sábado, 5 de febrero de 2011

Fabricar marqueses es fabricar votantes de derechas


El rey Juan Carlos ha hecho marqués al seleccionador español de fútbol Vicente del Bosque, sí, y al escritor Mario Vargas Llosa, entre otros. El tratamiento que les corresponde es el de "Ilustrísimo Señor". Los medios recogen la noticia con normalidad. Nadie parece tener nada que decir, al menos, nada que objetar. A quienes les parece bien, aplauden; la inmensa mayoría lo encaja (como tantas cosas pese a vivir en democracia) como algo que no va con ellos, y aquellos a quienes no gustan estos trámites nobiliarios se callan porque sienten que cualquier resistencia es perder el tiempo. Claro, el rey está amparado por el artículo 62 de la Constitución Española. A mí me avergüenza. No entiendo como a día de hoy es legal seguir pariendo nobles, nombrar marqueses, generar de forma tan ostentosa diferencias entre los ciudadanos de una democracia. Será que en el fondo de todos nosotros sigue habitando un súbdito que se resiste a desaparecer. Añadamos que esta vez uno de los elegidos es un seleccionador de fútbol, Vicente, hijo de ferroviario, millonario gracias al fútbol pero hijo de ferroviario, un hombre normal, de la calle. Uno como nosotros. Dirán que es un paso más en la democratización de la monarquía y su entorno. Cualquiera puede ser noble. La verdad es que es más fácil ser un parado que un marqués, pero todo es posible, así que tranquilos. Este es el mensaje: tranquilos. Tranquilos y aceptemos que las diferencias son normales, que todos somos iguales pero hay unos más iguales que otros, que los privilegios no son malos, ni raros, ni criticables. Incluso camino de los cinco millones de parados, con decenas de miles de personas fuera de sus casas por no poder pagarlas, con los derechos sociales en retroceso, se nombran marqueses. A mí me parece increíble. Entiendo que Rajoy y sus simpatizantes sean de los que aplauden, pero no que entre Zapatero y los suyos, por poner un ejemplo, no haya nadie que muestre alguna objeción. El discurso conservador se alimenta de este tipo de cosas, de estas normalidades; así se fabrican votantes de derechas. La izquierda calla ante el mantenimiento y la insitucionalización de los privilegios pero luego se sorprende de que las clases populares depositen sus esperanzas para salir de la crisis provocada por la desregulación de los mercados en los partidos conservadores.
Por cierto, otra cosa que me extraña es que ese magnífico escritor que es Mario Vargas Llosa , considere una barbaridad que la gente se distinga por sus banderas (que bien el discurso del Nobel) y, en cambio, le parezca perfecto que lo pueda hacer por sus títulos nobiliarios.

1 comentario:

Naira dijo...

Pues me parece que se confunde. Que un rey nombre nobles va acorde a lo que se espera de un monarca. Es como quejarse de que un pollo píe, o muja una vaca. Un rey hace cortesanos zalameros a quienes tienen un éxito que la plebe tiene simpatía.
Lo que no es de recibo sí fabrica votantes de derecha es que el mayor garante de dicha monarquía sea todo un partido Socialista Obrero, a los últimos 35 años lacayunos me remito, que conjuntamente a las últimas medidas económicas "progresistas" por la vergüenza de no llamarlas socialistas.
Así da igual Juana que su hermana.