miércoles, 4 de noviembre de 2009

Disolver el Partido Popular

Para evitar perder tanto tiempo como perdemos en discusiones, debates y disquisiciones inútiles tendríamos que acordar unos mínimos sobre la realidad que nos rodea y, luego, decidir si ya está bien así o es necesario modificar algo. Vivir engañado, además de triste, puede resultar agotador. Sería muy útil, por ejemplo, partir de que en España los partidos políticos no tienen ni una estructura ni un funcionamiento democrático, pese a que así lo reclama la Constitución Española de 1978 en su artículo 6.
Aclarado esto entenderíamos como lógico y previsible este brote de corrupción política que se está dando en España, donde más de 800 personas están implicadas en distintos casos que abarcan todas las comunidades autónomas y a todos los partidos políticos. Más de 800. Súmese luego a todos aquellos a quienes el juez no ha tomado el nombre pero están alrededor de los implicados, todos aquellos que sin haber metido la mano en la caja han visto como lo hacían otros y han callado, todos aquellos que han asistido desde dentro a los oscuros manejos pero dicen que no sospechaban nada.
La falta de democracia en el funcionamiento de los partidos lleva a la falta de transparencia y eso facilita la corrupción. Mejor dicho, no hay transparencia para poder esconder la corrupción. Quien no es corrupto es transparente. Por tanto si, de verdad, quisiéramos acabar con la corrupción, reforzaríamos los mecanismos democráticos dentro de los partidos. Justo lo contrario de lo que se está haciendo. Justo lo contrario de lo que el Partido Popular ha hecho estos últimos días.
Acosado por los casos de corrupción, consumido por las luchas entre facciones que caracteriza a los grupos políticos delincuenciales, el Partido Popular salió ayer de su Comité Ejecutivo con una orden taxativa para todos sus militantes: “Silencio”. Se acabó airear las diferencias, se expedientará al que hable, no por lo que diga sino simplemente por decir. Ayer fue Ricardo Costa, hoy Manuel Cobo. Nada de depurar responsabilidades políticas, nada de reclamar explicaciones a quienes la corrupción pisa los talones, nada de eso. Silencio. Esperanza Aguirre no es un problema porque montara una red de espías para seguir a cualquier rival que se le ocurra, ni por haber llegado a la presidencia de Madrid gracias a dos tránsfugas comprados al peso, ni por haber tomado Telemadrid como si fuera la TVE del franquismo, ni por todos sus colaboradores imputados en el caso “Gürtel”. Todo esto son cuestiones insignificantes para la cúpula del PP. Lo malo de Aguirre es que le planta cara a Rajoy, que le discute, que parece que le quiere derribar para sustituirle. Igual que Ricardo Costa no cayó como Secretario General del PP de Valencia por sus amistades peligrosas sino por convocar una rueda de prensa para negarse a su papel de cabeza de turco. Robar vale, discutir, no. Bienvenida la corrupción, adiós a la democracia.
El Partido Popular está gestionando su crisis sin ningún respeto a la exigencia de democracia interna que consagra la ley: se modifican los órganos directivos al margen de la militancia, se toman las decisiones sin ofrecer ninguna información que las avale, la acción de la cúpula dirigente se desarrolla en la total opacidad y la situación económica no solamente se les hurta a la militancia o a la ciudadanía sino que judicialmente está bajo sospecha de financiación irregular. Así las cosas, el Partido Popular está plenamente sumido en las causas que, según el artículo 10.2 de la Ley de Partidos en relación al 7, 8 y 9, pueden dar lugar a su disolución.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ayer dia 3 de noviembre murió Francisco Ayala, era una persona que le interesaba estar en el mundo de hoy, era devoto de la tecnologia, no era una persona anclada en el pasado.
En unas declaraciones en EL PAÍS al cumplir los 103 años, decia: "Ahora lo que está pasando es muy duro y desalentador. Todo ha bajado a un nivel ínfimo y no me parece agradable el ambiente humano de estas fechas".
Pues eso... ¡que alguien suba el nivel por favor!
Felicitats Julià per el magnific post.