lunes, 27 de julio de 2009

Pedro J. Ramírez, más cerca de Nixon que de Cronkite

En su “Carta” del pasado domingo, el director de “El Mundo”, Pedro J. Ramírez, recuerda una escena del expresidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, que en una famosa rueda de prensa durante las semanas más calientes del “caso Watergate” cargó contra los medios de comunicación alejando que le perseguían: “En 27 años de vida pública nunca he visto ni oído reportajes tan insultantes, malintencionados y distorsionados”, dijo Nixon. Antes de aparecer ante los periodistas Nixon había dicho que a Walter Cronkite, el pretigioso periodista muerto hace unos días, no le gustaría lo que iba a decir. Y no le gustó. Nixon se dedicó a cargar contra los medios, no ofreció ni una explicación sobre las acusaciones que le perseguían. No le gustó a Cronkite, ni ha nadie. Eso rememoraba ayer Ramírez.

Walter Cronkite, durante un informativo de la CBS.





Aquí resulta pertinente recordar que el “caso Watergate” fue un episodio de espionaje político: los republicanos espiaron a los demócratas; el líder republicano, entonces presidente de la nación, Richard Nixon fue quien decidió la acción y, cuando fue descubierta la trama, mintió repetidamente al país. Por esas mentiras tuvo que abandonar la presidencia. Dimitió. Nixon ha pasado a la historia como “Dick, el tramposo”.
Cuenta Ramírez en su epístola que en toda su carrera profesional siempre se ha topado con “esa visión adversativa de la relación entre la prensa y le poder político”. Las reacciones airadas del poder ante las denuncias de los medios le han llevado a la conclusión general de que “cuando el poder se irrita tanto, es que algo estaremos haciendo bien”.


Pedro J. Ramírez, director de "El Mundo"





La “Carta” del director de “El Mundo” se publica inmediatamente después de que el PP haya denunciado a los medios del Grupo Prisa, “El País” y la Cadena Ser, por las filtraciones que han publicado con respecto a la implicación de los populares en la trama de corrupción del “caso Gürtel”.
En aplicación de la filosofía Ramírez algo deben estar haciendo bien los medios de Prisa cuando tan molestos están en el Partido Popular. Algo estarán haciendo bien cuando las revelaciones periodísticas que apuntan a corrupción en el PP se ven acompañadas de decisiones judiciales que están dejando en evidencia a altos dirigentes de este partido. En particular: no irán muy desencaminados los medios que están tirando del “caso Gürtel” cuando, como en el caso de “Dick, el tramposo”, están evidenciando públicamente que el President de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, ha mentido con reiteración cuando ha asegurado que los trajes que le regalaba la trama corrupta se los pagaba él.
Es evidente que Pedro J. Ramírez no se refiere al “caso Gürtel” cuando habla de las reacciones airadas del poder ante las denuncias de los medios. Pese a que esta semana a lo que hemos asistido es a como el PP intenta con denuncias ante los tribunales amordazar a los medios, Ramírez no se refiere a esto, apunta a los casos GAL, Filesa, etc. También al 11-M. Curioso, siempre cuestiones relacionadas con el PSOE.
Partiendo de sus propios argumentos (“cuando el poder se irrita tanto, es que algo estaremos haciendo bien”) resulta evidente que en el “caso Gürtel” su periódico, “El Mundo”, “algo estará haciendo mal”. Desde luego, el PP no parece muy molesto con la actuación de su periódico en la cuestión que nos ocupa. En este tema “El Mundo” lo está haciendo muy mal porque no solamente no está aportando ninguna información que moleste al poder que representa el PP en la Comunidad Valenciana sino que sus informaciones al respecto se caracterizan por actuar como si de los abogados defensores de Camps, Barberá, Campos y compañía se tratara. Sus titulares son siempre para restar trascendencia a las evidencias de corrupción que sistemáticamente están apareciendo alrededor del PP valenciano, para echar agua al vino, para quitarle importancia. Con lo quisquillosos, por suerte, que siempre han sido en tantos otros casos, parece imposible que sobre éste pasen tan de puntillas: viendo como “El Mundo” trata al “caso Gürtel”, ¿dónde queda la visión adversativa prensa-poder que comentaba Ramírez? Aquí, si algo hay, es comprensión, tolerancia, complicidad. No creo que la manga ancha aquí observada sea por tratarse de una administración regida por el PP y no por el PSOE, ni que responda a las buenas, buenísimas, relaciones que los populares valencianos mantienen con la empresa editora de “El Mundo”: generosa publicidad institucional, abundantes cuadernillos de pago que publican a cuenta de distintas instituciones, compra de ejemplares, contratación de programas televisivos para Canal 9 o concesión de licencias de TDT. No será por nada de todo esto.

Francisco Camps, President de la Generalitat valenciana.



No se detecta síntoma alguno de “visión adversativa” respecto al poder cuando observamos, sin salir del mes de julio, que el titular de portada de “El Mundo” el día que el juez José Flors aseguró que existían indicios de cohecho en el comportamiento de Francisco Camps era: "Camps al borde del banquillo por culpa de los cuatro trajes” y en el editorial se considera que el dirigente valenciano está atrapado en una “absurda ratonera”. Una de las informaciones complementarias la encabezan con: “Flors valida la versión de “El Sastre” frente a la de Camps”. Puede observarse como a José Tomás se le cita por el alias, con todo lo que eso tiene de despectivo, y no se hace referencia, en cambio, que una versión (la de Tomás) tienes pruebas que la acompañan, mientras la otra (la de Camps) no solo no se basa en nada objetivo sino que tiene toda la carga probatoria en contra. Resulta también muy esclarecedor que cuando “El Mundo” hace recapitulación de los argumentos de descargo de Camps ante el auto judicial, el día 18, llena con ellos una página entera, mientras que cuando lo que recoge son las imputaciones del juez, el día 7, apenas le dedica una columna. El pasado 14 de julio se conoció que un juzgado de Madrid había declarado improcedente el despido de José Tomás, el mencionado sastre, de la tienda “Forever Young” ya que ninguna de las acusaciones que se le habían formulado, jaleadas por el PP, se habían demostrado. El periódico dirigido por Pedro J. Ramírez se hizo eco de la sentencia, pero a su manera. El titular fue: “El sastre gana su despido pero hallan facturas falsas en la tienda”. Como si una cosa tuviera alguna relación con la otra, un pero a la inocencia de Tomás, pese a que la sentencia dice claramente que si bien existen facturas falsas nada relaciona a José Tomás con ellas. Es más, señala a uno de los directores de la tienda como responsable.
Dice Ramírez en la “Carta” del domingo que “unos bolsos para Barberá a cambio de nada” no son nada. Descontextualizar es una pésima práctica profesional para un periodista. Los bolsos de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, llegan después de seis meses de goteo de información que ponen de manifiesto que en Valencia actuaba una mafia que vivía de contrataciones con administraciones dirigidas por el PP, que también contrató con la Federación Española de Municipios cuando la presidía Barberá. Resulta que la mafia tenía estrechas relaciones de amistad con los máximos dirigentes del PP valenciano, que les hacían generosos regalos y que, tirando del hilo, está asomando un amplio abanico de comportamientos irregulares que llegan, por ejemplo, a la televisión municipal de Valencia, la que depende del ayuntamiento que gobierna desde hace 18 años Rita Barberá. No hay duda: Ramírez gasta dos varas de medir, una conducta impropia en un periodista, una forma de actuar inaceptable en quien con tanto rigor juzga a los demás.

1 comentario:

Anónimo dijo...

destructores nos llevareis al 1936