jueves, 17 de diciembre de 2009

Moderna forma de comprar periodistas

Cuando nadie contesta determinada pregunta es porque la respuesta no nos iba a gustar. Por eso no hay manera de saber cuánto dinero se gastan cada año los poderes públicos en España en ayudas de toda índole a los medios de comunicación: reducciones impositivas, ayudas por papel, por renovación tecnológica, subvenciones por emisiones o publicaciones específicas, patrocinios, publicidad institucional...
Recientemente en Francia, Nicolás Sarkozy anunció que iba a invertir en tres años 600 millones en ayuda a la prensa. Mucho dinero. El proyecto francés, como otros en Europa, es transparente: especifica las condicones para recibir las ayudas y la cuantía de las mismas. En España, ni una cosa ni la otra, el dinero se reparte de forma arbitraria y bajo un manto inescrutable de misterio. Y es mucho dinero.
En tiempos de Pujol, en Catalunya "La Vanguardia" recibía más ayudas que el resto de medios juntos y los datos que lo demostraban no se conocieron hasta que Convergència i Unió perdió el poder. En el País Valenciano, el gobierno del PP de Eduardo Zaplana recibió múltiples sentencias judiciales en contra por discriminar en el reparto de la publicidad institucional a los medios que consideraba hostiles. En Galicia, su Tribunal de Cuentas, en el primer informe que hizo sobre las ayudas que la Xunta daba a los medios, empezó destacando que se habían repartido 14 millones de euros sin ningún criterio específico. Hay mucho más casos. Y simplemente se habla de subvenciones, si a esto se le añade, como en el caso valenciano, publicidad y pago por campañas diversas, las cifras se disparan.
No estamos ante un tema menor. Afecta a la democracia comunicativa, tiene que ver con el derecho de los ciudadanos a recbir una información libre y veraz, gravita sobre la libertad de expresión de los periodistas.
Nuestros días no son los de Alfonso XIII cuando Francesc Cambó cuenta que al entrar como ministro de Hacienda se encontró tal ristra de periodistas a sueldo que "si un día viniesen todos al Ministerio no habría suficiente sillas y mesas". Las cosas han cambiado pero me temo que más en las formas que en el fondo, más en el cómo que en el qué. Es evidente que todo aquel que da algo espera una contraprestación. Entre que los políticos tienen por suyo el dinero de las instituciones que dirigen y lo que menos les gusta son las críticas, que los empresarios de los medios son primero empresarios y luego de medios y que los periodistas suelen entender los negocios de la casa y supeditar a ellos su tarea, el peligro de manipulación informativa es tan claro como que dos y dos suman cuatro. Por eso es tan importante que se haga público cuánto reciben los medios y de quién en cada caso. Hay iniciativas periodísticas que no tienen más sentido que la financiación pública a cambio, claro está, de poner el medio al servicio de quien paga.
El debate sobre si este tipo de ayudas es o no pertinente es grande. Hay quien las niega porque niega toda intervención de la administración en la economía y, sobre todo, están los que interpretan que más subvenciones equivalen a menos independencia de los medios. Por supuesto, desde el lado de los editores las ayudas son constantemente reclamadas y muy bien recibidas. Incluso los medios con una linea editorial más marcadamente liberal, que reclaman el cierre de todas las radio y televisones públicas, hacen una excepción cuando son ellos los que han de recibir dinero de la administración. Al margen de los económicamente interesados, también justifican las ayudas aquellos que consideran que la administración debe velar por el pluralismo informativo y compensar los desequilibrios del mercado. Sea com sea, lo que no tiene debate posible es que los criterios para dar las ayudas han de estar claros y, más allá de esto, saberse muy bien cúanto recibe cada medio y de qué administración.
De la mala salud de nuestra democracia y de nuestro periodismo habla a las claras que ni los gobiernos se ven en la necesidad de hacer públicas todas las ayudas que dan y en base a qué, ni, por su parte, los medios se autoimponen aclarar a sus lectores, oyentes y demás, con pelos y señales, quien les paga y cuánto. ¿ Cuanto recibe "ABC" del gobierno de Murcia? ¿Y "El Mundo", del de Madrid? ¿Y la cadena "SER", del de Andalucía? ¿Y "El País? ¿Y de los ayuntamientos, diputaciones, etc.? Todo, ¿cuánto reciben en total de las administraciones? Si los medios basan su trabajo en la información, si necesitan ser creíbles y si reclaman transparencia a los demás, deberían empezar por ellos mismos. Transparencia, así se entenderían mejor muchas de las informaciones que se publican. Seguro

No hay comentarios: