martes, 5 de abril de 2011

La herencia ZP es más que una derrota

Alfredo Pérez Rubalcaba está a punto de cumplir los 60 años. Carme Chacón acaba de entrar en los 40. La derrota socialista del año que viene parece cantada. Por tanto, ¿tan difícil es darse cuenta de que Rubalcaba es, a día de hoy, y de cara a las generales de 2012, el candidato más adecuado del PSOE? Y luego, sí, si se pasa a la oposición, luego alguien más joven, es razonable. Los ciclos son los ciclos, si el PP gana en 2012 seguramente también lo hará en 2016. Quiere esto decir que Rubalcaba, cuando pueda tener opciones de victoria, sería a las puertas de los 70 años. Parece muy mayor. En cambio, si fuera Chacón la candidata en 2020, estaría en 48. Mucho más razonable. Así las cosas, y tomando a Carme Chacón como ejemplo del candidato más joven que puede llegar, ¿qué necesidad hay de quemarla con una derrota el año que viene? ¿No será mejor que coja el timón después de la derrota (que en todo caso Rubalcaba amortiguaría) y llegue a 2020 arrastrando un revolcón y no dos? Parece sencillo, ¿no? ¿A qué viene pues este pulso que se anuncia? Por mucho que Chacón tenga detrás importantes valedores mediáticos y de presión, los tiempos son los tiempos y llegar antes de hora es peor que retrasarse. Por lo demás, estaría bien que la izquierda se planteara que como vía para recuperar el poder es mucho más importante encontrar un discurso que a quien lo tenga que personificar. Ya está bien de liarse, o dejarse liar, en si fulano o mengano. Conviene revisar los resultados electorales. Es muy evidente que la fuerza del PP no está en su aumento de votos, sino en como los pierde el PSOE. Rajoy jamás puede ganar unas elecciones pero el PSOE sí las puede perder. De hecho lo va a hacer. Hay que darle las gracias por ello al propio Zapatero y a un partido que no ha sido capaz de ejercer de formación democrática y discrepar de su líder cuando éste ha perdido sus principios y su norte. El “no os fallaré” de Zapatero, esos dos primeros años, es la izquierda a recuperar. Y, una vez recuperada, perseverar en ella. Más cercanía, mas transparencia, más dialogo, más atrevimiento, más igualdad, más política. Zapatero dejó de ser el dirigente nuevo que parecía más pronto de lo previsto y nadie le advirtió, y nadie se plantó ante él. Por miedo o por lealtad mal entendida pero nadie ha impedido que el triste viraje socialista hacia el pasado se haya hecho realidad tras un telón infranqueable que ha ido desanimando, confundiendo o cabreando a buena parte de sus votantes. Esa es también la herencia ZP, más allá de una derrota en las urnas, no haber sido capaz de poner por delante de nombres y clientelas las ideas y los proyectos. Como ha de haber acabado Zapatero de desnortado que ahora sabemos que el amigo a quien en su día confesó que no pensaba repetir era José Bono. Bono su amigo, Bono su confidente. Tenía que acabar mal y me temo que no lo hemos visto todo.

1 comentario:

Busca qui t'ha pegat dijo...

Compartisc l'anàlisi tret d'un punt: no estic d'acord amb el fet que el PSOE està obligat a perdre les eleccions de l'any que ve.

En les municipals i autonòmiques l'hòstia serà tan gran que tindrà un efecte 'rebot' i els votants del PSOE consideraran que ja has catigat suficientment el seu partit.