martes, 24 de noviembre de 2009

Primero, afeitarse los "Bigotes"

Los partidos políticos no desfallecen. Siempre piensan que pueden hacerle un nuevo requiebro al ciudadano, asegurarle que lo que está viendo no es cierto y que lo que es cierto es lo que no se ve. No se cansan de alimentar el mundo oficial que venden para esconder el real. Mentira sobre mentira, eso sí, con traje y corbata, semblante serio, elocuencia de manual y sin que les tiemble la voz.
El PP hizo público la semana pasada un listado de medidas para evitar la corrupción política, esa que les tiene sitiados. Se trata de un brindis al sol que recoge una ristra de condiciones a cumplir que ellos incumplen de forma constante y contumaz.
Ahora lo que pretenden es forzar a los demás partidos a firmar un pacto anticorrupción a partir de ese listado. Parece una broma pero no lo es. Sucede que los partidos políticos viven en la infancia permanente, son como niños, dicho sea para tomar de ellos sus peores comportamientos, aquellos que se les pueden perdonar porque tiene dos o tres o cuatro años pero que resultan inaceptables y ridículos en un mayor de edad.
El PP vive instalado en el "no lo volveré a hacer más", "el maestro me tiene manía" y tapándose los ojos les da por creer que nadie les ve. Ya basta, un poco de respeto. Si no se comportan como demócratas al menos deberían no ofender la inteligencia de las personas intentando vender gato por liebre, exigiendo además aplausos.
¿Qué diríamos de un ladrón que cuando es pillado "in fraganti", después de ofrecer las excusas más peregrinas, acaba presentado un listado de compromisos de honestidad pero ni reconoce los hechos ni devuelve lo robado? ¿Y si encima le da por pedirle a los demás que cumplan los compromisos que él, con las manos en la masa, ha redactado? Ese ladrón, entre las carcajadas del personal, acabaría esposado y en la trena sin que nadie se lo tomara en serio. En el caso que nos ocupa, el "ladrón" quiere que se olvide todo y, por si fuera poco, aspira a presidir el gobierno del país. Increible.
El PP carece del mínimo de legitimidad necesaria para pedir nada a los otros. Lo que ellos deben hacer si de verdad quieren acabar con la corrupción es explicar de arriba a abajo todos los casos que les afectan a ellos, todas las irregularidades perpetradas por sus militantes y dirigentes. Y luego, inmediatamente, echar del partido a todos sus corruptos. Solamente en el País Valenciano tienen un ejército que sacarse de encima. ¿Cómo pretende Rajoy que alguien se crea que pretende acabar con la corrupción si su última palabra sobre Carlos Fabra fue llamarle "ciudadano y político ejemplar"?
Lo del pacto general contra la corrupción es de vergüenza ajena. Cuesta creer que los demás partidos entren en él. Hacerlo sería la prueba de que está en marcha un nuevo cambalache para engañar al ciudadano, un pacto para, una vez más, taparse las vergüenzas entre cúpulas partidistas. Si el PP quiere algún acuerdo contra la corrupción que empiece por limpiar su casa, limpiarla a fondo. Solamente después de eso estarán en condiciones de llegar a acuerdos. Solamente después de eso merecerán que alguien se acerque a ellos para hablar de medidas anticorrupción.

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