viernes, 25 de septiembre de 2009

La correa que estrangula a Camps

Tratar sobre políticos tramposos que ganan elecciones resulta complicado. Las trampas, gracias a su poder, las llevan a las más altas instancias, a las últimas consecuencias y eso hace difícil que paguen por ellas. Es el caso de Francisco Camps y el Partido Popular de la Comunidad Valenciano. No se trata de cuatro sinvergüenzas que defraudan la confianza de sus superiores, no. Hablamos de la cúpula del PP valenciano, sus más destacados dirigentes, sus hombres y mujeres con más altas responsabilidades. La investigación del “caso Gürtel” ha puesto en evidencia que, más allá de los trajes regalados, por encima del ofensivo intercambio de dádivas de lujo, está la financiación ilegal del PP. A la vista del último informe policial conocido, no estamos ante un grupo de personas que a título individual se ponen de acuerdo para enriquecerse. Es mucho peor, se trata de una banda de delincuentes organizados, dedicados al robo y a la extorsión. En este marco, el enriquecimiento personal no pasa de ser simplemente una parte. Cuando se decía, con horror, que los altos cargos del PP, con Camps a la cabeza, recibían regalos de un grupo de mafiosos no se acertaba. La realidad es, según lo sabido hoy, que todos forman parte de la misma mafia.
Los documentos conocidos son difíciles de rebatir. Judicialmente el proceso está en marcha, y complicado será que de nuevo les vuelva a sacar las castañas del fuego un juez como el Presidente del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, Juan Luís de la Rúa, más que amigo de Francisco Camps, según dijo él mismo, pero a quien ni su conciencia, ni su vergüenza le llegó para abstenerse. La justicia es, como mínimo, lenta pero bastante segura. Ya se verá.
En lo político, Francisco Camps y el PP valenciano han asumido, de hecho, la culpabilidad, por más que eso no tenga nada que ver ni con dimitir, ni con la certeza de que los electores les vayan a pasar factura. Hoy, una vez más, han usado la descalificación como arma de defensa. Ante las inmensas dudas planteadas, ante las graves acusaciones de que son objeto, no han dado ni una sola explicación, ni un dato para justificar que lo que se dice de ellos no es cierto. Han asegurado que todo es mentira, un montaje, sin más. Lo que sucede es que, políticamente, esta respuesta no vale. Un gobernante no puede estar bajo sospecha porque esa sospecha es una mancha que se extiende por la sociedad y la va desintegrando. En estas condiciones, un President de la Generalitat como Francisco Camps, si no puede desmontar lo que se dice de él, debería ahorrarle a su pueblo tener que pasar tanta vergüenza, aunque hoy le voten; hablo de decencia, aunque sea no más que un fugaz asalto de decencia, ese instante debería ser suficiente para no prolongar semejante estafa.
Además, con su falta total de argumentos, los dirigentes del PP valenciano pretenden que se les crea únicamente en base a su palabra, cuando su trayectoria lo que muestra es que no son de fiar: siempre que les ha interesado han mentido. Basta ver Canal 9, sus informativos: una constante manipulación de la realidad, una falsificación tras otra, para tapar los errores y las tropelías del PP, para engañar a la ciudadanía dándole propaganda como si fuera información. Añádase a esto que ni Juan Luís de la Rúa “el más que amigo” pudo evitar reconocer en su sentencia que los trajes de Camps, pese a que en sede parlamentaria él había dicho lo contrario, eran un regalo de Francisco Correa, Pablo Crespo, Álvaro Pérez “El Bigotes” y compañía.
El PP valenciano siempre responde: “Mentira”, cuando alguien les hace un reproche, y luego, como un resorte, recuerdan que de la cuestión trajes salieron exonerados. Cierto, pero olvidan que también hay unas responsabilidades políticas que asumir. En este sentido, de los trajes, políticamente, salieron condenados ya que los jueces demostraron sus mentiras aunque, añadieron, que esos comportamientos no los consideraban delito, “cohecho impropio”, para ser exactos. Veremos como salen de ésta. Y hasta donde Mariano Rajoy sale salpicado.
Recordar por último que fue el juez Baltasar Garzón quien ya hace ocho meses apuntó a la financiación ilegal del PP como el aspecto clave del "caso Gürtel". Se agradece su labor pero da miedo. Si un día supiera que Garzón me acusa de haber hecho aguas menores en una pared del Kremelin me asaltarían dudas, y eso que yo nunca he estado en Moscú.

1 comentario:

Pedro Garcia Millan dijo...

ALERTA!

La estafa automotriz mas grande en el territorio Mexicano…

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Gracias