jueves, 25 de marzo de 2010

Entrevistas de servicio público: se agradecen

Mientras hay muchos políticos gobernantes que huyen de los periodistas y de las entrevistas como de la peste, estos últimos quince días hemos visto como el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sacaba el máximo partido a tres comparecencias televisivas. Nada debería tener de extraordinario en democracia que los dirigentes políticos den explicaciones en televisión a preguntas de los periodistas. Lo que debería extrañar, es más, lo que no se debería aceptar de ninguna manera es lo que hacen, por ejemplo, los presidentes autonómicos de Castilla-La Mancha y el País Valenciano. José María Barreda y Francisco Camps, socialista, el primero; del PP, el segundo, coinciden en no aceptar preguntas de los periodistas ni siquiera cuando diariamente se topan con ellos cara a cara en los actos institucionales que sus gobiernos organizan.
Tampoco debería llamar la atención que las entrevistas a los políticos fueran incisivas, que en ellas se preguntará lo que el ciudadano quiere saber y no lo que el dirigente de turno quiere contar. Los políticos, sobre todo si gobiernan, tienen mil formas y maneras de hacer llegar sus mensajes, su propaganda, a la sociedad. Por eso resulta inaceptable que los periodistas se presten a aguantarles el botafumeiro, a ponerles cuestiones en bandeja para que se luzcan, para que suelten sus inaguantables eslóganes y lugares comunes de siempre.
Además, las entrevistas amables no sirven para nada. No las ve nadie. O casi nadie. Solamente las aguantan los irreductibles con lo cual no hay nada a ganar. Los demás se aburren tanto que cambian de canal. Lo hacen después de lanzar algún improperio al periodista, alguna descalificación al político y, en resumen, percibirlos como dos farsantes que pretenden tomar el pelo a la sufrida feligresía. Una buena entrevista es buena para todos: para el político que, si la tiene, puede ofrecer la mejor versión de si mismo; para el periodista, que no se ve obligado a ejercer de mamporrero, con lo que eso humilla, y para el ciudadano que puede ver satisfecho su interés.
Las tres últimas entrevistas a Zapatero han valido la pena. Unas más que otras, pero en los tres casos seguirlas no ha sido una pérdida de tiempo.
En TVE destacó especialmente la actitud de Pepa Bueno, de largo la mejor de los tres entrevistadores. Realmente, ella sola hubiera resultado más eficaz. Un momento para destacar: cuando la mencionada Bueno le cuestiona a Zapatero cómo la presión exterior ha obligado a centrar la atención del gobierno en el déficit en vez de en las prestaciones sociales.


Pinchando aquí: la entrevista en TVE



La presencia de Zapatero en Canal Sur sirvió para que la cadena andaluza ofreciera su mejor imagen. Canal Sur es una televisión muy oficialista, muy amable con el poder socialista y que da una imagen prototípica de la realidad andaluza con atención preferente a todo lo que suena a folklore y a popular. La entrevista a Zapatero, realizada por Mabel Mata, es la más floja de las tres recogidas pero da perfectamente el nivel. Lo peor es el inicio centrado en los temas andaluces. En esta primera mitad del espacio aflora esa triste fórmula de entrevista obsequiosa que no produce otra cosa que tedio. La segunda mitad es mucho mejor.


Pinchando aquí: la entrevista en Canal Sur.




La entrevista de TV3 pone de manifiesto el error de los socialistas catalanes cuando hace poco más de una semana reaccionaron airados, criticando a Mónica Terribas, por las preguntas a las que sometió al President de la Generalitat, José Montilla. El espacio protagonizado por Zapatero demuestra que el problema no era Terribas sino la falta de talla de Montilla para responder adecuadamente a las cuestiones que se le formulaban. En TV3, Zapatero estuvo especialmente solvente. Con dos entrevistas recientes a sus espaldas, el Presidente del gobierno llevaba la lección muy bien aprendida. Terribas, en cambio, no tuvo su mejor día. No hizo una cosa que le sale muy bien que es formular preguntas muy cerradas, muy concretas y repreguntar cuando el entrevistado la esquiva.







Pinchando aquí: la entrevista en TV3.




No debe pasarse por alto que las tres entrevistas televisivas a Zapatero se han hecho en televisiones públicas dependientes de gobiernos presididos por el PSOE. Desconozco la razón: no se si es que los canales de gobiernos del PP no tienen interés en el Presidente o es éste quien no quiere pisar territorio comanche.

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