lunes, 26 de octubre de 2009

La despolítica no puede ser democrática

Es sencillamente desolador. Lo es leer la entrevista al vicealcalde de Madrid, Manuel Cobo, que hoy publica el diario “El País” y lo es contemplar como la eterna renovación del socialismo valenciano pasa ahora por una estación llamada Salvador Broseta.
Manuel Cobo, el hombre de máxima confianza del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón dice de su presidenta regional y compañera de partido, Esperanza Aguirre, palabras que no se cruzan ni los más acérrimos enemigos. Sin ningún pudor, Cobo compara a Aguirre con Hitler y le cuelga una ambición totalitaria tan desmedida que la acusa de querer tomar España. No me resisto a transcribir esa parte de la entrevista. Cobo apela al famoso poema de Niemöller tantas veces atribuido a Brecht y lo “traduce” poniendo a Esperanza Aguirre en lugar de los nazis:

Vinieron a por Pío [García Escudero, ex presidente del PP-Madrid], y yo no hablé porque no era de Pío; vinieron a por la tele y yo no hablé porque no era de la tele; vinieron a por la Cámara y yo no hablé porque no era de la Cámara; vinieron a por Ifema y yo no hablé porque no era de Ifema; vinieron a por la Caja y yo no hablé porque no era de la Caja; vinieron a por Rajoy y yo no hablé porque no era de Rajoy; vinieron a por el PP y yo no hablé porque no era del PP... Vinieron a por España”. (clicando aquí se puede ver la entrevista entera)


El vicealcalde madrileño se desacredita por proferir todas estas descalificaciones por culpa de un nombramiento pero haber callado hasta ahora. Se olvida en su listado de cómo llegó Aguirre a la presidencia de la Comunidad de Madrid, "tamayazo" mediante. Cobo arranca diciendo que “cuando la hipocresía es muy mala es hora de comenzar a decir la verdad”. Claro, pero se referirá solamente a aquella que le interesa a él, y a Gallardón, por supuesto: es el alcalde de Madrid quien habla por boca de Cobo, eso también es hipocresía. Le parece mal a Cobo que Aguirre quiera poner a su número dos, Ignacio González, al frente de Cajamadrid. No se tienen que politizar las cajas, en eso coinciden todos. Por eso no se entiende que Gallardón y Cobo defiendan que sea el propio Mariano Rajoy quien decida quien debe presidir la entidad. Claro que Bancaixa la preside el expresidente del Partido Popular de la Generalitat valenciana José Luis Olivas, y la Caixa de Catalunya, Narcís Serra, ex ministro socialista de Defensa y ex vicepresidente del gobierno con Felipe González. Recuérdese que la Caja de Castilla-La Mancha, hoy ejemplo de pésima gestión, como mínimo, la presidía un tan destacado exdiputado socialista como Juan Pedro Hernández Moltó. Hace unos días, Esperanza Aguirre aseguraba que Rajoy no tenía nada que decir respecto a la presidencia de Cajamadrid ya que eso significaría politizar la entidad; y ella pretende colocar a su vicepresidente. Es una burla. Curioso es también que Cobo deba cargar contra los socialistas madrileños por haber pactado con Aguirre, como han hecho los representantes de los sindicatos en el Consejo de Administración, e incluso los de Izquierda Unida. A todos les parecía bien el candidato de la presidenta madrileña ya que en el pacto llevaban el seguro de su propia permanencia en los principales órganos de control de la entidad de ahorro. La oposición, ahora que hay tormenta, se defiende de haber pactado con Aguirre con la excusa de que ellos no están en condiciones de vetar a quien designe el PP; como si no poder vetar fuera lo mismo que verse obligados a actuar como cómplices. ¿No será que ningún partido quiere renunciar a su puesto en el Consejo de una gran caja? ¿No será que la tajada a sacar es demasiado golosa? ¿No serán que no están dispuestos a renunciar a colocar a algún militante de confianza en tan apetitoso cargo? Preguntas éstas que sirven para todos los partidos y las distintas cajas de las distintas autonomías.
En medio de tamaña desfachatez es perfectamente coherente que la respuesta del Partido Popular a las palabras de Cobo no sea para analizar su contenido sino para amenazarle con represalias por haber aireado un problema interno, como si Cajamadrid formara parte de su patrimonio y lo importante fuera el lío que se ha montado y no el servicio que la entidad presta a la ciudadanía.
La gravedad de la situación, lo que todo esto pone de manifiesto, no es que tal o cual dirigente político sea un sinvergüenza, un mentiroso o un tramposo, lo que resulta letal para la democracia es que los que discrepan con el aludido gobernante defienden los mismos métodos, maneras y prácticas que aquel pero arrimando el ascua a su sardina. Lo malo no es no poder fiarse del que hoy detenta el gobierno, lo terrible es llegar a la conclusión de que los que se postulan como alternativas son, en realidad, casi idénticos.
Sirva esta última frase como bienvenida al nuevo líder del PSPV-PSOE en Valencia ciudad, Salvador Broseta (ir a su blog). Llega con el objetivo de acabar con la hegemonía del Partido Popular y Rita Barberá en la capital. Se presenta como el aire puro, dice, que precisa la política valenciana después de tantos años de abuso y autoritarismo. Amparado en la confianza absoluta del secretario general de los socialistas valencianos, Jorge Alarte, de quien últimamente ha sido responsable de comunicación, llega con la bandera de la renovación pero, como todos sus antecesores en la ciudad desde ni se sabe, desembarca gracias a un pacto entre las distintas familias que controlan el partido en la capital (lermistas, Ábalos, Rubio y, añádase ahora, los fieles a Alarte).




Este es el resumen del discurso de Salvador Broseta defendiendo su candidatura que el propio PSPV-PSOE ha colgado en el portal "Youtube"
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Para allanar el camino a Broseta, en realidad a Jorge Alarte, el Ministerio de Defensa, con dinero público, no se olvide, ha "comprado" a quien se perfilaba como su principal rival, Francesc Romeu, a quien le han dado un cargo en RENFE que no tiene nada que ver ni con su formación, ni con su currículum. Finalmente Salvador Broseta ha tenido enfrente a un candidato, Pepe Reig, con quien ha sido imposible verle en un debate ya que el triunfante nuevo secretario local se ha negado alejando que “ese no representa a nadie”. Conocido esto, Broseta resulta poco creíble cuando apela a la necesidad de escuchar a todos y apostar por la consideración de todas las opiniones como armas para conseguir derrotar a la eterna Rita Barberá. Se desconoce por completo cual es su proyecto. Se sabe, eso sí, que en unas semanas pasará a ser asesor del grupo municipal socialista, con lo cual se garantiza un sueldo de unos 3.000 euros mensuales. Su elección ha llegado sin que exista, más allá de los lugares comúnes de consenso general, ningún documento político que marque su estrategia, que apunte cuales son sus objetivos, sus propuestas. Ni siquiera ha aclarado nada sobre cómo va a organizar el partido para conseguir “abrirlo a la sociedad”. En una entrevista publicada en el diario “El Mundo” el pasado lunes 19 de octubre, Broseta, a la pregunta de “¿Pero usted que piensa hacer?”, respondía: “Vamos a empezar sectorializando más el trabajo para elaborar un documento programático con propuestas muy claras y directas”. Pensaba yo que cuando se accedía a un cargo de esta envergadura ya se venía con el programa preparado, sobre todo si delante hay un rival tan empecinado en el error y la tropelía como denuncian.
Llegamos así al núcleo de la condena: es muy difícil que haya cambio de gobierno cuando la ciudadanía no percibe que los que se postulan para el relevo son distintos de los que gobiernan. Por eso desde el poder, como arma defensiva, siempre propaga la especie de que “todos son iguales”; por eso desde la oposición lo primero sería demostrar lo contrario. No van por ahí las cosas y "Gürtel", como única bala, es poca munición cuando de caza mayor se trata.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Evidentemente el problema democratico más grande al que nos enfrentamos los ciudadanos es que elegimos siglas y no personas mientras que la Constitución dice que elegimos personas. Algo no funciona bien. Los partidos se han convertido en "siglas marca" que con marketing, apoyo económico y mediático se hacen con el poder y posteriormente retornan los favores y por ello cada vez se parecen más y nadie nota la diferencia lo que evidentemente perjudica a la izquierda. En la Comunidad Valenciana el PP representa esta forma de hacer politica y el PSPV ha estado mucho tiempo preocupado de los cargos mientras algunos militantes utilizaban internet y las tecnologias para lanzar ideas y nuevos procedimientos. ¿Alguien recuerda Masdemocracia.com, agrupación virtual del PSPV erróneamente denostada como de Jordi Sevilla cuando fué el quien la cerró?. En fin hay ideas pero a estas personas se las suele identificar interesadamente con outsiders o kamikazes que lo pueden cambiar todo ,por tanto se prefiere el sistema de siempre para que nadie cambie, marketing, medios comprados, nuevas caras y coaptación de lideres con menor carisma y capacidad a poder ser que "el lider jefe". No obstante, creo que Broseta está capacitado, tiene ideas (otra cosa es que no gusten a Volem i Podem) y podrá hacer un buen trabajo en el PSPV para ir laminando al PP. En cuanto a la mayor democratización y mejoras de elección de cargos , esoe quien tiene capacidad es el Gobierno y el Parlamento español con cambios normativos, Regimen Electoral (listas abiertas, circunscripción por cargo ...) para rendir cuentas), Cambios en Sistemas de elección de Cajas, Consejo General del Poder Judicial, Tribunal Constitucional etc.. para que no dependa todo de los aparatos del partido.
¿Soy optimista respecto a esto? No, al contrario los cambios solo se producen si no hay más remedio, Normalmente la sociedad va por delante de los cambios y aún a excepcion de algunos lamentos como los nuestros, ni los llamados intelectuales (¿existen?) ni los medios libres (¿existen?) ni los ciudadanos en la calle (¿lo han percibido?) y mucho menos los politicos (los grandes benficiarios) lo piden. Y como decía Felipe Gonzalez la politica siempre va a rastras de la realidad social.