lunes, 9 de noviembre de 2009

El rey desnudo

En el País Valenciano la misma inanidad de los políticos es la que les garantiza su supervivencia. La gente no se los toma en serio. Es tal la falta de rigor en sus comportamientos, la falta de coherencia en sus acciones, la falta de sentido común en sus afirmaciones que hay una amplia sensación ciudadana de desistimiento, a medio camino entre la perplejidad, la broma y la impotencia. Por eso nada cambia.
De otra manera es imposible comprender como Francisco Camps sigue al frente del PP valenciano y del gobierno de la Generalitat. Camps es un político sin otra estrategia de gobierno que mantenerse en él; un gobernante que descuida su responsabilidad y se limita a hacer de oposición de otra instancia gubernamental, el ejecutivo de Zapatero, además, sin éxito; un dirigente que se ha convertido en el hazmerreír de España entera, por frívolo, por tramposo, por pusilánime, por cursi, por pretencioso.





Francisco Camps y sus portavoces siguen empeñados en negar la existencia del caso “Gürtel”. Dice Camps que no dedica demasiado tiempo al asunto, que es una cuestión menor, sin importancia, que no afecta para nada ni al PP valenciano, ni a su gobierno.
Menos mal. Por culpa de esta nadería:

1. Se ha sentado en el banquillo de los acusados por estafa, cosa que jamás le había sucedido a un presidente valenciano.
2. La dirección nacional le ha dejado sin Secretario General regional, su más fiel colaborador, Ricardo Costa, a quien incluso han suspendido de militancia.
3. El primer sustituto que colocó en el cargo vacante fue rechazado.
4. Tuvo que designar un segundo sustituto.
5. Ha convocado en menos de dos semanas dos reuniones extraordinarias del Comité Regional.
6. Ha nombrado un nuevo vicesecretario general, un nuevo coordinador general de la formación y un nuevo coordinador entre el partido y su gobierno.
7. Se quedó, también, sin portavoz parlamentario.
8. El primer relevo del portavoz no le duró ni quince días.
9. Tuvo que nombrar un segundo portavoz.
10. Ha tenido que reorganizar y redistribuir las competencias de diferentes consejerías de su gobierno.
11. Ha tenido que renovar a los miembros del PP en la Mesa del Parlamento valenciano.
12. Se ha visto obligado a cambiar al director general de Radiotelevisión Valenciana.

Por supuesto, Camps miente cuando asegura que todo esto no le altera el pulso. Sus palabras son un ejercicio de irresponsabilidad o burla, o ambas cosas. Sólo a un muerto no le alteraría el pulso una situación como la suya. Aunque, claro, igual ahí reside la explicación de lo que está pasando.
Francisco Camps es un político caducado a punto de acabar en el cubo de la basura, un dirigente en plena cuenta atrás. Que la dirección nacional del PP se haya quedado en el Secretario General Ricardo Costa como cabeza de turco de toda la parte valenciana del caso “Gürtel” simplemente es consecuencia del miedo de Mariano Rajoy a dar una patada en un avispero. Rajoy sabe que mantener a Camps le desgasta, cierto, pero también es consciente de que haber acabado con él a las primeras de cambio hubiera podido dinamitar el partido en Valencia. En estos momentos, Camps es la tapa de una olla a plena presión, de una formación dividida en diferentes banderías. Mantener a Camps es apostar por un equilibrio imperfecto pero equilibrio al fin y al cabo. El presidente valenciano tiene las horas contadas. Ahora ya es un dirigente tutelado desde Madrid pero en las próximas semanas irá a peor: los socialistas se acaban de querellar contra él por diversos cargos, seguirán pasando cosas que le perjudicarán, habrán nuevas revelaciones, más datos del sumario, los procesos judiciales que le afectan seguirán adelante. Todo ello le debilitará todavía más. Será entonces, cuando, como fruta madura, su caída será inevitable. La organización en Valencia habrá tenido tiempo para resolver la situación y no lo habrá hecho. Madrid, pues, estará más fuerte y, por tanto, en mejor situación para imponer sus condiciones. Están convencidos además, las encuestas así lo indican, que la victoria electoral en las próximas autonómicas no peligra. Camps es un rey desnudo, los votos no son suyos, ni mucho menos. Por eso maniobran con tiempo.

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