domingo, 28 de noviembre de 2010

Decálogo en caliente sobre una Catalunya que toma impulso

Ya han pasado las elecciones catalanas. Ha sucedido lo previsto; con algunos detalles que pueden resultar llamativos (para mí, sobre todo, las dimensiones del ascenso del PP).
El decálogo:
1. Montilla se va. Que menos que eso. Uno puede ser hábil para llegar a la cúpula de un partido, el PSC, pero absolutamente incapaz para presidir un país, Montilla lo ha demostrado. Con su actitud y su oratoria no se puede ser un líder. Sobre su capacidad de gestión, me parece una cuestión de fe. Igual en la Generalitat que en el Ministerio de Industria. Yo no he sabido hallar rastro de tal capacidad de gestión.
2. Puigcercós debería dimitir. Una debacle como la sufrida por ERC no puede salir gratis. Un muy buen portavoz parlamentario que, una vez más, pone de manifiesto que el "Principio de Peter" tiene todo el sentido.
3. Al tripartito le ha podido la marca. La imagen que han dado de nula confianza en si mismos ha sido la mejor plataforma para su descrédito. Si uno no demuestra estar orgulloso de lo que ha hecho y es capaz de defenderlo, ¿como espera convencer a los demás para que le renueven la confianza?
4. El nuevo Estatut ha sido el núcleo de la gran tormenta que ha devastado al Govern. Qué curioso. Un Estatut cuyo contenido, finalmente, quien lo pactó con Zapatero fue Artur Más, Convergència i Unió; un Estatut que ha sido durante muchísimos meses objeto de polémicas descarnadas porque el PP lo llevó al Tribunal Constitucional. Convergència i Unió y el PP, los dos grandes triunfadores de la noche de hoy. Que curioso.
5. Zapatero puede estar contento. Primero se acabó Maragall, ahora el tripartito. Ya ha conseguido que Convergència gobierne en Catalunya y ese le puede ayudar a ganar mejor las votaciones en el Congreso de los Diputados. Que bien.
6. (Mejor, es un 5 bis) Claro que igual le queda tan poco tiempo al PSOE de gobierno en Madrid que para este viaje... Si el PP es capaz de sacar casi 20 escaños en Catalunya y conseguir que los socialistas ya sientan su aliento en el cogote, las perspectivas para España...
7. En plena crisis el partido gobernante (los partidos) sufren un castigo añadido. Por si les faltaba algo, al tripartido también se le ha sumado esta carga... Pero si hasta en Francia puede que Sarkozy acabe perdiendo contra un Partido Socialista que no existe.
8. Mientras las encuestas indican que en Catalunya crece el sentimiento favorable a la independencia, esta noche se han reducido los votos independentistas. En Madrid puede interpretarse que el final del tripartito y la debacle de ERC alejan las tensiones nacionalistas, pero no es cierto. La voluntad de fondo de convertir Catalunya en un Estado independiente permanece inalterable. Si bien es cierto que la suma de escaños de los partidos abiertamente contrarios al nacionalismo catalán, PP y Ciutadans, ha pasado de 17 a 21, también lo es que una parte del retroceso de socialistas y ERC se va a interpretar como producto de una actitud poco combatiente ante el nacionalismo español y, tal interpretación, radicalizará más a ambas formaciones y, sin duda, también a Convergència i Unió. Así que nada está cerrado, sino todo lo contrario. Lo que puede parecer un paso atrás quizás sea simplemente un gesto para tomar impulso.
9. Avanza el populismo: Laporta, diputado.
10. Una buena noticia para acabar: pese al avance del populismo, ni la crisis ha sido suficiente para colar a un partido racista y xenófobo como la Plataforma per Catalunya en el Parlament... Algo es algo.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Televisiones públicas en manos de desvergonzados

Escucho esta mañana en la Cadena Ser las palabras del Presidente del Consejo de Administración de Radiotelevisión Valenciana, de nombre, Emilio Fernández, abogando a favor de la privatización de la cadena que preside. Atendiendo al significado estricto de la palabra se tiene que decir que Fernáqndez no llega a sinvergüenza ya que no es ni "pícaro, ni bribón"; Fernández es simplemente un desvergonzado. Solo un desvergonzado es capaz de llevar más de 20 años en un Consejo de Administración, sí, sí, más de 20 años de reelección en reelección, y apostar ahora por la privatización de la cadena como quien acaba de llegar con nuevos planes; como si los males que aquejan a la empresa le fueran ajenos. Si Fernández no fuera un desvergonzado, al menos reconocería su responsabilidad en la debacle de RTVV e, inmediatamente, presentaría su dimisión y se iría a casa. No lo hará. Las dietas, el despacho, la tarjeta VISA y la fuerza para enchufar afines que le reporta su cargo pueden más que cualquiera otra cosa. Llamarse uno mismo empresario (aunque sea compartiendo negocios con rivales políticos) es sencillo, pero tirar del dinero público para llegar a final de mes ayuda, en el caso de Fernández, ayuda mucho.
Se declara alarmado por los problemas económicos y por el negro futuro de RTVV pero él, justamente él, ha sido la persona que con más ahinco:
1. Ha evitado la puesta en marcha de planes de viabilidad para la empresa, cuando incluso desde la Sindicatura de Cuentas se reclamaban (Aquí un ejemplo de las multiples ocasiones en que, desde el mismo Consejo, le han pedido alguna intervención).
2. Ha bendecido, año tras año, y lleva 15 en la presidencia, los presupuestos de la cadena que, sistemáticamente, se demostraban hinchados e inservibles.
3. Ha mirado hacia otro lado cuando se desviaba dinero vía productoras o viajes del Papa.
4. Ha defendido la calidad de la cadena mientras se apostaba por la telebasura.
5. Ha considerado plurales unos informativos desacaradamente manipulados en los que el PP multiplicaba por 15 las apariciones de la oposición.
6. Ha abogado a favor de un secretario general, Vicente Sanz, que ha desestabilizado laboralmente la empresa, perseguido a sus trabajadores y que ha acabado denunciado por abusos sexuales.
7. Ha propuesto el nombramiento (incluso por vías que la justicia ha declarado ilegales) y ha defendido a los ejecutivos que han hundido las finanzas de la casa.
8. Se ha negado, una vez tras otra, a que el Consejo alzara su voz de alarma ante cualquiera de las mencionadas irregularidades, arbitrariedades o abusos (por ejemplo, las retransmisiones informativas que ahora critica).
El colmo de la falta de vergüenza es decir que el Consejo de Administración de RTVV está excesivamente politizado cuando el ha sido el principal brazo ejecutor de los designios del PP, del que se reconoce "hasta la médula". Si el Consejo no estuviera politizado él nunca habría tenido lugar en sus poltronas, jamás su amigo Eduardo Zaplana lo hubiera puesto al frente de la institución.
Y por último una reflexión que va más allá de Emilio Fernández, que no sería capaz de entenderla, y no solo por falta de voluntad: cuando se habla de la privatización de una cadena pública hay que tener en cuenta el sentido de su creación. Si un medio de comunicación público no tiene sentido lo mejor será cerrarlo; y si lo tiene debe, seguir como medio de comunicación público. La garantía del libre acceso de los ciudadanos a los medios y unas obligaciones en los contenidos es lo que da sentido a estos medios, por tanto eso es lo que se les debe exigir primero y, luego, procurar que tales cometidos se lleven a la práctica con el rigor económico que se exige a uan gestión honesta del dinero de todos. Es una estupidez, o que se ha pensado poco en la cuestión, plantear que la privatización resuelva nada. La privatización no es solución y, mucho menos, solución de lo importante. Se compara con la sanidad y se dice que la gestión privada puede ser mejor en lo económico. Cuando se habla de medios de comunicación públicos con lo que se deberían comparar es con hospitales que en lugar de curar enfermedades las agravaran, porque esto es lo que hace Radiotelevisión Valenciana, agravar los déficis informativos de los valencianos, contaminar su democracia informativa. Por tanto, el primer problema a resolver es el funcionamiento de la cadena en cuanto a a sus contenidos. Claro que esto no es incompatible con una gestión económica responsable, precisamente por eso, si los gestores elegidos fueran los adecuados y no comisarios del estilo de Emilio Fernández, también en lo económico las cosas mejorarían. Sucede que, oh casualidad, los mismos que han llevado a la bancarrota económica a RTVV son los que se han cargado el producto y, más casualidad todavía, son los que hoy hablan de privatizar. Lo dicho, no tienen vergüenza.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Esperanza Aguirre y la obsesión por el sexo

No hay libertades absolutas. La ley siempre supone una limitación de la libertad pero es que no hay mejor camino para hacer posible la convivencia. La ley es, sobre todo, la única forma que tiene la buena gente de protegerse de los abusos de la chusma, de los delincuentes, de los que están dispuestos a todo con tal de obtener algún beneficio. Así que defender las recientes palabras del tertuliano Salvador Sostres en "Telemadrid"como un simple ejercicio de libertad de expresión es un un error o una muestra de mala fe.



Otro ejemplo. Con motivo del terremoto de Haití, Sostres escribió: "Eso de Haití es un drama pero el mundo, a veces, hace limpieza. No podemos vivir todos tanto tiempo y sólo los mejores y los que viven en mejores condiciones perduran. El mundo menstrua, como así tiene que ser. No me alegro, de la tragedia de Haití, pero estas cosas pasan y equilibran el planeta".

Vaya por delante que Sostres, un humorista sin gracia, un friki más de la televisión de nuestros días, no es lo importante. Gente que no respeta a sus semejantes hay muchísima. La cuestión es saber por qué el diario "Avui" le concede una columna de opinión a un señor con estas actitudes como único mérito, o por qué lo hacen "El Mundo" o "Telemadrid", como si no tuvieran donde elegir para encontrar gente dipuesta a culpar a la izquierda y a Zapatero de todos los males del planeta. A mí Sostres no me provoca ni la más tímida de las sonrisas pero podría entender que lo colocaran en las páginas de humor, pero no que lo presenten como un analista serio.
Sus palabras tienen interés público porque un plató de televisión instantes antes de una grabación, con las gradas llenas, con todo a punto para el inicio del programa no es un ámbito privado. Es más, un contertulio televisivo tiene que ser escrupuloso a la hora de hacer comentarios que puedan ofender la dignidad de las personas y, en el supuesto de que tenga un desliz, demostrar que se es consciente de ello y no perseverar en tal conducta. Un contertulio de televisión es un referente social y, por tanto, debe ser tan libre de opinar como respetuoso con los demás.
La libertad de expresión no ampara los excesos que aquí nos ocupan, igual que la libertad de circulación de las personas no permite ir en coche a más de 120 por hora o la libertad de mercado no permite la esclavitud. En este sentido, al gobierno de España se le debe reprochar su dejadez, su indolencia, que no utilice su capacidad legislativa para evitar este tipo de comportamientos en televisión. Legislar no es oprimir, pese a que se puedan rasgar las vestiduras los verdaderos opresores. Aquí y ahora, los dueños de las cadenas de televisión, sean empresarios o políticos, son los poderosos y los espectadores, el eslabón más fragil, los que precisan protección. Robert Lammenais, un sacerdote y pensador católico liberal del siglo XIX, ya advertía que "donde hay fuertes y débiles, la libertad oprime y la ley, libera".
Puestos a defender la libertad de expresión en Telemadrid se me ocurre que antes que la de Sostres para hacer apología del sexo con menores o despreciar a los niños marroquíes se podría proteger la de los periodistas de la cadena pública madrileña frente a la manipulación y censura informativa que, sistemáticamente, aplica Esperanza Aguirre. Por cierto, que casualidad que con lo irreverente, atrevido y temerario que es Sostres en sus comentarios nunca, jamás, roce ni por asomo crítica alguna contra Aguirre. Que casualidad.

martes, 16 de noviembre de 2010

Bloqueos informativos en Marruecos y en España

Resulta que lo de Marruecos, en relación al Sahara Occidental, ya saben, es un "bloqueo informativo" que tiene al periodismo español en pie de guerra. Me quedo corto, es un "bloqueo informativo" que tiene a España en vilo. Me alegra saber que los españoles, y en particular sus periodistas, son tan sensibles a la libertad de expresión y a las limitaciones al derecho ciudadano a recibir información libre y veraz, tan sumamente sensibles y comprometidos que se preocupan por él incluso más allá de nuestras fronteras. En particular, me reconforta que el Partido Popular se muestre tan combativo a la hora de exigir a las autoridades marroquíes que dejen trabajar de una vez a los profesionales de la información.
Dicho todo esto, y en honor a la verdad, me parece hipócrita en grado sumo que estemos hablando de bloqueos informativos en Marruecos, y exigiendo que estos cesen, y no digamos nada de los múltiples bloqueos que se dan en España. Bloqueos protagonizados por autoridades políticas españolas y aceptadas sin más por el periodismo español, en particular por sus empresas más destacadas.
En España, cuando se acercan elecciones, los distintos partidos políticos se reparten los contenidos de información electoral de los noticiarios de las televisiones públicas según la representación parlamentaria, y nadie dice nada. Miento, los periodistas de TV3, convocatoria tras convocatoria, expresan su protesta (justamente ahora están en ello) pero más allá de esto, silencio. En España se han puesto de moda las ruedas de prensa sin preguntas, y no parece que los mismos políticos que se quejan de lo que sucede en Marruecos piensen cambiar su actitud, ni los periodistas negarse en redondo. En España, en Valencia, en Madrid o en Castilla-La Mancha, por citar algunos casos, hay televisiones autonómicas que falsean la realidad, censuran y manipulan las informaciones a mayor gloria de sus representantes y no hay indicios de que las protestas profesionales vayan modificar tales prácticas. Hablando de bloqueo, estaría bien saber como se define lo que la Generalitat Valenciana, tan del ahora reivindicativo PP, hace respecto a los gastos de la visita del Papa a Valencia en 2006 o a las cuentas de la totalidad, digo la totalidad, de sus empresas públicas. Por cierto que, en Valencia, uno de los periódicos que le baila el agua a la Generalitat de Francisco Camps, el hombre que nunca concede entrevistas, es el "ABC", el mismo que ahora lamenta que a su corresponsal en el Sahara no le permitan trabajar.
No debería olvidarse que el periodismo español acepta con total normalidad el "bloqueo informativo" alrededor del funcionamiento de grandes empresas como los bancos más importantes o "El Corte Inglés", supongo que algo tendrá que ver su capacidad como anunciantes. Ni la combativa Cadena SER parece preocupada por como funcionan esos monstruos del capital. Tampoco debería pasarse por alto todos los viajes que hacen los profesionales de la información en España a cuenta de empresas o instituciones que pagan los desplazamientos, obviamente, a cambio de trato preferente o como las empresas informativas aceptan los vídeos producidos por los propios partidos políticos cuando de campañas electorales se trata.
En España se está aprovechando esta crisis económica para echar a la calle a cenetenares y centenares de periodistas, para precarizar las redacciones, para garantizar futuros beneficios económicos empresariales al precio de rebajar la información. Todo esto está pasando en España, y lo tenemos todavía más cerca que Marruecos.
Nada de lo dicho supone una exoneración de responsabilidad de un régimen tan poco democrático como el marroquí, pero estaría bien que las mismas energías que se utilizan para reclamar a nuestros vecinos se utilizaran para la causa doméstica. Para ser más exactos, estaría bien que los que exigen en el caso del Sahara lo hicieran desde el ejemplo, y de eso, nada.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Felipe y PRISA contra el Papa... y el PSOE en "La Noria"

No está mal. Qué bien trabaja "El País". Que bien traído que el diario de Polanco (para entendernos) haya escogido el fin de semana de la venida del Papa a España para contraprogramarlo con una entrevista al "Dios" del PSOE, lo decía Benegas, recuerden. Que bueno Felipe González, ha mejorado nuestro domingo. No voy a entrar en sus recuerdos sobre los tiempos de gobierno, ni en sus dudas sobre la gestión del GAL; eso ya lo hace "El Mundo" y un servidor tiene poco interés en hablar de pasado. Me interesa más la mirada de González hacia el futuro, porque el expresidente dice cosas muy, muy interesantes (quizás no tanto como él cree, pero es que él se quiere mucho). Por supuesto no hay color respecto a las palabras de su competidor el Papa. Entre justificar el golpe de estado de 1936 (si estamos como en los años 30...) y perpetuar el papel de ama de casa de la mujer y la reflexiones de Felipe González, yo me quedo con estas última.
Mezclando política y medios de comunicación me interesó mucho que dijera que "la democracia se ha convertido en mediocracia. En los dos sentidos: democracia mediática y mediocre". Cargó González contra los que van a programas del corazón a mezclar los líos de faldas con los discursos políticos. Dijo que eso es parte de la banalización de la política. Le faltó añadir los nombres de la personas a las que se refería. Lo puedo hacer yo. Limitándome al espacio de telebasura de Tele 5 (telebasura y Tele 5 van camino de ser sinónimos) "La Noria", hay que recordar que han pasado por ella: Tomás Gómez, José Blanco, Trinidad Jiménez, José Bono, José Montilla... Que casualidad, todos del partido de González, todos de izquierdas. ¿De izquierdas? ¿Todos? Que casualidad. La derecha parece que no va a estos escenarios. No le hace falta. Estos escenarios son de derechas, así que para que ir. Lo son en el sentido que despolitizan a la ciudadanía, que convierten el debate político en un ingrediente más de un espacio dedicado a estimular las más bajas pasiones, justo las que difícilmente mueven a votar a la izquierda. Unir política y "telebasura" solo puede desprestigiar la política y, a más desprestigio de la política, peor lo tiene la izquierda para ganar elecciones.
Si de ganar votos se trata, tranquilos, en "La Noria" no hay votos a ganar porque la izquierda gana los votos por el cerebro y, en general, los espectadores de ese programa se sientan ante el televisor sin cerebro (sea porque no lo tienen o porque lo desconectan); las excepciones son personas con el voto tan decidido que tampoco valen la pena. En cambio, de lo que se deberían percatar es de que con su presencia los socialistas legitiman este tipo de programas. Unos programas que van contra todo lo que dice representar la izquierda, contra todos sus valores. Unos programas que alejan a las personas de la razón para llevarlas al campo de las emociones (bajas), los gritos y las falsas creencias. Unos programas que reman en contra de hacia donde rema la modernidad, y las escuelas, y las universidades, y la cultura.
¿A qué van, Felipe? ¿A qué van? Tu que lo sabes todo, ¿a que van?