miércoles, 9 de diciembre de 2009

Los políticos no atracan gasolineras

Lo dijo Alfonso Guerra con ocasión de unas excusas que le presentaba el entonces Presidente andaluz José Rodríguez de la Borbolla. El diálogo vino a ser:
Guerra: Ya está bien de reclamar.
Borbolla: Bueno, pues dime dónde está la raya.
Guerra: LA RAYA SE MUEVE.
Ahí está la clave para entender la acción política: "la raya se mueve".
No tienen vergüenza. Piensan nuestros políticos que pueden estar tomándole el pelo a los ciudadanos años y años.
Hoy "día contra la corrupción", eso dicen, como si pudieran existir días que no fueran "contra la corrupción", vuelven a resonar por doquier los compromisos de honradez, ahora les llaman "códigos éticos".
Los códigos éticos son besos de Judas, listados de obviedades que se presentan para encubrir su incumplimiento plenamente cosnciente. Quien no tiene nada que esconder no va a listados, se ajusta la ley y se acabó.
¿Para qué queremos códigos éticos que no son de obligado cumplimiento, si la ley no se cumple?
¿Mariano Rajoy nos toma por tontos a todos cuando nos quiere hacer creer que Carlos Fabra se ajustará a un código ético cuando se pasa la ley por el forro? ¿Y que decir del socialista balear Antich, que pacta su código con aquellos que son perseguidos por la ley? ¿Qué broma es esta?
Para que no exista corrupción política lo más sencillo es que no hubiera políticos corruptos. Algo tan fácil como que todo político que reciba una oferta de compra lo denuncie de inmediato. Una cosa tan simple como que cualquier político que, de la noche a la mañana, haga negocios extraños para el común de los mortales sea apartado por sus propios compañeros de partido. Apelar al sentido común. Dos y dos cuatro. Si hay colillas es que se ha fumado. Y si está mojado es que ha llovido.
Dado que el párrafo anterior es "naif" se precisa pasar a la siguiente fase. Puesto que la política española de hoy está llena de corruptos, puesto que los códigos éticos no sirven para nada, lo que se precisa es legislar. Legislar con dureza. Legislar como legislaría quien no tiene nada que obtener de la corrupción política, ya que aquí está el meollo de la cuestión: los políticos son juez y parte. La leyes que aprueban también les afectan a ellos, luego se las hacen a medida.
En temas de corrupción, imputación debería ser causa inmediata de cese en el cargo y baja en el partido. Cuestiones de aforamiento y tribunales especiales, ni hablar: los políticos con sombra de corrupción quedarían en manos del juez ordinario, así fueran senadores, diputados o presidentes del gobierno. Es más, determinados errores de gestión y perdidas económicas en empresa públicas se debería pagar con la inhabilitación de sus responsables porque tanto despilfarro lo que amaga es latrocinio, puro y duro. Por supuesto, los partidos políticos deberían gastar mucho menos, muchísimo menos.
Se argumenta siempre que hablar de que los políticos son, en general, corruptos es injusto. Yo no estoy de acuerdo. Es posible que no todos metan la mano en la caja, aunque visto lo visto hay muchos que lo hacen, pero eso no puede ser todo. La corrupción política está generalizada porque hay un manto de silencio, de comprensión y de "así son las cosas" que nadie rompe, y eso es también corrupción.
El uso que se hace de las empresas públicas para colocar a los afines, incluso a veces a los contrarios para que se callen; la acumulación de cargos y sueldos; la manipulación de los medios de comunicación afines y los intentos de compra de los contrarios; el reparto de los consejos de administración; las cajas de ahorro como botín de guerra; las sagas familiares enteras con cargo; la organización partidaria por facciones huyendo de todo debate interno; las eternas poltronas y el encadenamiento orgánico de responsabilidades... Todo esto no hay ningún político que se atreva a romperlo y eso es la puerta abierta a la corrupción. Y puesto que lo hacen todos, todos lo esconden. Es simple miseria, son legión los cobardes metidos a políticos, los mediocres que no tienen a donde ir y que callan porque con su silencio compran una nueva legislatura en el Senado, en el ayuntamiento, en la Diputación, en el Congreso o en Estrasburgo. A veces es peor, lo único que defienden es su plaza de asesor del concejal o del diputado, el puesto de trabajo de un hijo o la compra de material en la papelería de la señora. En el mejor de los casos, por tanto, los políticos son cómplices de la corrupción que nos ahoga. Siempre por dinero. Si fueran valientes, atracarían gasolineras. Y acabarían en la cárcel, claro.

3 comentarios:

Aurora Mora dijo...

Són corruptes i sempre ho seran. És qüestió d'estructura econòmico-social i de cultura política. Cal una reflexió més profunda del fenomen de la corrupció i, sobretot, extreure unes conseqüències més agossarades.
No val quedar-se en la superfície.
I dit açò, felicitar-te pel blog, doncs encara que no estem en la mateixa "onda", és una plaer llegir periodistes honestos com tu.

Carlos GÓMEZ GIL dijo...

Amigo Julià, soy lector asiduo de tu Blog y siempre me parecen acertadas y precisas tus reflexiones, repletas de valor, compromiso y ganas de mejorar esta maltratada tierra. Pero este último post es sencillamente magnífico, aunque me temo que cuanto más precisos son los análisis sobre el lamentable panorama actual, más se distancian nuestros responsables políticos de ellos.

Pero te felicito por tu compromiso, por tu valor y lucidez. Gracias por ello.

Un saludo muy cordial,

Anónimo dijo...

Julià yo he estado eun un corto periodo de mi vida en política en concreto 17 años 4 de ellos con cargo público. Con conocimiento de causa te digo que no hay ningún interés en cambiar nada. Es más alguna vez tu lo has menciondao y hay multitud de escritos en periódicos, blogs y demás la selección interna es negativa. Aquel que plantea firmeza en la aplicación de la ley es retirado de las listas. Es habitual que en las juventudes aprendan a falsificar pequeños documetnos y firmas de compañeros que van haciendole perder "la raya", la diferncia entre el bien y el mal y sobretodo a perder miedo a incumplir la leya sabiendo que tienes la cobertura del partido que sabe que en caso que se destape salpica a todos a la colectividad y se encargan de taparlo. Recuerdo que cuando el Caso Tamayo en Madrid ZP por entonces candidato a Presidente presentó una propuesta de incompatibilidades muy dura . Nadie podías ser cargo público si tenía intereses en empresas urbanisticas o inmobiliarias. De aquello nunca más se supo y es hoy habitual que Alcaldes. Secretarios Generales de partido o familiares allegados tengan empresas de construcción, inmobiliarias, contratistas etcc.. Roldán aún no se superado. ¿De qué no hemos de extrañar?. Yo no quiero Día de la Corrupción quiero que los corruptos esten en la carcel y no salgan en prensa y telediarios haciendose la foto al lado de pobres o colectivos con dificultades para promocionarse. Y quiero una Reforma de la Ley Electoral yá para poder elegir en listas abiertas y poder tachar a todos los que conozco que trincan con el beneplacito tácito o por omisión del partido. Un saludo.
escéptico