jueves, 26 de noviembre de 2009

Aquí cabemos todos o no cabe ni Dios

Nací en Llavaneres,un pueblo de Barcelona, y mi saludo más habitual es decir "bon día". Así me hablaron siempre en casa. Ahora vivo en Bétera, un pueblo de Valencia, y cuando despierto a mi hija le sigo diciendo "bon dia". En la calle todavía se dice "bon dia". Cada vez menos, pero se dice. Yo no hablo en catalán para molestar, sencillamente es que lo hablaban mis padres, y mis abuelos, y mis amigos, y los padres de mis amigos. Casualidades de la vida. Si hubiera nacido en Senegal sería negro, y tampoco serían ganas de molestar. Ser catalán, valenciano, senegalés o chipriota no me parece ni mejor ni peor que ser aragonés, chino o chileno. Me parece igual de respetable, se trate de grupos inmensos o de un puñado de gente. No soy nacionalista. Contemplo el follón del Estatut de Catalunya sin entender por qué le llaman debate. Por la parte catalana creo que la reforma del Estatut no es más que la continuación de una reivindicación nacionalista que ya está en la Constitución de 1978 cuando se habla de nacionalidades y que explica el Estado de las Autonomías existente. ¿O es que alguien duda que existe la Comunidad Autónoma de Murcia, Madrid, Castilla-La Mancha o La Rioja porque los catalanes, aunque no solo, tenían una decidida voluntad de autogobierno emanada de un nacionalismo político con 150 años de historia? Por el lado español, que ese es el otro bando, lo que hay es el firme propósito de ganar la batalla de la unidad nacional que se empezó a perder en la transición posterior a Franco. Si pudieran recuperarían Cuba. Seguro que con ellos en liza el 98 no hubiera acabado igual. El "Santiago y cierra España" que hace treinta años solamente blandieron los nostálgicos del franquismo hoy lo proclama buena parte de la prensa de ámbito nacional. Ver las portadas de "La Razón", "ABC" o "El Mundo" es leer constantes declaraciones de guerra, descalificaciones, juicios de intenciones; siempre mezclándolo todo, siempre tomando la parte por el conjunto, sin que la realidad les impida jamás sacarse de la manga un buen titular.
No soy nacionalista pero, entre el nacionalismo catalán que pretende que su nación sea reconocida y el español que niega tal posibilidad, me resulta imposible quedarme en terreno de nadie. Como los federalistas del XIX, en este terreno me siento liberal. Es paradójico que los que se dedican a dictar comportamientos ajenos también lo hacen bajo el cartel de liberales. Desde Madrid no se puede decir a los demás como se deben sentir. Tampoco vale aceptar que cada uno piense como quiera con la condición de que no se note. Desde el PP, desde sus medios de comunicación afines, lo que se está haciendo es tirar gasolina al fuego. Una irresponsabilidad. Si solo se puede ser español de una forma, sintiendo la españolidad como la sienten aquellos que no se plantean ninguna otra pertenencia que la pertenencia a España, vamos mal, muy mal. El nacionalismo español del futuro no puede ser otra cosa que tolerante, plural, como es España. O integra todos los posible sentimientos de españolidad o están perdidos. No digo nada nuevo, uno de los padres del nacionalismo político catalán, Valentí Almirall, ya defendía estas posiciones cuando alrededor de 1870 editaba un diario en Madrid que se titulaba "El Estado Catalán". Los de "España se rompe" son el abono de los de "puta ESpaña". A quien perjudica todo lo que está pasando es a aquellos que tienen por posible, deseable o bueno poder ser catalán sin renegar de España. Supongo que los de la gasolina esto lo saben perfectamente, como saben que radicalizando las posturas refuerzan su razón de ser: sin amenazas los profetas del apocalipsis se quedarían sin trabajo. Jamás he entendido como desde el españolismo más militante se defiende el nombre de español para el idioma castellano, es justo lo que hacen los nacionalistas catalanes más extremos. El españolismo plural, aquel por el que clamaba Almirall, nunca reduciría el carácter de español a una sola de las lenguas habladas en España; al castellano le llamaría castellano aunque solamente fuera para que quedara claro que el gallego, el catalán o el vasco también eran idiomas españoles. Esos que piensan que los catalanes hablan raro para molestar deberían leer más a Almirall y menos las editoriales de "La Razón", "El Mundo" o el "ABC".

5 comentarios:

Sin acritud dijo...

TEns tot la raó del món.

Anónimo dijo...

Aquest, Julián, el has brodat.

Anónimo dijo...

Cataluña tiene todo el derecho a tener identidad y a tenre un Estatuto de Autonomía siempre claro que no atente a la Constitución como norma de rango superior y no se arrogue capacidades y competencias e incluso inversiones de motu propio. Como contrato que es el Estatuto hay dos partes Cataluña y el resto de españoles salvaguardados por la Constitución. La identidad no es patente de corso para saltarse la ley, No hay unos más que otros ya sea de dondes sea. El Pspv va listo con argumentación pro-catalana.

Anónimo dijo...

PARTE I

He leído por casualidad sus reflexiones. Comparto algunas pero no otras.

Es obvio que no hay una sola manera de sentirse español, igual que no la hay de sentirse gijonés, tudelano o almeriense, pero mucho me temo que sólo ve el problema desde el lado del nacionalismo español. Término a mi juicio inventado por el catalán para justificarse.

No creo que la derecha española añore el imperio o Cuba, pero de todas formas es algo que existió. al contrario que muchos de los lugares del imaginario nacionalista catalán.

No se puede pretender que a mí, que obviamente no soy catalán sino castellano leonés, se me acuse desde el nacionalismo periférico más radical, de ser la causa de todos sus males cuando el PIB de Cataluña o el País Vasco supera en casi veinte puntos el de mi región.

Es la primera vez en la historia que el más débil económicamente se impone al más fuerte.

Prueba de que no existe ese anticatalanismo del que habla la tiene en los propios medios de comunicación. Le invito a que compare cuanta información vemos en el telediario de ámbtio nacional sobre Cataluña y cunata de mi región, de Aragón, Cantabria u otras muchas regiones.

¿Sabía usted que el 23 de abril, aparte de San Jordi, es el día de las Comunidades de Castilla y León y Aragón? Le invito a que ese día vea el telediario y el tiempo que dedican a unos acontecimientos y otros. No quiero decir con esto que no se cubra San Jordi (me parece una tradición cultural tan bonita, que se está extendiendo a todo el país) pero nosotros solo salimos en estas fechas a causa del tiempo.

Anónimo dijo...

PARTE II

Más datos, ¿Sabía ustede que la autovía que une Francia con Portugal aún no está terminada en la parte de Salamanca? hablamos de 2010... ¿Desde cuando están terminadas las conexiones entre Catalauña y Francia?. POr cierto Salamanca hasta hace poco era la única provincia de España que no tenía un solo kilómetro de autovía.

No queiro que esto se convierta en un intercambio de reproches sólo quiero poner de manifiesto que el nacionalismo catalán siempre tiene una excusa para todos sus males: España, que no les quiere, que les quita etc. y eso, no es ni verdad ni justo.

Algo también muy recurrente es el franquismo. Como si el esrto del país no lo hubiera padecido. A este respecto me permito recomendarle que examine cuantos catalanes y vascos tuvo Franco en sus gobiernos o estuvieron cerca del régimen como Obispos o Cardenales. Se sorprenderá usted. Siempre se identyifica Franquismo con Castilla, me permito una observación: ¿Porqué gran parte de las tumbas que se están levantando con la Memoria Histórica están en León, Burgos,Valladolid o Zamora?, ¿sabía usted que hay autores que hablan de que sólo en Valladolid fueron ejecutados el 25% de los varones en los primeros meses de la sublevación franquista?. ¿Cómo estaba industrialmente Cataluña al final de la guerra y como estaba Castilla?

Me vuelvo a ir a los agravios y no es esa mi intención. Solo quiero poner de manifiesto que no son ciertos todos los axiomas desde los que el nacionalismo opera. Otros, obviamente, sí lo son.

Otra cuestión con la que discrepo. La lengua española se llama así en todo el mundo, el único sitio donde andamos planteándonos si es español o castellano es, curiosamente, en España. Vamos a ver. El lenguaje es un instrumento para que nos entendamos y la palabra español define a los hispano parlantes (lengua en la que ahora nos comunicamos) no hay que darle más vueltas. Si yo digo que hablo español no hay ningún trasfondo político detrás. Eso no quieta para que también entienda que el catalán, el vasco o el gallego sean idiomas igual de españoles, dicho sea en el sentido de que se hablan en España.

Por cierto, me parece perfecto que salude a su hija diciendo bon día, nadie se opone a ello, es más ella lo hará así con sus hijos y nietos, pues la ternura (igual que el odio) siempre se expresa en la lengua materna. Nadie se opone a ello, es más, yo siento como parte de mi acerbo cultural todas las lenguas de nuestro país, pero no me parece correcto usar estas como signo de diferenciación o arma arrojadiza.

En fin, me he alargo mucho y dispongo de poco tiempo.

En cualquier caso me alegro de haber leído los comentarios de su blog, son fundados y se alejan de la jaula de grillos que suelen ser estos debates.

Por cierto, me llamo Miguel Ángel y soy de Valladolid.