miércoles, 26 de enero de 2011

Durán i Lleida en su torre de marfil

Este artículo no es continuación del anterior, pero podría serlo. Vuelvo a la casta política convertida en grupo social inferior al que me referí hace unos días. Hablo de Josep Antoni Durán i Lleida, el portavoz de Convergència i Unió en el Congreso de los Diputados. Parece que Durán i Lleida no cree conveniente ni tan siquiera que se discuta de endurecer las incompatibilidades que afectan a los políticos o, simplemente, debatir sus sueldos. Es como si la crisis, el recorte en las retribuciones de los funcionarios, todos los ERE en marcha, en fin, todas las penurias a las que se está viendo sometida la población no tuvieran que afectar a los políticos. En su torre de marfil, Durán no quiere que el ruido de los que las pasan canutas le perturbe. Y lo pone de manifiesto de la peor forma posible. Asegura que "si la sociedad pretende que al Congreso venga simplemente gente que no tenga propiedad, si pretende la sociedad que esta Cámara sea de funcionarios y de gente pobre, porque si es así, vamos por el mejor de los caminos". "Gente pobre...". Es difícil decirlo peor, es complicado parecer menos clasista.










Josep Antoni Durán i Lleida.







Que los políticos deben estar bien pagados, me parece fuera de toda duda. Su responsabilidad es grande y merecen que la recompensa esté a la altura. Pero también su preparación debería estar a esa misma altura, y de esto nadie habla. Ni Durán.
No quiero aburrir con lo de siempre: la máxima pensión con simplemente siete años de cotización, retenciones de Hacienda por debajo del común de los mortales,viajes gratis, asesores elegidos arbitrariamente, gastos de representación, de desplazamiento, de residencia, consejos de administración, fundaciones, tertulias, conferencias...¿Alguien puede defender, de verdad, que un expresidente siga cobrando 80.000 euros del erario público si percibe 250.000 de otra empresa que le ha contratado, por cierto, simplemente por todos los contactos de que dispone por haber sido Presidente? Además, quien no quiera ser político, quien se considere mal pagado con lo que hay, que se dedique a otra cosa, ni que los que hoy ocupan los cargos fueran ases de la política, ni que con ellos hubiéramos llegado a las mayores cotas de bienestar y desarrollo. Empezando por el propio Duran i Lleida, un señor que desde los 26 años está en cargos públicos, que, por tanto, lleva 32 de escaño en escaño. ¿En que empresa privada ha testado su capacidad Durán como para decir que si se debaten las retribuciones de sus señorías gobernará "la gente pobre". ¿Qué tiene Duran contra la "gente pobre"?
Un reciente reportaje de "El País" sobre una jornada de Josep Antoni Durán i Lleida aporta datos que pueden explicar su actitud. Cuando su cargo de diputado al Congreso le obliga a estar en Madrid vive en una suite del Hotel Palace, el tope del lujo, y para las grandes ocasiones escoge entre las 1000 corbatas que tiene. El día del reportaje de "El País" se pudo una que le había regalado su amiga Esther Koplowitz. Claro, con estas amistades no es raro ni que le moleste que le bajen el sueldo, ni que tenga tan mal concepto de la "gente pobre".
Repasando este reciente reportaje de "El País" se puede ver todo lo que digo. Se puede ver, además, un interesante vídeo que acompaña al texto. Un detalle para los que vean el vídeo, puede ser menor, pero a mí me ha llamado la atención: observen, cuando está reunido con su grupo parlamentario, como le acercan una botella de agua (con vaso y posavasos, incluido) y como, a su derecha, el diputado Carles Campuzano se apresta a servirle sin dejar, casi, que la botella toque la mesa. Por cierto, los demás no beben.
Humildemente, un servidor tiene mucho más interés en que Josep Antoni Durán i Lleida, que lleva 24 años presidiendo Unió Democràtica de Catalunya, ofrezca explicaciones sobre los distintos casos de corrupción que afectan a su partido que en escuchar su desafortunado gesto de desprecio hacia la "gente pobre". En distintas ocasiones, las consejerías ocupadas por militantes de Unió Democràtica han acabado en los juzgados, y Durán no ha dicho nada al respecto. No es un asunto, son varios. El "caso Turisme", con muertes misteriosas de por medio, donde las subvenciones públicas desaparecían sin dejar rastro; los casos "Treball" y "Pallerols", sobre presunta financiación irregular de Unió a través de informes falsos y cursos de formación que no existían; las Fundaciones FECEA y "Catalunya i Territori", vinculadas al partido e investigadas judicialmente, y las distintas ramificaciones del "caso Palau". En el último informe del Tribunal de Cuentas, que casualidad, para el único partido que se pedían sanciones por donaciones superiores a los límites fijados era para Unió.

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