jueves, 17 de septiembre de 2009

No queda periodismo















Los periodistas somos un rebaño, créanme. Gente fiel a la empresa que paga, disciplinada, obediente, comprensiva. Por su parte, las empresas periodísticas a lo que se dedican, no se engañen, es a la política. De la política depende directamente su negocio, de la publicidad institucional, de las concesiones administrativas varias. Por eso manipulan la información acorde a sus intereses y a los de las formaciones políticas a las que, en cada momento, se acercan. Así que cuando la empresa decide dar un golpe de timón y presionar a un gobierno, o congraciarse con él, o dar cera a la oposición, o jalearla, los periodistas, como un solo hombre, se ponen a disparar.
Estos días, por tierra, mar y aire, se ha desencadenado la caza y captura de Zapatero. A las habituales andanadas desde los medios próximos al PP, con "El Mundo" como desaforado y atrabiliario ariete, se ha sumado con generosidad el "Grupo PRISA". Es indudable que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero da argumentos sobrados para que se le critique con dureza, no es complicado airear errores o contradicciones del ejecutivo socialista. Tampoco lo es señalar las meteduras de pata del PSOE, incluso sus déficits democráticos.
Lo que es más difícil de aceptar, lo que evidencia que los medios de "PRISA" han virado de un día para otro, lo que pone de manifiesto que los periodistas escriben al dictado de las decisiones empresariales, es que todo lo que vale ahora, antes parece que pasaba desapercibido. No lo detectaba Javier Moreno, director de “El País”; ni tampoco Daniel Anido, director de la “Cadena SER”, ni su jefe de informativos Rodolfo. No es cuestión de torpeza, en absoluto. El decreto ley sobre TDT de pago, esa decisión que tan mal sentó en "PRISA", les ha abierto los ojos. Por eso cualquier ciudadano un poco razonable e informado lo que puede sentir es que, simplemente, le toman por imbécil. Incluso Iñaki Gabilondo pone su estilo y su prestigio al servicio de la causa.
El núcleo de la operación de acoso a Zapatero es la denuncia de su errático comportamiento para sacarnos de la crisis económica. De golpe se han disparado todas las alarmas y se han desatado los anuncios de grandes desastres. Es como si nos hubiera cogido por sorpresa que España afronte esta crisis en peor situación que los países de su entorno. Parece que los ilustres articulistas, opinantes y periodistas con galones no sabían que la economía española estaba en condiciones más precarias que las que nos rodean, que siempre hemos tenido más paro, mayores desequilibrios, más dependencia del exterior. Siempre ha sido así, por tanto, ¿a qué viene ahora rasgarse las vestiduras? Tan sabios como se declaran y se habían dejado deslumbrar por el espejismo de esa España rica, rica que crecía a golpe de ladrillo pero sin cimientos. Durante un decenio nos hemos desarrollado a un ritmo que duplicaba el crecimiento alemán y casi el francés o el británico pero también el frenazo ha sido mayor. Pese a tanto ditirambo, en los últimos años no hemos avanzado en competitividad, no ha crecido la productividad, no se ha recortado la temporalidad en lo puestos de trabajo, la calidad del empleo tampoco ha mejorado, estamos a la cola de inversión en I+D y en lo único que somos líderes es en fracaso escolar. Un cúmulo de rémoras que, a la vista de lo que asoma en los medios, solamente puede solventarse flexibilizando el mercado laboral, como si lo que interesa a corto plazo a un determinado sector social, el empresariado, fuera de interés general y de efectividad segura y definitiva.
Lo penoso de la gestión de Zapatero es que mientras la construcción nos daba una apariencia de país de millonarios no se hubieran tomado medidas para diversificar nuestra economía, que no se hubieran hecho en aquel momento las reformas modernizadoras necesarias para tener, ahora que llega el frío, otros sectores a los que apelar. Claro, meterse entonces con la construcción no interesaba a las grandes empresas periodísticas: sus accionariados están llenos de quienes se forraban con las obras y sus páginas rebosaban publicidad.
Hoy todos son voces de pasmo y catástrofe. Justo ahora que se plantea subir los impuestos. Cuando de lo que se trataba era de mejorar las cuentas de resultados de los bancos, que por ahí se empezó, hubo mucho menos estruendo. Ahora que el déficit se dispara han desaparecido de los medios las razones que podrían justificar este endeudamiento. Nadie dice que los parados de hoy, los jubilados de hoy, los minusválidos de hoy, los escolares de hoy, los enfermos, los que necesitan con urgencia que el estado de bienestar no retroceda no pueden esperar a que la economía mejore para ver sus mínimos vitales cubiertos.
Pese a tanto ruido en contra, si Zapatero quiere evitar los recortes sociales lo que se le debería reprochar es que no coja el toro por los cuernos, de la cara y, sin titubeos, explique el cómo y el por qué de sus decisiones económicas.
Ciertamente en la gestión de Zapatero hay rasgos de presidencialismo muy básico (otro de los reproches repentinos) pero no más que en anteriores inquilinos de Moncloa. La mejor receta contra el presidencialismo es, como casi siempre, la transparencia, dar explicaciones, muchas, todas. Que Zapatero sea presidencialista, torero o Testigo de Jehová, que sea lo que quiera, pero que aclare por qué le han durado tan poco ministros como Mercedes Cabrera, Bernat Soria o Cesar Antonio Molina, por qué ha utilizado el prestigio de esas personas como bandera y, después, no les ha dejado acabar su labor. Zapatero debería explicar por qué Pedro Solbes se presentó a unas elecciones como el salvavidas económico y un año después no es ni diputado o por qué, con la que está cayendo, Jordi Sevilla ha pasado de ser su profesor particular de economía a quedarse fuera del Congreso. El ciudadano, votante o no del PSOE, tiene derecho a que se le ofrezcan las razones que explican que tantas y tan destacadas personas que encabezaron candidaturas socialistas en mayo de 2008 hoy hayan roto su compromiso electoral y ya no estén ni en política. Zapatero debería contarnos cómo es posible que el PSOE esté en manos de profesionales de la política sin un lugar donde caerse muertos el día que el azar, un mal resultado electoral o el dedo del jefe diga hasta aquí hemos llegado. Tendría que decirnos, por ejemplo, si no hay en todo el partido nadie mejor y más preparado que Leire Pajín para dirigir el PSOE y cómo es posible que la valenciana, a todo lo que es y todo lo que cobra, quiera añadir ahora un escaño de senadora.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Eres generós, Julià. No t'acarnisses, no intentes fer sang. No entenc com encara eres periodista. Espere que a Calella sigues més agressiu i te'ls menges a tots.
Salut.

Anónimo dijo...

Disculpa, abans m'ho he deixat. Recomane una notícia apareguda en Vilaweb, que parla d'una altra publicada en ABC. El periodisme està realment en hores, no baixes, no, fondes.

Pedro Garcia Millan dijo...

ALERTA!

La estafa automotriz mas grande en el territorio Mexicano…

Para MAS informacion pinche:

http://expoauto.blogspot.com/

Gracias