martes, 23 de marzo de 2010

Ecos de una entrevista en TV3

En mi última entrada me referí a TV3 como una televisión ejemplar. Era el titular. Resumir, que eso es un titular, siempre supone prescindir de detalles y matices. Por supuesto que creo que la línea editorial de TV3 es discutible, que la selección y tratamiento de la información se puede debatir y que hay argumentos para una posición favorable y para la contraria. Pero lo que me parece fruto de la mala fe es referirse a TV3 descontextualizándola del funcionamiento general de las distintas televisiones públicas españolas. El rigor informativo de la televisión autonómica catalana, la profesionalidad, el pluralismo y el debate democrático que ofrece nada tiene que ver con los que sucede en otras cadenas. Otras como Canal 9 y Telemadrid, los ejemplos más salvajes, pero también, ciertamente, Canal Sur o la Televisión de Castilla-La Mancha.
Con sus defectos, con sus errores, TV3 no es una televisión de partido, ni de gobierno; es una televisión de país, pensando en el conjunto de los ciudadanos y en el servicio para el cual fue creada. Esa es su vocación, ese es su valor. Por eso, y vuelvo a la entrevista de hace una semana al President de la Generalitat, José Montilla, la directora de la cadena, Mónica Terribas, ejerce como ejerce. Seguramente también por eso, o igual es justamente al revés, a Montilla no se le ocurre huir de las preguntas de Terribas, y da la cara. Está por ver que el President valenciano, Francisco Camps, haga lo propio y en parecidas condiciones, sobre el "caso Gürtel" o Esperanza Aguirre, en relación a los espías de su gobierno. Es cultura política: más cultura lleva a mejor periodismo, mejor periodismo lleva a más cultura política.
Dejo aquí, a modo de ejemplo, un fragmento de una entrevista a la Presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, en Telemadrid. Compárese con la de Montilla del pasado lunes 15 de marzo.



Adjunto también otra entrevista de Mónica Terribas al líder de Unió Democràtica de Catalunya, Josep Antoni Duran i Lleida, para evidenciar que el estilo no varía. Tomen nota de ello también los socialistas catalanes que lamentan las preguntas a Montilla en vez de lamentar sus respuestas.




Acabo con las decisiones tomadas por CiU y el PSC-PSOE respecto de dos de sus militantes que, a través de la red, han descalificado en los últimos días a distintas profesionales de TV3.
En ambos casos las críticas superaron lo político para entrar en lo personal. En este sentido está bien que tanto convergentes como socialistas hayan tomado medidas. Más allá de esto, lo bien cierto es que el malestar no disimulado que la entrevista de Terribas a Montilla provocó en los socialistas ha tenido un evidente efecto en contrario y, ahora, unos y otros quieren aparecer como adalides del respeto a la libertad de expresión. Bien está. De todas formas, puestos a mostrarse tan dignamente democráticos, socialistas y convergentes podrían, por ejemplo, llegar a un acuerdo para dejar de una vez la información de TV3 durante las campañas electorales en manos de los profesionales de la cadena en lugar de aplicar una férrea distribución del tiempo por cuotas decididas en los despachos partidistas.

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