jueves, 22 de abril de 2010

Todas las democracias son relativas o peor

Mirarse demasiado el ombligo no solamente no ayuda a entender la realidad sino que, muchas veces, acaba mareando. El primer mundo, las democracias occidentales, tienden a descalificar determinados comportamientos de políticos o gobiernos de los países pobres colgándoles, con indisimulado desprecio, el cartel de regímenes bananeros.
Ciertamente hay democracias, por ejemplo en Hispanoamérica, algunas con apellido, como la supuestamente democracia popular cubana, cuyos dirigentes o cuyas instituciones tienen comportamientos impropios de los principios básicos de la democracia; pero deberíamos ser un poco más honrados, también en nuestro ámbito, en España, sin ir más lejos, se dan hechos igual de inadmisibles.
Así, en Nicaragua, seguidores del gobierno sandinista han asaltado estos días con lanzagranadas el recinto donde un grupo de opositores pretendían derogar un decreto por el cual el presidente Daniel Ortega mantenía en la Corte Suprema a varios magistrados afines pese a haber superado su mandato. Pues bien, a nosotros nos puede escandalizar el uso de lanzagranadas pero no el fondo de la cuestión ya que PSOE y PP llevan meses incumpliendo la ley al mantener en el Tribunal Constitucional a jueces con el mandato vencido y resistiendo todas las demandas que les llegan. Es decir, en Nicaragua se meriendan la ley a tiros, mientras en España se hace con la complicidad de los dos grandes partidos. No está claro que es peor.




Igual que nos rasgamos las vestiduras cuando el histriónico presidente venezolano Hugo Chávez no renueva la licencia a una de las cadenas de televisión que le critican pero aceptamos como si nada que se cierre de la noche a la mañana una revista como "Egunkaria" argumentando que es un órgano de propaganda de ETA y, siete años después, un juez dice que la decisión fue equivocada, que no hay relación entre la revista y la banda terrorista y que utilizar el euskera no tiene nada que ver con una posible complicidad con ETA. Como si fuera necesario que pasaran siete años para llegar a tales conclusiones. Es sencillo: basta con mirar esta entrevista y preguntarse cómo puede ser verdad lo que cuenta, todavía en pleno juicio, el ex director de "Egunkaria", Martxelo Otamendi.



Pasa como con la censura y la manipulación. Kapuscinski decía que lo propio de las dictaduras es la censura y lo que caracteriza a las democracias es la manipulación informativa. Se equivocaba Kapuscinski. En Cuba, "Granma" informa de los presos políticos en huelga de hambre o de las manifestaciones de las llamadas "Damas de blanco", aunque manipule los hechos; en cambio, en Valencia, la televisión pública Canal 9 todavía no ha explicado en que consiste el "caso Gürtel", ni ha dicho nada de la censura de una exposición fotográfica en el MuVIM. Así que manipulación en dictadura y censura en democracia. Así que menos lobos.
Estos días no paramos de reír a costa de la estupidez del presidente de Bolivia, Evo Morales, que vinculaba la calvicie y la homosexualidad a los transgénicos pero olvidamos, por ejemplo, aquellas gloriosas palabras del ex-presidente José María Aznar cuando, en relación a una campaña gubernamental que pretendía concienciar a los conductores sobre la inconveniencia de beber al volante, dijo "déjame que beba tranquilamente si no pongo en riesgo a nadie ni hago daño a los demás". En Bolivia, si supieran que en España mueren cada año más de 3000 personas por accidentes de tráfico, todavía estarían con las manos en la cabeza después de escuchar a Aznar.




2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sigo su blog, me pregunto por qué no hay comentarios tan brillantes como los suyos en los medios de comunicación generales... y la respuesta está precisamente en lo que usted denuncia. Por favorl siga informándonos. Gracias por su lucidez

Lidia dijo...

Pues ke bien, la verdad, más motivos para el desánimo después de leer su post. al final el lanzagranadas no parece lo peor que puede pasar. Yo soy vasca y aunque no soy nacionalista me pareció un disparate el cierre del periódico, y efectivamente, lo fue. Y así vamos