martes, 16 de marzo de 2010

El tren y el maquinista

Hay días que los periódicos te asaltan con sus portadas como si una banda de rufianes te pillara en una esquina solitaria y te desplumara, impotente tú, despidiéndote, luego, con una patada en los huevos.
Me pasó ayer a la vista de la primera página de "El País". Abría con que el Tribunal Superior de Madrid se inclinaba por anular las escuchas del "caso Gürtel" y, un poco más abajo y a la izquierda, informaba de que el Ministerio de Medio Ambiente vetaba una serie de TVE sobre la destrucción del litoral.
En esta segunda cuestión quiero detenerme. Resulta que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero exigía la retirada de dos minutos de un espacio de cuarenta y cinco sobre las tropelías urbanísticas en las costas españolas. ¿La razón? El ministerio no aceptaba que se vinculara a la corrupción el caos urbanístico que se da en el litoral. Y como no lo aceptaba, como le parecía mal, lo vetaba. Y ya está.
La versión oficial aseguraba que el Ministerio de Elena Espinosa niega que la culpa de los excesos sea de la corrupción y apunta a "la mala planificación". Nos toman por tontos. Si claro, mala planificación pero no por casualidad, ni por falta de capacidad, no. La planificación es mala porque se hace a gusto del empresario, a beneficio del intermediario y a mayor gloria del funcionario o político que ponen el cazo. El dinero, los sobornos, los enriquecimientos rápidos y generosos condicionan la planificación y tal planificación, mala por interesada, provoca un paisaje costero siniestro. De acuerdo pues, muy bien por el Ministerio, la culpa la tiene la mala planificación, pero puesto que ésta es culpa de la corrupción, podemos saltar un escalón y señalar el caos urbanístico de nuestras costas está íntimamente ligado a la corrupción.
¿Entonces a que viene la censura? ¿Cómo se atreve el gobierno a vetar una serie documental elaborada por profesionales de prestigio? ¿Qué quieren? ¿Publicidad? ¿Propaganda? Ya se que el trabajo responde a un convenio con el propio Ministerio, pero ¿no son capaces de distinguir entre sus notas de prensa y un documental elaborado por un periodista del nivel de Julio de Benito y un Catedrático de Costas como Miguel Ángel Losada?







Incluso las formas les delatan: un alto cargo del Ministerio de Elena Espinosa buscando la forma de que el catedrático en cuestión, por ser quien ha desvelado el intento de veto, devolviera el dinero cobrado por el documental de marras. Es una fotografía perfecta de como entienden los políticos el papel de los medios de comunicación, todo lo que no sea trabajar al dictado les molesta. Lo vimos hace cuatro días en Valencia con la censura de las fotos de la Unió de Periodistes. Entonces fue la Diputación provincial y un diputado que no podía aceptar que sus jefes, Camps y demás, salieran, así lo entendía él, malparados. Si eran ellos (siempre se confunden con la institución) quienes pagaban, ¿cómo se osaba publicar fotos inoportunas? Ahora no son fotos, pero el fondo es el mismo. El que paga manda.
¿Saben cual es la solución? Se lo voy a decir: que Zapatero destituya a la ministra Elena Espinosa. Sea o no ajena al hecho. Si no lo es, si ella también promovió el veto, por tal comportamiento, y si no sabía nada, por incapacidad y no saber escoger a su equipo. Si un intento de censura de este tipo costara el cargo a su máximo responsable verían como, en el futuro, todo el mundo se tentaría muy mucho la ropa antes de abusar de su poder de forma tan antidemocrática. Si al presidente de la Diputación de Valencia se le hubiera cortado de cuajo su carrera política después de censurar las fotos del "caso Gürtel", seguro que a nadie más se le ocurría una hazaña parecida. Y no se diga que descabezar una institución por un caso como los citados es excesivo. Estamos hablando de democracia, de reglas del juego. Cosas que no se pueden sacrificar por el mantenimiento, por ejemplo, de un determinado equipo ministerial. El titular de un ministerio hoy puede ser uno y mañana otro; cuando los principios básicos de la democracia se violan y no pasa nada ya no hay vuelta atrás, el deterioro es irreversible.
Estoy seguro que si los políticos pagaran, siempre y al contado, cuando abusan antidemocráticamente de su poder, saldríamos del barro en el que estamos. Estoy seguro que si los excesos no salieran gratis no tendríamos que pasar la vergüenza de ver como un puñado de jueces dejan irse de rositas a grupo de delincuentes (empresarios y políticos) que se han forrado a nuestra costa con el "caso Gürtel". Al final nos tocará indemnizar a Francisco Correa y pedir disculpas al "Bigotes" y a Camps. Sabremos que nuestra cartera, con nuestros billetes, nuestra ciudadanía y nuestro esfuerzo, está en sus manos pero la justicia nos dirá que son inocentes y les acabaremos aplaudiendo y pidiéndoles perdón. Genial. Como diría una amiga: "estoy que no se si tirarme al tren... o al maquinista".

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