lunes, 22 de noviembre de 2010

Televisiones públicas en manos de desvergonzados

Escucho esta mañana en la Cadena Ser las palabras del Presidente del Consejo de Administración de Radiotelevisión Valenciana, de nombre, Emilio Fernández, abogando a favor de la privatización de la cadena que preside. Atendiendo al significado estricto de la palabra se tiene que decir que Fernáqndez no llega a sinvergüenza ya que no es ni "pícaro, ni bribón"; Fernández es simplemente un desvergonzado. Solo un desvergonzado es capaz de llevar más de 20 años en un Consejo de Administración, sí, sí, más de 20 años de reelección en reelección, y apostar ahora por la privatización de la cadena como quien acaba de llegar con nuevos planes; como si los males que aquejan a la empresa le fueran ajenos. Si Fernández no fuera un desvergonzado, al menos reconocería su responsabilidad en la debacle de RTVV e, inmediatamente, presentaría su dimisión y se iría a casa. No lo hará. Las dietas, el despacho, la tarjeta VISA y la fuerza para enchufar afines que le reporta su cargo pueden más que cualquiera otra cosa. Llamarse uno mismo empresario (aunque sea compartiendo negocios con rivales políticos) es sencillo, pero tirar del dinero público para llegar a final de mes ayuda, en el caso de Fernández, ayuda mucho.
Se declara alarmado por los problemas económicos y por el negro futuro de RTVV pero él, justamente él, ha sido la persona que con más ahinco:
1. Ha evitado la puesta en marcha de planes de viabilidad para la empresa, cuando incluso desde la Sindicatura de Cuentas se reclamaban (Aquí un ejemplo de las multiples ocasiones en que, desde el mismo Consejo, le han pedido alguna intervención).
2. Ha bendecido, año tras año, y lleva 15 en la presidencia, los presupuestos de la cadena que, sistemáticamente, se demostraban hinchados e inservibles.
3. Ha mirado hacia otro lado cuando se desviaba dinero vía productoras o viajes del Papa.
4. Ha defendido la calidad de la cadena mientras se apostaba por la telebasura.
5. Ha considerado plurales unos informativos desacaradamente manipulados en los que el PP multiplicaba por 15 las apariciones de la oposición.
6. Ha abogado a favor de un secretario general, Vicente Sanz, que ha desestabilizado laboralmente la empresa, perseguido a sus trabajadores y que ha acabado denunciado por abusos sexuales.
7. Ha propuesto el nombramiento (incluso por vías que la justicia ha declarado ilegales) y ha defendido a los ejecutivos que han hundido las finanzas de la casa.
8. Se ha negado, una vez tras otra, a que el Consejo alzara su voz de alarma ante cualquiera de las mencionadas irregularidades, arbitrariedades o abusos (por ejemplo, las retransmisiones informativas que ahora critica).
El colmo de la falta de vergüenza es decir que el Consejo de Administración de RTVV está excesivamente politizado cuando el ha sido el principal brazo ejecutor de los designios del PP, del que se reconoce "hasta la médula". Si el Consejo no estuviera politizado él nunca habría tenido lugar en sus poltronas, jamás su amigo Eduardo Zaplana lo hubiera puesto al frente de la institución.
Y por último una reflexión que va más allá de Emilio Fernández, que no sería capaz de entenderla, y no solo por falta de voluntad: cuando se habla de la privatización de una cadena pública hay que tener en cuenta el sentido de su creación. Si un medio de comunicación público no tiene sentido lo mejor será cerrarlo; y si lo tiene debe, seguir como medio de comunicación público. La garantía del libre acceso de los ciudadanos a los medios y unas obligaciones en los contenidos es lo que da sentido a estos medios, por tanto eso es lo que se les debe exigir primero y, luego, procurar que tales cometidos se lleven a la práctica con el rigor económico que se exige a uan gestión honesta del dinero de todos. Es una estupidez, o que se ha pensado poco en la cuestión, plantear que la privatización resuelva nada. La privatización no es solución y, mucho menos, solución de lo importante. Se compara con la sanidad y se dice que la gestión privada puede ser mejor en lo económico. Cuando se habla de medios de comunicación públicos con lo que se deberían comparar es con hospitales que en lugar de curar enfermedades las agravaran, porque esto es lo que hace Radiotelevisión Valenciana, agravar los déficis informativos de los valencianos, contaminar su democracia informativa. Por tanto, el primer problema a resolver es el funcionamiento de la cadena en cuanto a a sus contenidos. Claro que esto no es incompatible con una gestión económica responsable, precisamente por eso, si los gestores elegidos fueran los adecuados y no comisarios del estilo de Emilio Fernández, también en lo económico las cosas mejorarían. Sucede que, oh casualidad, los mismos que han llevado a la bancarrota económica a RTVV son los que se han cargado el producto y, más casualidad todavía, son los que hoy hablan de privatizar. Lo dicho, no tienen vergüenza.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Juliá, estoy de acuerdo con tu articulo al 100%. Desde dentro, donde yo tambien estoy, se ven las cosas con mayor rabia porque se han cargado y con absoluta determinacion mi futuro como trabajador de esta casa. Pero previamente a esta expulsion del mercado laboral que se avecina por quiebra tecnica de la empresa, hemos tenido que sufrir en nuestras carnes, el vituperio, la verguenza, el pitorreo de la gente por representar en nuestro cotidiano trabajo a este medio de comunicacion en manos de autenticos sicópatas del despilfarro y la manipulacion grosera. Y a veces, a pesar de que yo me hundiré con el barco, deseo que el perro muera cuanto antes ( por lo de perro muerto se acabó la rabia). Salud, y a por ellos!!!

Anónimo dijo...

Al cabo de 15 años, en los cuales ha sido norma la violación sitemática de los principios fundacionales de RTVV y con 1200 millones de euros de deuda, habria que pedir algo más que la dignidad y la dimisión de todos los responsables.
Desde el Director General, el Presidente del Consejo de adminitración a los cargos ejecutores de esa gestión y producción de contenidos tóxica de todo el grupo, tanto en informativos como en programas.
Al cabo de 15 años C9 ha conseguido, por meritos propios, ser considerada, en cuanto a los informativos, la televisión más sectaria de cuantas autonómicas existen. Y respecto de su aportación a la programación de entretenimiento ostenta el dudoso mérito de ser la precursora de la telebasura.
De los otros pricipios clásicos que se entiende debe cumplir un medio de comunicación no hace falta extenderse mucho. No forma, no promociona la lengua y en cuanto al papel de motor-tractor para el desarrollo y potenciación del audiovisual, conviene ver el sobrecoste causado por una producción externalizada, durante todos estos años. Un agujero que marca época. El ejemplo es bochornoso y lamentable en una sociedad que vive inmersa en una crisis económica de la cual los responsables de la Generalitat basan toda su justificación de inocencia en echar la culpa a ZP. Para, de esta manera, no tener que mirar el despilfarro, el paro y la corrupción que todos estos años de PP han traido a la sociedad valenciana.
Habrá que pedir algo más que dignidad y dimisiones para que todo este panorama no se vuelva a reproducir, para que los ciudadanos, excepto los apesebrados, crean en la cosa pública.
Por todo ello que dimitan sí, pero también que devuelvan las targetas de crédito de estas empresas públicas y organismos oficiales y que respondan ante la justícia, si así lo requiere. Con ello darán un magnifico ejemplo acorde al patriotismo que han pregonado todos estos años. ¿No?