miércoles, 29 de diciembre de 2010

El problema del PSC es el PSC, no Mascarell

Empiezo justo por el lado contrario: en menudo lío se ha metido Artur Mas colocando a un destacado militante socialista como Ferran Mascarell al frente de la conselleria de Cultura de la Generalitat catalana. La cultura, con el valor que eso tiene para el nacionalismo catalán de rancio abolengo, ese que jamás entendió que no fuera uno de los suyos el que presidiera la Generalitat en los últimos años... Y ahora que vuelven resulta que cultura, nada menos que cultura, se va a manos de un socialista. Si no fuera porque tengo la sensación de que los convergentes estarán bastante tiempo sin rival, diría que la elección de Mascarell le puede explotar a Mas en plena cara. No lo hará. En todo caso no pasará de ser un pequeña e intermitente molestia, que ya veremos como acaba. La sangre no llegará al río porque quien realmente tiene un problema es el PSC, y no me refiero al cambio de orilla de Mascarell. Los socialistas catalanes, huérfanos de apoyo en Madrid y con su perfil nacionalista amortizado, están sin nada a lo que asirse y de esta manera deben empezar su tarea de oposición, si es que son oposición, ya que ni eso está claro. Sin que nadie sepa ni quienes son, ni hacia donde van, el PSC inicia su travesía del desierto que tiene aspecto de ir para largo. Por si fuera poco han demonizado tanto el modelo de gobiernos de pacto que su vuelta, no ya al poder sino simplemente a presentarse como alternativa, parece una empresa hercúlea.
Ahora sí, un par de comentarios sobre Mascarell. Un gobierno no es de nadie, más allá de quien lo elige y del país a quien representa. Resulta inaceptable que a alguien se le niegue, a priori, la posibilidad de pertenecer a un gobierno por no militar en el partido mayoritario que le da apoyo. Un carné de militancia partidista no convierte a su poseedor en un apestado para cualquier otro cometido que no sea el que le encarga su propio partido. Es evidente que resultaría difícil de entender que un militante comunista apoyara un gobierno de extrema derecha. La distancia es muy importante; y la que hay entre CiU i el PSC no será tan grande cuando los segundos han pactado con los primeros la elección de Más. Y otra cosa, en cuestiones culturales, las posiciones del ala más catalanista del PSC, a la que pertenece Mascarell, dista bien poco de lo que puede defender la actual dirección convergente. Ni los convergentes viven a la sombra de la barretina, ni los socialistas son los nuevos apóstoles del punk/siglo XXI. En todo caso, a quien pueden asaltar las dudas es al socialista Mascarell cuando, en las reuniones del Consell Executiu, las decisiones económicas, por ejemplo, tengan de progresistas lo que Rajoy de carismático; pero vamos, ni que las recientes medidas de Zapatero fueran inspiradas directamente por Lenin.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Enhorabuena por lo de la futura publicación del libro. Ya tengo ganas de leerlo! Un abrazo
Pablo