de 10 millones de euros, tenemos que la penalización supone el 1'44% de su sueldo. Vamos, como si a un mileurista le sancionaran con 170 euros.
José Luis Zapatero, Afredo Sáenz, Alfredo Pérez Rubalcaba, José Blanco, Candido Conde Pumpido, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, Emilio Botín... Trajes, corbatas, coches con chofer, salones con gruesos cortinajes... Personas ejemplares, padres de la patria: para ellos, el Estado y, para los pobres, la justicia.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Cae el PSOE, gana el PP (y III)


Hay frases con las que se sale de las elecciones que son como puñales en el higado de la democracia y del sentido común. Un ejemplo, Mariano Rajoy diciendo:"voy a gobernar para todos los españoles". No se puede ser más vacío. No se puede decir menos. Pero para que tal simplismo y obviedad llegue hasta nosotros, no tan solo la tiene que decir Rajoy sino que debe haber unos periodistas que la destaquen, que nos la envíen como algo que nos puede interesar. Menudo papelón. Si la frase no significa nada y si Rajoy no puede decir otra cosa, ¿dónde está el valor de estas palabras? Y si no tienen ningún valor, ¿a qué viene destacarlas? ¿Como puede ser que la primera gran frase de Rajoy no tenga ningún valor? La única importancia real de tal afirmación es que pone en evidencia al mismo Rajoy ya que si no tiene nada mejor que decir, la situación es muy preocupante.
De todas formas, ya se sabe que el PP ha pasado por esta campaña de obviedad en obviedad, con esa bandera en la que se podía leer que creando empleo está todo resuelto, pero sin decir como se creará empleo. Ni tan solo se han dignado a explicar que piensan hacer para pagar los servicios públicos y las prestaciones sociales si, por una de esas, la creación de empleo que dan por segura no se produce o se retrasa un poco (solo un poco, no quiero pasar por desconfiado).
Es ingenuo pensar que este pensamiento vacío del PP les pueda perjudicar electoralemente porque, delante, su gran rival, el PSOE, juega con armas similares, por más que a última hora un nuevo/viejo candidato intente dar otra imagen.
Ayer, el presidente saliente, José Luis Rodríguez Zapatero, intentaba explicar la debacle de su partido el 20-N apelando a las medidas económicas claramente impopulares que se había visto obligado a adoptar. Lo explicaba diciendo que "hay veces que se debe poner por delante de los intereses de partido, los intereses de España". Vamos, "gobernar para todos los españoles" que afirmaba Rajoy, pero dicho con otras palabras. Como si algunas veces estuviera justificado poner los intereses del partido por delante del interés general y, sobre todo, como si los "intereses de España" fueran un espacio concreto, un ente inamovible. Si la frase de Zapatero tuviera algún sentido, cualquiera que discrepara de sus medidas iría en contra de los "intereses de España". Pues mire, no. Sobre qué son intereses de España hay múltiples opiniones y pareceres y sobre como trabajar por ellos, más todavía. Una línea bastante clara para diferenciar la distintas visiones sobre los "intereses de España" pasa por la frontera derecha/izquierda. El problema de Zapatero, y ésto también tiene mucho que ver con esa debacle que él pretendía explicar, es que, en lo económico, su visión de los "intereses de España" se ha parecido más a la del PP que a esa izquierda del "no nos falles" que supuestamente representaba y a la que, otra vez, apeló luego Rubalcaba.
En la frase de José Luis Rodríguez Zapatero creo que está resumida buena parte su ejecutoria: su gestión errática, sus contradicciones con respecto a los compromisos adquiridos, su distanciamiento del ciudadano y la imposibilidad de que su candidato suplente, Alfredo Pérez Rubalcaba, pudiera distanciarse del PP y, al mismo tiempo, disponer de la credibilidad que da la coherencia. Todo esto, con la crisis como decorado y unas listas electorales absolutamente desactivadoras como invitadas de última hora, sirve de explicación a la debacle socialista.

martes, 22 de noviembre de 2011

Cae el PSOE, gana el PP (II)


Cuando el partido que gobierna dobla, sí, sí, dobla, en votos al segundo, plantear la posibilidad de un vuelco electoral es una ingenuidad o una tomadura de pelo. En el País Valenciano el domingo pasado el PP, después de 18 años de gobierno, dobló a su perseguidor, al Partido Socialista del País Valencià (PSPV). A pesar de tal realidad, políticamente, se sigue instalado en el espejismo de que los socialistas son la alternativa al PP... qué importa que los números lo desmientan.
Es difícil encontrar un partido más contumaz en sus fracasos electorales que el PSPV. En las elecciones del pasado domingo el partido liderado por Jorge Alarte perdió 429.000 votos de los 1.1124 que había obtenido en 2008 y cayó por primera vez, no ya por debajo del antes impensable 30%, sino del 27% (26'7). Se dejaron por el camino casi la mitad de los votos que tenían, un 38%, y se quedaron en 695.000 sufragios.
En un sistema de partidos como el valenciano, fuertemente concentrado en dos formaciones, tener el voto de uno de cada cuatro votantes es garantía de oposición infinita. Tener uno de cada cuatro votos puede ser como máximo un buen estadio para formar parte de la alternativa junto a otras formaciones pero no más que eso. Si, además, ese mal resultado es solo, como parece, una estación más de un declive ininterrumpido, igual ni para tal cosa sirve. En una sociedad tan condicionada por la tarea de los grandes medios de comunicación, siempre muy conservadores, solo las dificultades de presencia social de otras formaciones de la izquierda valenciana como Compromís y Esquerra Unida reman a favor de los intereses de los socialistas pero no parece que ni así se pueda evitar el crecimiento de estos partidos en detrimento del PSPV.
El partido ahora dirigido por Jorge Alarte lleva 20 elecciones seguidas perdiendo ante el PP, justamente desde las generales de 1993. 18 años seguidos. Entonces la derrota fue por 52.000 votos, el domingo pasado fueron 693.000. La diferencia se ha multiplicado por trece. Para que luego digan que el poder desgasta. En resumen, en estos momentos el PP dobla al PSPV: 1388000 votos frente a 695000.
Los números de los socialistas valencianos dan miedo y sin verlos es imposible entender la magnitud y la continuidad de las victorias populares.
El PSPV tuvo el domingo pasado 3000 votos menos que en su peor resultado electoral en unas generales que había sido allá por 1979, con la diferencia, claro, de que entonces votaba un millón menos de personas.
Los resultados del 20-N deben utilizarse, más allá de para plantear la aportación del socialismo valenciano a la causa común del socialismo español, para considerar el futuro del mapa político autonómico. La hegemonía del PP valenciano es incuestionable pese a su pésima gestión objetiva, pese a sus prácticas antidemocráticas, pese a la pobreza intelectual de sus dirigentes y pese a sus constantes casos de corrupción. Ciertamente el dominio popular es total pero no se debe perder de vista que el PP ha dejado de crecer. En las últimas autonómicas perdieron 66.000 votos y, el domingo, se dejaron otros 27.000 respecto a las elecciones equivalentes anteriores. Lo que sucede es que la supuesta alternativa, los socialistas, retrocedieron, respectivamente, 151.000 y 430.000 votos. Por tanto crece la hegemonía pero no porque el PP vaya a más, sino porque se está quedando sin rival... Y las cosas pueden seguir torciéndose para el PSPV.
Los socialistas valencianos siempre han tenido peores resultados en las autonómicas que en las generales. Desde las primeras elecciones autonómicas de 1983, la media de pérdida de apoyo de este tipo de comicios respecto a las generales es de 168.000 votos. Si aplicáramos el cálculo hacia el futuro tenemos que en las próximas elecciones a Les Corts Valencianes, el PSPV podría estar por debajo de los 530.000 votos, es decir, de haber una participación normal, alrededor del 22 por ciento de los sufragios.
De las causas de todo esto podemos hablar otro día, aunque la reacción del líder del PSPV, Jorge Alarte, en plena noche electoral, puede servir de pista. "Me veo con fuerzas para seguir", dijo Alarte... Como si su sensación tuviera algún valor.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Cae el PSOE, gana el PP (I)


Todo azul, el PP ya tiene todo el mapa de España pintado de azul. Tanto da que sea el mapa municipal, el de las Diputaciones, el autonómico o el de las generales. El PP ya tiene la mayoría que solicitaba. Bueno, tiene la que solicitaba e incluso mucho más. A lo mejor tal cantidad de poder acaba siendo un problema, pero bueno, pelillos a la mar, tanto cargo institucional seguro que compensará las incomodidades de semejante empacho de poder.
Dicho esto, y añadido, así como de paso, que ya veremos como le va a Rajoy para las Navidades del 2012 y que cuando se toca el cielo todo lo que le queda es descenso, me parece que hay algunas puntualizaciones a hacer.
Lo que le sucede al PSOE es que está en pleno desmoronamiento. No puedo evitar que me recuerden cada día más a los protagonistas de la película "Los otros", que estaban muertos pero ellos no lo sabían. Es preciso recordar que el PP apenas ha ganado 500.000 votos respecto a 2008 y ni tan siquiera ha llegado al apoyo que obtuvo Zapatero hace tres años. Por tanto, la explicación a la victoria popular hay que buscarla más en negativo por la izquierda que en cualquier otra dirección. Izquierda en la que incluyo al PSOE aunque precisamente haya sido no ser izquierda, en sentido amplio, lo que ha acabado con ellos.
Las cifras socialistas son escalofriantes. Acaban de perder 4'5 millones de votos, más de un 40% de los que obtuvieron hace tres años; solo tres años. Tienen 59 diputados menos; se les ha esfumado uno de cada tres escaños, en realidad, un poco más. Se quedan a nada menos que 76 diputados del PP. Apenas han conseguido 6'9 millones de votos. Desde 1979, cuando el PSOE obtuvo 5'4 millones, jamás los socialistas habían caído tan bajo. Claro que entonces votaban 18 millones de personas y ahora lo hacen casi 25. Nunca los socialistas habían estado en un 28 por ciento del voto como están hoy. Una situación muy mala que se convierte en desesperada cuando se nota, y se nota mucho, que no hay "plan B" o, en todo caso, nada nuevo más allá de que el aparato partidista siga blindándose a codazos para copar las menguantes nóminas a cargo del contribuyente que les quedan. Después de una noche como la de ayer no se ha ido nadie, nadie. Si el mérito, o la habilidad, del PSOE de los setenta/ochenta fue presentar el partido moderno que reclamaba la sociedad española, es evidente que ahora todo aquello es ya viejo, muy muy viejo. Gente de izquierdas, votantes progresistas los seguirá habiendo siempre pero irán allí donde haya una propuesta política adecuada a los tiempos en forma y fondo, una tierra prometida donde los herederos de Pablo Iglesias ni están, ni se les espera.
Y eso que los socialistas, como el PP, claro, están más que primados por el sistema electoral. Los pequeños se quejan de maltratato por parte del sistema electoral y todas las miradas se dirigen a la supuesta injusticia que infla la representación de los partidos nacionalistas. No es verdad. Los dos grandes beneficiados de la desproporción que consagra el sistema electoral vigente son PP y PSOE. Con un sistema proporcional puro, después de las elecciones de ayer, el PP no dispondría de 186 diputados sino de apenas 155, y el PSOE, en lugar de 110 estaría en 100. En cambio, CiU bajaría solo de 16 a 15 y Amaiur, de 7 a 5. En resumen, es cierto que IU podría tener 25 diputados en vez de 11 y UPyD, 17 en lugar de 5, pero los que les faltan están en manos de los dos grandes y no en las de los nacionalistas. Por cierto, quien espere una posible modificación de la Ley Electoral en dirección a más proporcionalidad y, en definitiva, más democracia que se vaya olvidando. Hoy, más que nunca, el PP no querrá ni oir a hablar de ésto. Ante la mayor división de la izquierda, el botín popular todavía será mayor.
¿Y el Senado? Ah, el Senado... El Senado, bien, gracias. Todo lo que no sea cerrarlo está de más.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Votar y resistir

A dos días de las elecciones, y después de tanto dicho y escuchado, esta versión del "Resistiré" es una buena forma de encarar el voto, o no voto, del próximo domingo.

La reforma más necesaria es la política



Reformas. Esa es la palabra clave, el término de moda. Reformas porque hay que cambiar muchas cosas que no funcionan pero reformas también como eufemismo para no decirle abiertamente a la ciudadanía que va a haber recortes, y de calado. Todo el mundo habla de reformas. Por resumir, se habla de cinco reformas fundamentales: la laboral, la financiera, la fiscal, la educativa y la judicial. Bien. No dudo de su necesidad pero mi intención aquí no es entrar en ellas. A mi me parece que la reforma más importante, la más urgente, la más necesaria, la madre de todas las reformas, la imprescindible es la reforma política.
Angela Merkel decía ayer que la solución al problema de Europa, a la crisis que nos tiene maniatados, es política. Yo estoy de acuerdo. Lo que sucede es que si tal afirmación de la canciller alemana la cruzamos con la percepción de los ciudadanos españoles en el sentido de que después de los económicos no hay otro problema mayor que "nuestros políticos", es evidente que estamos en un callejón sin salida.
Por eso la reforma política es más que necesaria. Pero, claro, la han de hacer los mismos que, después de ella, tendrán que buscar otra manera de ganarse la vida, al menos muchos de ellos. Los políticos actuales no nos sirven. No nos sirven en el doble sentido de la expresión: ni tienen los intereses ciudadanos como la máxima prioridad, ni son útiles. Tampoco sirve ya como se organizan, ni como promocionan. La democracia interna en los partidos no puede quedar en una etiqueta que todos sabemos falsa. La conocida como "selección adversa" que llena las listas electorales de incapaces y deshonestos y, además sin fecha de caducidad, debe superarse con urgencia. El entramado institucional tampoco da más de si. No funciona. La Constitución está anticuada, la organización del Estado sigue pendiente, los modelos electorales falsean la representatividad, las formas de control de la actividad política no existen o se sortean sin dificultad alguna, la transparencia de la administración está por resolver... Sobre todo ésto es preciso legislar y hacerlo con urgencia y con vocación de más democracia. Hoy que hace 35 años de la votación de la Ley para la Reforma Política que nos llevó hasta la democracia que tenemos (a la campaña de cuyo referéndum posterior pertenece la imagen que encabeza este texto) me parece un buen momento para reflexionar sobre ello.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Retrocedemos




Retrocedemos. Hace apenas cinco años "mileurista" era sinónimo de pobre. Hoy un "mileurista" es un privilegiado. Hace treinta y cinco años, se cumplen mañana, las Cortes Españolas franquistas se echaron a un lado y votaron la Ley para la Reforma Política para dejar paso a la democracia. Hoy, en cambio, en España se aplaude que Italia aparte a sus políticos democráticos para que sean los "mercaderes", los ricos, los poderosos, los banqueros, los especuladores, las agencias de calificación y similares los que dicten la política del país. Si esto no es retroceder...
Ayer, los políticos italianos se autodeclararon inútiles, inservibles e incapaces y dieron luz verde al nuevo gobierno de Mario Monti, un grupo de tecnócratas al gusto de las autoridades económicas europeas, igual que en el 1976 los procuradores en Cortes de Franco se hicieron el "harakiri" y firmaron que no tenían sitio en el futuro político español. La diferencia es que en el caso de España era para entrar en la democracia y en el italiano es para salir de ella. Retrocedemos.
Lo que sucedió ayer en Italia se ha calificado de "golpe de estado". Igual se le podría añadir algún adjetivo pero me parece una acertada calificación. Adiós elecciones, adiós Parlamento, adiós Constitución, adiós democracia. Ahora empieza la segunda parte, en ella veremos a Mario Monti sometido al control diario de los mercados y no de los parlamentarios, que no tendrán otra opción que decir que sí a todo (menudo papelón). Los mercados, no se olvide, podían haberse presentado a las elecciones italianas, o lo hicieron, por vía interpuesta, claro, pero debieron perder... ahora han ganado.
Vuelve Franco que decía aquello de "haga como yo, usted no se meta en política", le faltaba añadir "métase en economía". Todo es economía: despolitizada, limpia, neutral, más allá del bien y del mal, economía con todas las letras.
A partir de hoy un montón de tecnócratas, así los definen, harán de cirujanos de hierro de Italia. Serán tecnócratas pero sus decisiones serán políticas: impuestos, ayudas, pensiones, paro, enseñanza, educación, más dinero aquí y menos allá... Y a la hora del control, nada de dejarlo a la soberanía popular, el examen lo harán los mercados que, ya se sabe, de sensibilidad social van bastante justos. Es decir, estamos ante el gobierno de la derecha más derecha que pueda imaginarse, y sin pasar por las urnas.
La tarea del gobierno Monti tendrá mucho más trascendencia que la económica. Tanta austeridad, tanto recorte, tanto ordeno y mando de la economía repercutirá en lo social. Recortar es limitar la cohesión social, es un cortoplacismo suicida que, más pronto que tarde, se acabará pagando. Pasará como con los "mileuristas", lo que hoy nos parece poco acabará siendo lo máximo a lo que se pueda aspirar y daremos las gracias por unos antiguos derechos que se acabarán conviertiendo en dádivas del poder.
Solo un pero: ¿ Creen de verdad los poderosos de siempre que pese a tener comprados a los políticos los ciudadanos se van a quedar parados? Si lo creen se equivocan; con cada vez menos que perder los riesgos que se tomen pueden mayores. Veremos si hay suficientes porras para tanto manifestante.
Y si, claro, lo del principio era pura parodia, un video que EQUO utiliza para pedir el voto, pero me parece de interés al margen de cualquier otra consideración. Viendo lo de Italia, igual puede acabar siendo un anuncio de lo que nos espera.

lunes, 7 de noviembre de 2011

El debate de Correcaminos... Mic, mic


Se acabó el debate. Me parece evidente que el cara a cara lo ha dominado el candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba pero dudo que dicho dominio le haya servido para nada. Ha llevado el control del juego pero se ha quedado sin marcar. Esta es mi impresión. Era el Coyote/Rubalcaba persiguiendo al Correcaminos/Rajoy que siempre se escapaba porque sabía que el guión estaba de su lado. Rubalcaba, que ha empezado más nervioso de lo esperado, ha llevado la batuta del cara a cara gracias a las múltiples preguntas que ha lanzado a Rajoy pero no ha conseguido que éste se saliera del raíl por el que tenía previsto transitar. Lo ha importunado pero no ha conseguido descentrarlo. Quizá únicamente cuando Rubalcaba le ha pedido reiteradamente que explicara su reforma laboral, Rajoy ha perdido pie, pero ha sido solo un instante."Deténgase y explíquelo", decía Rubalcaba y su interlocutor no sabía como salir del atolladero.
El candidato del PP llegaba con la lección aprendida. Como buen conversador ha salido a quedarse como estaba y, básicamente, lo ha conseguido. Daba pena verle leer el 80% de lo que decía pero así lo habían preparado. Su objetivo era en todo caso decirle a su oponente por qué hablaba de propuestas que no había desarrollado el gobierno del que tanto tiempo había sido miembro y ahí sí que el socialista se ha visto muy, muy apurado.
El trabajo de los asesores casi se ha apreciado en directo. Si antes de la pausa Rubalcaba se dirigía a Rajoy instándole a que explicara lo que pensaba hacer cuando fuera presidente, hemos visto como después ya añadía el condicional, "en el caso de que gane". Está claro que dar por hecha la victoria del rival era un error del socialista y sus colaboradores se lo han hecho ver. Igual que los de Rajoy le habrán advertido de como Rubalacba lo intentaba arrinconar a preguntas y, por tanto, era necesario contestarle con la misma receta. Por eso Mariano Rajoy en la reanudación también ha disparado interrogantes concretos contra el candidato del PSOE.
Sobre las propuetas me ha llamado la atención el anuncio de Rubalcaba de hacer una reorganización de las Fuerzas Armadas que permita ahorrar. Es decir, apuntaba el socialista hacia una reducción del gasto militar, por tanto un recorte en el Ejército. En general, el hasta hace unos meses ministro del Interior de Rodríguez Zapatero ha ofrecido su perfil más izquierdista, por ejemplo también en denunciar que solo con austeridad no se sale del pozo... pero igual llega tarde.
Ha sido dececionante que nadie sacara el tema de la corrupción. Una lacra tan grande, un problema tan evidente de la democracia española que lo contamina todo no ha ocupado ni un segundo del debate. Ni un segundo. Igual que el descrédito de los políticos. Rubalcaba ha perdido la ocasión de poner el tema de la corrupción sobre la mesa. Es imperdonable que no lo haya hecho. Los recientes problemas de José Blanco,el ministro socialista de Fomento y número 2 del PSOE, no justifican el olvido. Si el PP está rodeado de corrupción y el PSOE no habla del tema porque uno de sus líderes está implicado en un caso de lo más oscuro, ¿dónde está la diferencia entre unos y otros de la que tantas veces ha hablado Rubalcaba?
En cuanto a Rajoy ha resultado agotador oirle repetir que todo pasa por la creación de empleo. La sanidad, la educación, las pensiones, los servicios sociales más básicos... todo se resuelve con los impuestos que salen de la creación de empleo y la dinamización de la economía. Cierto, si hay crecimiento económico, el gasto social será más sencillo pero es una tomadura de pelo que no nos haya dicho como priorizará el gasto social mientras la economia siga con problemas.
Acabo con otra reflexión: un debate puesto en escena con tanta espectacularización, con tanta solemnidad a su alrededor y tan poco contenido no compensa la pésima práctica democrática que supone limitar estas grandes "misas electorales" a un cara a cara entre dos candidatos. Lo que se gana en información no se compensa por la falta de pluralismo; lo que se pueda sumar en fomento de la participación se pierde con claridad por la imagen falseada que se presenta de la realidad, como si todo se limitara a elegir entre dos opciones.

Sobre el interés del debate Rubalcaba-Rajoy


¿Que pasaría si el debate de esta noche entre Rajoy y Rubalcaba tuviera menos audiencia que sus precedentes? Estamos inmersos en una grave crisis económica, vivimos días de incertidumbre pero ¿y si pese a ésto el cara a cara de hoy fuera menos seguido que los de 2008 o 1993? ¿Qué querría decir? En esos años hubo dos debates, esta vez toda la atención está centrada en un solo acto, cosa que debería facilitar que el seguimiento del espacio de esta noche fuera especialmente alto pero ¿y si no es así? No, ¿verdad? ¿No pasará eso, a qué no? De qué tipo de democracia estaríamos hablando si sucediera algo así... Además, hace cuatro años, dos de las grandes cadenas españolas no emitieron el debate, este año solo Tele 5 mantendrá su programación habitual. Por tanto, seguro que la ciudadanía no se va a perder tan señalado acontecimiento, me extrañaría que la gente adoptara una actitud descreída ante los dos hombres, los dos grandes partidos, en cuyas manos está el futuro del país. Definitivamente, sería muy mala señal que el debate de esta noche retrocediera en audiencia respecto a los más de 13 millones de españoles que contemplaron el primer asalto entre Zapatero y Rajoy en 2008, muy mala señal.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Si tuvieran vergüenza no se gastarían 550.000 euros en un debate pantomima

Dicen desde la Academia de Televisión que los 550.000 euros que va a costar el debate, o lo que sea, entre Rubalcaba y Rajoy representan un presupuesto ajustado. Claro, tan ajustado como periodístico es en si el debate. Con todo decidido por los partidos políticos y con un periodista que se limitará a hacer de figurante de los dos líderes políticos. 550.000 euros son 90 millones de las antiguas pesetas. ¿Había necesidad de levantar todo un nuevo escenario para este acontecimiento? ¿No servían los grandes platos de las grandes cadenas españolas? ¿Por qué no servían? Con un decorado neutro en las instalaciones de RTVE y distribuyendo la señal igual que se va hacer el lunes hubiera quedado todo más que bien. Y mucho, muchísimo más barato. No olvidemos que se trata de un simple cara a cara: dos interlocutores, un moderador, una mesa grande y tres sillas. No es más que eso. Lo importante será lo que se diga y lo triste es que para garantizar que el contenido sea lo más informativo posible no se ha hecho, desde la organización, el más pequeño esfuerzo; se ha dejado todo en manos de los partidos para que todo se ajuste a sus intereses, aunque éstos contagios a los de los ciudadanos. La audiencia está garantizada, lo dice la propia Academia. Pues así las cosas todavía se entiende menos este dispendio. Se gastan hasta 1700 euros para que un árbitro de baloncesto controle los tiempos de cada intervención. Estamos en plena crisis, con cinco millones de parados, con 350.000 familias que se han quedado sin casa por no poderla pagar, los recortes de todo tipo están a la orden del día... Y van nuestros dos grandes políticos, y van nuestros académicos de la TV y se gastan más de medio millón de euros para un debate electoral entre dos partidos que no anuncian otra cosa que nuevos ajustes y nuevos sacrificios. ¿No podrían haber empezando dando ellos ejemplos de austeridad?