miércoles, 14 de abril de 2010

Comisión Zaplana

¿Puede un político sobrevivir a la publicación de una conversación en la que solicita explícitamente comisiones ilegales ligadas al urbanismo? Me refiero a frases como estas:

“A lo mejor se queda con el solar y hacemos allí una cosilla, ¿eh? Tú haces de intermediario de la venta que yo no puedo, y tú le pides la comisión a Javier Sánchez Lorenzo. ¿Eh? Y luego nos la repartimos bajo mano [...] Le dices, bueno yo una comisioncita. Le pides dos millones de pelas o tres de lo que quieras [...] Lo que te dé y me das la mitad bajo mano”.

La respuesta a la pregunta inicial es sí. Un político en España puede sobrevivir a una pillada de tales dimensiones. Una vez conocidas, publicadas y comentadas sus palabras, puede ser alcalde, presidente autonómico, ministro y portavoz gubernamental. Y después puede acabar siendo alto directivo de Telefónica y, por si faltaba alguna cosa, todavía puede ir por ahí amagando con volver como salvador de la derecha española. Es cuestión de llamarse Eduardo Zaplana. Las frases antes recogida las pronunció Zaplana en 1990 durante una conversación con el concejal valenciano Salvador Palop. Las grabó la policía y salieron a la luz cuando explotó el "caso Naseiro". Luego las grabaciones fueron anuladas como pruebas judiciales, cosa que, obvio es decirlo, no las convierte en inexistentes, ni les resta su inmenso valor político. La trascripción completa de la conversación entre Zaplana y Palop es de lectura obligada. Parece imposible que 20 años después Eduardo Zaplana no se haya visto obligado nunca a dar explicaciones sobre sus palabras en ninguna entrevista pública.

Eduardo Zaplana.







Recupero este pasaje de la curiosa trayectoria política de Eduardo Zaplana, "el campeón" como le definía su amigo Julio Iglesias, a raíz del último artículo de la "Defensora de el Lector" del periódico "El País". En él, "la Defensora", Milagros Pérez Oliva, rectifica un reciente editorial de su diario que atribuía a Zaplana aquella famosa frase de "estoy en política para forrarme" que, ciertamente, nunca había salida de la boca del político cartagenero. Lo que me sorprendió del artículo es que, después de reconocer el error, no incluyera en el texto la literalidad de lo más significativo que dijo Zaplana en aquella charla con Palop. Por eso lo consigno al inicio de este artículo. Además, "la Defensora" explicaba que el propio Zaplana había llamado a "El País" para negar las palabras que se le atribuían en el editorial del 25 de abril, y eso si que ya me parece inaceptable. Llama para advertir yo no he dicho "estoy en política para forrarme", que puede tratarse de un desliz genérico que, aunque no sea el caso, se podría entender como una forma de hablar, cuando lo que él hacía era negociar una comisión ilegal concreta, con unas personas determinadas y para un pelotazo señalado. Tanta desfachatez obligaba, a mi entender, a Pérez Oliva a recoger con el máximo de detalle todo lo que realmente leímos de boca de Zaplana.



Julio Iglesias y Eduardo Zaplana. El cantante fue "embajador" de la Comunidad Valenciana y cobró en paraísos fiscales el doble de lo que especificaba el contrato que la Generalitat hizo público.




Por cierto, no quiero acabar sin recordar que, como Julio Iglesias, Zaplana también era consciente de que su cara tenía un perfil mejor que otro. En el caso del político, parece ser que le fallaba el izquierdo. Por eso los cámaras de Canal 9 tenían prohibido grabarle por ese lado. En una ocasión tal circunstancia estuvo a punto de provocar un incidente protocolario durante una visita del Rey a Valencia. La zona de cámaras estaba a la izquierda de por donde debía pasar la comitiva y los responsables de Canal 9 intentaron que sus equipos pudieran saltarse los cordones de seguridad. No solamente no fue posible el cambio de ubicación sino que casi se llegó a las manos a dos metros de las autoridades.

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