martes, 16 de noviembre de 2010

Bloqueos informativos en Marruecos y en España

Resulta que lo de Marruecos, en relación al Sahara Occidental, ya saben, es un "bloqueo informativo" que tiene al periodismo español en pie de guerra. Me quedo corto, es un "bloqueo informativo" que tiene a España en vilo. Me alegra saber que los españoles, y en particular sus periodistas, son tan sensibles a la libertad de expresión y a las limitaciones al derecho ciudadano a recibir información libre y veraz, tan sumamente sensibles y comprometidos que se preocupan por él incluso más allá de nuestras fronteras. En particular, me reconforta que el Partido Popular se muestre tan combativo a la hora de exigir a las autoridades marroquíes que dejen trabajar de una vez a los profesionales de la información.
Dicho todo esto, y en honor a la verdad, me parece hipócrita en grado sumo que estemos hablando de bloqueos informativos en Marruecos, y exigiendo que estos cesen, y no digamos nada de los múltiples bloqueos que se dan en España. Bloqueos protagonizados por autoridades políticas españolas y aceptadas sin más por el periodismo español, en particular por sus empresas más destacadas.
En España, cuando se acercan elecciones, los distintos partidos políticos se reparten los contenidos de información electoral de los noticiarios de las televisiones públicas según la representación parlamentaria, y nadie dice nada. Miento, los periodistas de TV3, convocatoria tras convocatoria, expresan su protesta (justamente ahora están en ello) pero más allá de esto, silencio. En España se han puesto de moda las ruedas de prensa sin preguntas, y no parece que los mismos políticos que se quejan de lo que sucede en Marruecos piensen cambiar su actitud, ni los periodistas negarse en redondo. En España, en Valencia, en Madrid o en Castilla-La Mancha, por citar algunos casos, hay televisiones autonómicas que falsean la realidad, censuran y manipulan las informaciones a mayor gloria de sus representantes y no hay indicios de que las protestas profesionales vayan modificar tales prácticas. Hablando de bloqueo, estaría bien saber como se define lo que la Generalitat Valenciana, tan del ahora reivindicativo PP, hace respecto a los gastos de la visita del Papa a Valencia en 2006 o a las cuentas de la totalidad, digo la totalidad, de sus empresas públicas. Por cierto que, en Valencia, uno de los periódicos que le baila el agua a la Generalitat de Francisco Camps, el hombre que nunca concede entrevistas, es el "ABC", el mismo que ahora lamenta que a su corresponsal en el Sahara no le permitan trabajar.
No debería olvidarse que el periodismo español acepta con total normalidad el "bloqueo informativo" alrededor del funcionamiento de grandes empresas como los bancos más importantes o "El Corte Inglés", supongo que algo tendrá que ver su capacidad como anunciantes. Ni la combativa Cadena SER parece preocupada por como funcionan esos monstruos del capital. Tampoco debería pasarse por alto todos los viajes que hacen los profesionales de la información en España a cuenta de empresas o instituciones que pagan los desplazamientos, obviamente, a cambio de trato preferente o como las empresas informativas aceptan los vídeos producidos por los propios partidos políticos cuando de campañas electorales se trata.
En España se está aprovechando esta crisis económica para echar a la calle a cenetenares y centenares de periodistas, para precarizar las redacciones, para garantizar futuros beneficios económicos empresariales al precio de rebajar la información. Todo esto está pasando en España, y lo tenemos todavía más cerca que Marruecos.
Nada de lo dicho supone una exoneración de responsabilidad de un régimen tan poco democrático como el marroquí, pero estaría bien que las mismas energías que se utilizan para reclamar a nuestros vecinos se utilizaran para la causa doméstica. Para ser más exactos, estaría bien que los que exigen en el caso del Sahara lo hicieran desde el ejemplo, y de eso, nada.

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