miércoles, 16 de febrero de 2011

Espada-Cercas: mentir o hacer daño

Que exista la posibilidad de llevar razón en un tema concreto no da derecho a nada con respecto a quien pueda no tenerla. Nada. Hay personas a quien, llegado a un determinado nivel, no se debe tomar en serio. El periodista Arcadi Espada es una de esas personas pero, a veces, puede ser pertinente comentar alguna de sus actuaciones por las consecuencias que puedan tener para terceros.
Ayer en el periódico "El Mundo", Espada publicó un artículo en el que supuestamente defendía el honor del escritor Javier Cercas a quien, según apuntaba, una televisión le había relacionado con una redada en un prostíbulo. Ahora resulta que Cercas jamás estuvo allí, que nada era cierto. Resulta que Espada, cabe suponer, quería poner en evidencia que no está bien introducir ficción en un artículo periodístico. Hace meses, Cercas, contra la opinión de Espada, con quien mantiene antiguas diferencias, defendía la posibilidad de mezclar realidad y ficción en un artículo. Lo hacía en relación a un escrito del académico Francisco Rico que, después de protestar por las distintas prohibiciones que persiguen a los fumadores, se declaraba no fumador cuando, en realidad, fuma compulsivamente. En su día la Defensora del Lector de "El País" ya se refirió a la polémica generada.
La respuesta de Espada ha sido este artículo donde coloca a Cercas en un prostíbulo en el que no estaba. Hoy en la "Cadena Ser" el filosofo Manuel Delgado defendía que la posible mentira de Espada no añadía nada a las mentiras habituales de los medios de comunicación. Una interpretación así merece una respuesta. Me parece muy insensato mantener que todo es igual, que las magnitudes no importan, que los resultados de las cosas no tienen más valor. Mentir es una cosa, si se hace en un medio de comunicación y sin avisar está abiertamente mal hecho, pero calumniar a una persona, hacerle daño, es otra cosa, y peor. No puede ser lo mismo saltarse un semáforo en rojo a las tres de la madrugada en una vía vacía que aprovechar que un peatón atraviesa tranquilamente una calle para, sin atender al semáforo en rojo, ir a por él a toda velocidad y acabar arrollándolo. No es igual vender aceite adulterado con agua que venderlo mezclado con lejía. Esto útlimo es, valga como ejemplo, lo que hizo Espada. No se puede aceptar. Arcadi Espada que, en otro tiempo, hizo interesantes trabajos periodísticos, ha dejado de tener interés porque él, que tantas lecciones periodísticas imparte, ha olvidado una cuestión básica: el periodista no puede ser el protagonista de su propio trabajo, no puede ser lo que dé sentido al trabajo. Si los hechos no son ciertos no hay periodismo. Mentir a sabiendas y dejar víctimas es inaceptable en periodismo. No es una cuestión simplemente deontológica, lo prohibe la ley. El problema es que a Espada su ego le puede. Tanto que ya lo ha empujado fuera de la profesión para colocarlo en el campo del espectáculo. Para entendernos, más o menos, donde están los tertulianos de la telebasura.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Una opinión sensata.
Por añadir algo, me imagino a la mujer o los hijos de Cercas después de que alguien les comentase la escapada de su padre/marido.
Arcadi Espada ha cometido un terrible error y debería tener el arrojo y la valentía de reconocerlo públicamente. Si no lo hace, pues yo al menos tendré formada una opinión consecuente con este escribidor.

Anónimo dijo...

Lo que me causa más perplejidad en todo este asunto es que nadie repare en lo siguiente: la tesis de Cercas es que en determinadas circunstancias puede estar justificado introducir un elemento de ficción, o una mentira, para reforzar un argumento (como hizo Rico en su artículo); Cercas NO afirma que esto sea siempre legítimo, simplemente que puede darse el caso de que lo sea. A lo cual, Espada responde con un ejemplo de uso de la mentira evidentemente inaceptable, con el objetivo (aparente) de refutar a Cercas; es decir, le responde con un contraejemplo. Y es aquí donde está, a mi entender, la clave de este asunto: independientemente de si Cercas tiene razón o no, el artículo de Espada no refuta en absoluto a Cercas, no se refuta una afirmación de existencia con un contraejemplo, eso es un non-sequitur de libro, una falacia formal. Sería lo mismo que si Cercas afirmara que existen los caballos blancos y Espada pretendiera refutarlo mostrándole un caballo negro.

Lo que me lleva a la siguiente reflexión: Espada podrá ser muchas cosas, pero no es un ignorante ni un tonto. Sabe que su argumento es falaz. Sabe que su mentira va a hacer daño, daño personal, a Cercas. Esto es importante: sin modificar su estrategia, Espada podría haber optado por introducir un elemento de ficción que no difamase a Cercas, sino que lo ensalzase (qué se yo, en lugar de decir que lo habían detenido en una casa de prostitución, podría haber dicho que Cercas había ayudado a unos huérfanos, salvado un gatito, descubierto la cura del SIDA...). Pero esto habría dado la razón a Cercas: sería un uso legítimo de la mentira (aunque ciértamente torpe, sirviendo para confirmar la tesis que se pretende refutar). Puesto que Espada es un hábil polemista, además de un hombre muy inteligente, debemos suponer que sabe perfectamente que su argumento es falaz y que su artículo va a causar un daño, posiblemente irreparable a la imagen el honor de Cercas. Y aun así, Espada publica el artículo.
¿Qué conclusión se extrae de todo esto?

Anónimo dijo...

¿Cuánto tiempo ha tardado Arcadi Espada en aclarar que Javier Cercas no había estado en tal prostíbulo? Dos días escasos. Durante ese tiempo, ¿cabe alguna posibilidad de que la esposa o los hijos de Cercas tuvieran siquiera alguna duda sobre la falsedad de tal afirmación? No podían tener ninguna, porque ellos sabían muy bien que su marido o padre no había estado detenido la noche anterior. Por otra parte, el público entre el que se había difundido esta mentira es exactamente el mismo que poco después recibía, por parte de Arcadi Espada, la notificación solemne de que se trataba de una falsedad. Las repercusiones que este experimento de Arcadi Espada pueda tener sobre la fama de Cercas como putero son, por tanto, más que improbables. Más doloroso será, eso sí, para Cercas la sonrisita irónica que inevitablemente adivinaría en el rostro de sus oyentes o lectores si en el futuro se atreviera a seguir defendiendo la opinión que hasta ahora venía manteniendo sobre dónde acaban los límites entre la realidad y la ficción en el periodismo.

Anónimo dijo...

En respuesta al anónimo nº3 (por cierto, soy el anónimo nº2): no puedo estar de acuerdo contigo. Espada, insisto, no ha refutado con su libelo la tesis de Cercas; por lo tanto no hay ninguna razón para que éste no pueda seguir defendiendo su tesis.
Espada no ha dado jaque mate, como he leído por ahí, sólo le ha dado una patada al tablero y ha escupido a su oponente. Podrá ganar la partida porque Cercas se ha retirado, nada más, pero es una victoria obtenida con juego sucio.

Anónimo dijo...

“ (...) la tesis de Cercas es que en determinadas circunstancias puede estar justificado introducir un elemento de ficción, o una mentira, para reforzar un argumento (como hizo Rico en su artículo); Cercas NO afirma que esto sea siempre legítimo, simplemente que puede darse el caso de que lo sea. A lo cual, Espada responde con un ejemplo de uso de la mentira evidentemente inaceptable, con el objetivo (aparente) de refutar a Cercas”
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Como en ningún momento se precisa cuál es el criterio que podría hacer legítima esa combinación de realidad y ficción, se entraría de lleno en la más absoluta arbitrariedad. Así, Cercas considera que es legítima la mentira de Francisco Rico, que termina jurando que él jamás ha sido fumador, para reforzar sus argumentos contra la actual legislación antitabaco: el mismo Francisco Rico al que yo vi en un congreso, hace ya varios años, donde tuvo la chulería de comenzar su conferencia recordando con mucha seriedad a todos los asistentes que en aquel lugar la vigente legislación prohibía fumar, para a continuación encender un cigarrillo ostentosamente, y fumarlo con impostado deleite durante varios minutos antes de comenzar a leer su texto. Por lo mismo, Javier Cercas también considera que él tiene derecho a introducir toda la ficción que le dé la gana en la biografía de un personaje histórico como es Sánchez Mazas. ¿Por qué motivo, pues, no puede considerar igualmente legítimo Arcadi Espada introducir un par de elementos de ficción en un texto en el que aparezca el personaje histórico Javier Cercas?
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(...) no refuta en absoluto a Cercas, no se refuta una afirmación de existencia con un contraejemplo, eso es un non-sequitur de libro, una falacia formal. Sería lo mismo que si Cercas afirmara que existen los caballos blancos y Espada pretendiera refutarlo mostrándole un caballo negro. non sequitur, utilizando un ejemplo paralelo, sería lo mismo que si Cercas afirmara que no existen los caballos y Espada lo refutara mostrándole un caballo.

Por lo demás, si realmente se quiere dar valor a la cláusula "en determinadas circunstancias", y dado que éstas circunstancias no se definen teóricamente y la aplicación práctica que de ellas hace Cercas deja bien en evidencia su extrema laxitud, entonces el argumento de Cercas sería un argumento en sí mismo infalsable: cuando a mí me conviene mezclar realidad y ficción es legítimo, y cuando a mí no me conviene es reprobable. En tales circunstancias, naturalmente, Espada estaría totalmente legitimado para hacer otro tanto, y sería muy dueño de considerar que las circunstancias presentes lo legitiman para combinar realidad y ficción.

(Anónimo 3)

Anónimo dijo...

En el texto anterior, por un error tipográfico, falta el siguiente párrafo:

Dado que, por las razones antes aducidas, yo considero que la salvedad de “en determinadas circunstancias” está por completo vacía de contenidos, concluyo que lo que Cercas hace no es una afirmación de existencia, sino una afirmación de no existencia: afirma que NO EXISTE ningún problema moral en mezclar realidad y ficción. La refutación de Arcadi Espada, por tanto, no es ningún non sequitur, utilizando el mismo ejemplo, sería lo mismo que si Cercas afirmara que no existen los caballos y Espada lo refutara mostrándole un caballo.

(Anónimo 3)

Anónimo dijo...

Espada no ha dado jaque mate, como he leído por ahí, sólo le ha dado una patada al tablero y ha escupido a su oponente. Podrá ganar la partida porque Cercas se ha retirado, nada más, pero es una victoria obtenida con juego sucio.

Espada ha hecho, en efecto, juego sucio, como él mismo admite, porque él considera que (siguiendo con el ejemplo) dar una patada al tablero y escupir al oponente es juego sucio. Pero lo curioso es que ese mismo oponente es el que antes había afirmado que estaba bien dar patadas al tablero y escupir al oponente (añadiendo, tal vez, lo de "en determinadas circunstancias", pero sin aclarar cuáles sean dichas circunstancias).

Así pues, si se admite con Espada que lo que él mismo ha hecho es juego sucio, entonces el argumento de Cercas queda refutado. Pero si se acepta el argumento de Cercas, entonces Espada no ha hecho juego sucio. Pero Cercas afirma ahora que Espada ha hecho juego sucio, con lo que viene a reconocer que sus propios argumentos no son válidos.

(anónimo 3)

Anónimo dijo...

¿Pero alguien ha leído en condiciones la frase final del artículo de Rico, frase que parece haber sido el origen de la polémica?: "En mi vida he fumado un solo cigarrillo". ¿De verdad dice ahí Rico que no es fumador? "En mi vida" es expresión que en español quiere también decir "nunca". No estamos ante un asunto de verdad o de ficción, sino de ambigüedad. Ni Cercas parece haberse enterado: mal alumno de Rico debió de ser. Espada tampoco. (Soy consciente de esta última ambigüedad.)

Anónimo dijo...

http://elgransurmano.com/arcadi-espada-arcadas

Anónimo dijo...

Jodeer, con perdón, que polémica más interesante. Es mejor la polémica que el artículo (sin desmerecer). Y una aportación sobre la frase final de Rico (coincido en su ambigüedad)"En mi vida he fumado un solo cigarrillo"... Claro nunca ha fumado un solo cigarrillo, siempre ha fumado dos o más...

Anónimo dijo...

"¿Mentir o hacer daño?"

Niego la mayor, no ha habido daño alguno. La fama pública de Cercas no ha sufrido menoscabo. En alguna medida, pero no solo (ay, esa tilde, la echaré de m menos) por eso, porque el propio Cercas ya dejó escrita la comodidad que sentía en ciertos prostíbulos: "para cuando entramos en Las Adelitas -el burdel mas renombrado
de todo Tijuana- me siento mas tijuanense que el mismisimo
Crosthwaite".

La maniabra de Espada puede haber sido más o menos burda, y puede a ojos de algunos revelar la vanidad del periodista, pero dañina o insultante, no. Eso seguro.