viernes, 31 de julio de 2009

El trabajo pendiente

Con la sensación de que Zapatero y Rajoy en lo único que coinciden es en su necesidad de recibir respiración asistida, con la impresión de que a los políticos cuando hablan en serio les salen mentiras, con la certeza de que el periodismo aplaude más y mejor que fiscaliza, con la incógnita de si Francisco Camps acabará o no en el banquillo de los acusados pese a merecerlo más que los trajes que recibía, con el gobierno valenciano haciendo aguas por todas partes menos por las urnas, con el consejo de que (por favor) no hagan ustedes mucho ruido para no perturbar el sueño de los socialistas valencianos y con la duda de por qué quiere ser senadora Leire Pajín con la faena que tiene como secretaria de Organización del PSOE, me voy de vacaciones. Hasta septiembre.
También dejo pendiente que se vaya resolviendo, o reduciendo, la masacre de mujeres a manos de sus parejas. Ayer ETA mató a dos guardias civiles, ceguera criminal escondida tras un proyecto político que se debilita tanto como no se separa de los asesinos. Murieron dos jóvenes inocentes y el país se paralizó. Son las dos primeras víctimas mortales de ETA en este 2009, periodo durante el cual 32 mujeres han sido asesinas por sus parejas o exparejas. 32 personas tan inocentes como Carlos Enrique Sáenz de Tejada y Diego Salvá a quienes ayer ETA se llevó por delante en Mallorca.

Alfonsina Storni fue una poetisa argentina que nació a finales del siglo XIX y se suicidó lanzándose al mar desde un acantilado antes de llegar a los cincuenta años. La voz de Storni, sensible y muchas veces rota, clamó siempre a favor de los derechos de la mujer, del respeto que merecía y se le negaba.
“Tu me quieres blanca” es, posiblemente, el poema más conocido y definitorio de su sensibilidad feminista.

Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.


Este es el poema recitado por la propia Storni.



Félix Luna y Ariel Ramírez dedicaron a Storni una canción que, con el paso de los años, se ha convertido en “el segundo” himno de Argentina: “Alfonsina y el mar”.
Hay mil versiones de esta canción. Les dejo dos: una, por no alejarnos de Mar del Plata donde murió Storni, la de Andrés Calamaro; la otra, la del bajista israelí Avishai Cohen (empieza en el minuto 1'40).





1 comentario:

Anónimo dijo...

Julià, no podries fer-nos el favor d'escriure en català? Si treballes a Canal-9 deus de tindre competència en aquesta llengua.
Gràcies de bestreta.
Clementina Viadel