lunes, 23 de mayo de 2011

¿Puede pasar algo en VLC?

El domingo pasado, en medio de la euforia del Partido Popular de la Comunidad Valenciana, que había renovado sus mayorías absolutas y había añadido alguna que otra conquista, destacaba el brazo en cabestrillo de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. Era como una mancha en medio de tanta felicidad, como un recordatorio del dolor entre tanta alegría. Ese brazo inmovilizado era como la metáfora de lo que estaba sucediendo: no había para tanto, por primera vez el PP retrocedía en votos y porcentaje desde que en las autonómicas de 1995, Eduardo Zaplana descabalgará a Joan Lerma de la presidencia de la Generalitat. Y una cosa más, exceptuando Asturias, donde la aparición del Foro Asturias de Álvarez Cascos ha dividido por dos el voto conservador, los resultados del PP de la Comunidad Valenciana son los peores de toda España, en ninguna otra comunidad los populares retrocedieron casi 4 puntos porcentuales como en tierras valencias. Y no voy a hablar de los negros nubarrones judiciales que se acercan para Francisco Camps sin que su victoria electoral del domingo le suponga salvavidas alguno.
Bueno, pues así las cosas, lo habrán leído, el principal partido de la oposición en el País Valenciano, el PSPV, jamás había quedado tan lejos del Partido Popular. Ni más ni menos que 21 puntos porcentuales. Los socialistas, despúes de 16 años en la oposición, rompían su supuesto suelo que estaba en el 34% de los votos y caían hasta el 27%.
En el País Valenciano lo que se ha abierto es el pulso por la centralidad de la izquierda. El PSPV se las habrá de ver con Compromís, la suma del histórico Bloc Nacionalista (algo así como una Convergència Democràtiac de Catalunya pero un poco más a la izquierda) e Iniciativa (el equivalente a la Iniciativa catalana de Joan Herrera). Recuerda el caso del BNG de Xosé Manuel beiras. La inanidad de los socialistas valencianos, su falta de renovación, la constante ascensión de los peores a los cargos de mayor responsabilidad, su invisibilidad como verdadera alternativa al PP ya auguraban que su liderazgo por la izquierda sería puesto en entredicho. Lo relevante es que este cuestionamiento da la sensación de haber llegado antes de lo previsto. Compromís quemó el domingo, en un solo día, las etapas que, razonablemente, le podían haber costado un par de años de recorrer.
El PSPV, sería absurdo decir otra cosa, sigue con las mejores cartas a su disposición para no perder su papel hegemónico pero acostumbra a jugar tan mal sus posibilidades que se puede esperar lo peor. De momento, su secretario general, Jorge Alarte, ya ha salido culpando de todo a Zapatero, a la crisis y al desempleo. Como si él hubiera hecho algo por diferenciarse, como si hubiera planteado alguna alternativa a las decisiones de Zapatero, como si tuviera algo propio que decir. Sus detractores lo que plantean es que debería dimitir, irse. El problema es dónde. A dónde puede ir Jorge Alarte si no tiene otra cosa que la política, si es un profesional de los cargos de representación, de las responsabilidades orgánicas.
Sí, Compromís puede acabar desplazando al PSPV si los socialistas perseveran en su miopía. PSOE es una marca potente, o al menos lo era, pero también las grandes marcas acaban cayendo si no son capaces de aportar algo de interés y de conectar con la gente. Compromís avanzará si se dedica a la política y no al clientelismo, eterno riesgo de las organizaciones partidistas cuando crecen. Veremos. No hay que olvidar que Compromís se ha multiplicado aprovechando la ola del 15-M, que es un movimiento que va mucho más allá de la gente concentrada en calles y plazas. Sobre ese espíritu del 15-M ha entrado Compromís en Les Corts Valencianes. Nada de radicalismos, nada de jóvenes marginales. Compromís puede ser la izquierda templada tan bien o mejor que el PSPV, así que cuidado.

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