lunes, 28 de septiembre de 2009

La democracia del "vota y calla"

La clase política vive en una especie de limbo democrático en el que parecen sentirse a salvo de cualquier responsabilidad respecto a los ciudadanos, como si sus cargos, sean éstos institucionales u orgánicos, tuvieran sentido al margen de la gente. Es más, nuestros políticos se comportan como si sus cargos fueran anteriores a la existencia de la gente. Semejante estupidez es posible, se da, sucede.
Este fin de semana, en medio del bombardeo del "caso Gürtel", y mientras se descubre que no es que la cúpula del PP valenciano se relacionara con un grupo de mafiosos sino que ellos mismo formaban parte de la banda, dos afirmaciones me han llamado la atención. Se trata de frases que ponen en evidencia a quien las dice, que demuestran la falta de talante democrático, el déficit total de sentido de la responsabilidad.
En una entrevista en el suplemento de "Comunidad Valenciana" de "El País" de ayer domingo, entrevista sorprendentemente amable dada la que está cayendo, Paula Sánchez de León, consejera de Justicia y portavoz del gobierno de la Generalitat, ofrece una curiosa interpretación de la relación entre los gobernantes y los medios de comunicación.




Paula Sánchez de León, Portavoz del gobierno de la Generalitat valenciana.





Sabido es que el President de la Generalitat, Francisco Camps, no concede entrevistas y siempre que convoca a los periodistas no es para someterse él a una rueda de prensa sino para someter a los periodistas a la lectura de un comunicado, sin derecho a preguntas. Pues bien, el redactor de "El País" le pregunta a Sánchez de León lo siguiente:
- ¿Una queja generalizada entre los periodistas es que el presidente Camps se deja preguntar poco ¿le aconsejaría que compareciese con más frecuencia ante los medios de comunicación?
Y Paula Sánchez de León contesta:
- Esto no es una cuestión cuantitativa, es cualitativa. El presidente transmite en cada momento lo que quiere trasladar a los ciudadanos y las políticas y las acciones de las que tiene que dar cuenta. El número de veces no es importante y, en todo caso, incrementar esas comparecencias no aportaría nada a la manera de relacionarse con los ciudadanos y de hacer llegar su mensaje.
Quien así se expresa, debe atenderse a ello, es la "portavoz" del gobierno de la Generalitat. Asegura que la renuencia de Camps a contestar a los periodistas no importa porque él cuando quiere decir algo a los ciudadanos ya lo hace. Muy bien, pero ¿qué tiene que ver esto con contestar a los periodistas? Camps, o cualquier otro político, y más si gobierna, tiene multitud de canales para dirigirse a la ciudadanía. Los ciudadanos, en cambio, solo tienen a los periodistas para pedirles explicaciones a sus gobernantes, no tienen otra vía. Por tanto, un político nunca debería negar el derecho de los periodistas a preguntar, y debería responder a lo que se le pregunta, y debería fomentar y facilitar sus comparecencias ante los periodistas. No por amor a estos, sino porque detrás de ellos quien realmente está preguntando es la sociedad. Luego ya echará mano de sus infinitivos equipos de prensa e inundará las redacciones de comunicados o actos a mayor gloria de uno mismo, pero para cualquier gobernante demócrata pocas cosas hay obligadas que explicarse ante los votantes y, puesto que hacerlo uno por uno es imposible, los periodistas son quienes les representan. Es muy ilustrativa esa preocupación por “hacer llegar su mensaje” (del líder al pueblo) y, todavía más, ese desprecio a que lleguen las peticiones de explicación (del ciudadano al gobernante).



Ricardo Costa, Secretario General del PP de la Comunidad Valenciana.


El segundo pasaje que quiero destacar se refiere al secretario general del PP valenciano, Ricardo Costa, protagonista destacado de los turbios negocios que su partido mantenía a tres bandas con el entramado de empresas de Francisco Correa y Álvaro Pérez, "El Bigotes" y el grupo de constructores que, según la investigación policial, se dedicaban a pagar facturas de los populares. Ayer domingo, en una rueda de prensa, le preguntaron a Costa si se planteaba dimitir. Su respuesta fue que a él solo le puede cuestionar el presidente del partido y President de la Generalitat, Francico Camps, "y no lo ha hecho". Y añadió: "A los dirigentes del PP no hace falta que nos digan cuándo hay que dimitir".
Claro, lo que opinen los ciudadanos, lo que piense el votante, lo que demuestren las evidencias, que un político esté bajo sospecha por robar a manos llenas, eso no importa. Solamente vale lo que dice el líder, el jefe. Una manda y los demás callan. ¿Dónde está lo democrático de esta filosofía que deja sin valor al ciudadano al segundo siguiente de haber ido a votar?

1 comentario:

Pedro Garcia Millan dijo...

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Gracias