martes, 15 de septiembre de 2009

Berlusconi habita entre nosotros

Un día es por la violencia machista que no cesa, otro por el bandalismo callejero, otro por el aumento de la delincuencia, o por como se desatiende a tantos ancianos abandonados en las cunetas de la sociedad, o por cómo se abusa de los propios hijos, o porque vemos que hay quien sigue jaleando el terrorismo etarra, o por los brotes de racismo, o por el maltrato a los animales. Por eso y por más cosas, siempre topamos con motivos para llevarnos las manos a la cabeza, para asustarnos en cuanto abrimos el periódico u oímos los informativos de la radio, para sorprendernos de hasta donde alcanza la condición humana. Que mal está la sociedad, o mejor, a dónde la hemos llevado. Lamentos. Ejercicio de hipocresía.
Tenemos un inmenso problema de valores cívicos, de ética ciudadana. Hemos llevado los modelos sociales a ras de suelo, o peor, a las cloacas. Pensemos en la televisión que vemos, la que se tragan nuestros hijos. Tengamos en cuenta quienes protagonizan los espacios más vistos, los que son referencia en las tertulias matinales de los bares, o en las puertas de los institutos. Observemos como hemos convertido el deporte, más concretamente el fútbol, en un paradigma y espacio de confrontación omnipresente donde todo vale para conseguir la victoria. Todo vale para ganar. Ganar en el campo pero también en la calle, en la escuela, en la oficina, en la pasarela, en el plató. No hagamos como si no nos diéramos cuenta de que todo está mercantilizado, de que solamente nos importa el precio, de que solo cuenta lo que podemos obtener, el beneficio. Pagamos por lo que parece, por lo que se ve, por lo que brilla, aunque detrás no haya nada, ¿quién se preocupa de lo que hay detrás? ¿Por qué perder el tiempo con esos detalles?


El primer ministro italiano Silvio Berlusconi.




Miramos a nuestros dirigentes políticos, a las personas que nos gobiernan, a nuestros líderes y nos los encontramos sistemáticamente inmersos en sus trampas. Maediocre, bien poco admirables, siempre dispuestos a arrimar el ascua a su sardina. El zorro a cuidar de las gallinas. Los que deberían revertir los espacios a la deriva resulta que viven instalados en ellos: lejos de procurar la mejora social aprovechan el deterioro para seguir medrando. Lo que vale para ellos no vale para los demás, todo depende, la raya se mueve. No les importa ni hacer el ridículo, ni dar pena. Ande yo caliente. Mantenga yo mi escaño, mi coche oficial, mi tarjeta VISA. Lamen el culo que les garantiza su cargo. Ofenden nuestra inteligencia. Mentiras. Abren la boca para mentir. Nunca dicen la verdad, a no ser que, por casualidad y por una vez, les interese la verdad. Trampas y más trampas pero, luego, del ciudadano de a pie debemos esperar la correcta observancia de la ley, el rigor, la coherencia, la decencia. Anda ya. Y miramos a Berlusconi, y decimos que un día estaremos como Italia. No es cierto. Ya estamos como Italia. No hay dos realidades idénticas, claro, pero la política española también está llena de putas, de leyes a medida, de periodistas comprados, de periodistas perseguidos, de enchufes y amiguismo, de jueces en el punto de mira, de corrupción, de millones de euros desaparecidos, de pactos con las mafias. Lo malo no es que seamos Italia, lo malo es que ni siquiera intentamos no serlo, ser Noruega, por ejemplo. O simplemente Francia.
Tengo una hija y me parece fundamental explicarle que es mejor estudiar y prepararse que buscar un pelotazo, que conviene no hacer a los demás aquello que no quieres que te hagan a tí, que es necesario tener palabra y no hacer trampas, que la conciencia vale más que la cuenta corriente, que la felicidad está en lo que se es y no en lo que se tiene. No se si al final la acabaré jodiendo más que otra cosa.

4 comentarios:

Óscar Pardo de la Salud. dijo...

Estimado Julià, me gusta tu artículo, pero discrepo contigo en comparar la política española con la italiana, por fortuna al menos a nivel nacional, nada tiene que ver el Gobierno de Zapatero con el de Berlusconi.
Tal vez la política valenciana si se ha italialinizado, pero no en el ámbito nacional.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Tienes razón Juliá. Zp hace tiempo que convirtió su existencia no en gobernar sino en permanecer el primer verano se preparó sus vaciones presidenciale en la Mareta en Lanzarote y a eso se dedica, pasando por Londres. Es de destacar como ha elimidado a todos y cada uno de los que le acompañaron en Nueva Via , en su corral no hay mas Gallo que el pero si muchas gallinas que le ofrecen su cola cacareando de gusto. Y este es el resultado.

Anónimo dijo...

ja voldria Espanya estar a l'altura d'Itàlia. Desgraciadament anem 20 anys endarrerits, en tot, en corrupció també. Ací hi ha hagut gent il·lustre, em permet recordar el Gran Gastby (Eduardo), però no, encara no hi estem a l'altura. Ah, per cert, jo no faria diferència entre ESPAÑA i la COMUNIDAD VALENCIANA.

Pedro Garcia Millan dijo...

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Gracias