jueves, 9 de julio de 2009

El PP da por caducado a Camps

El mapa político valenciano es de tesis doctoral de altos vuelos.
Asistimos al diario goteo de información que socava y socava al President de la Generalitat, Francisco Camps. Con su porte de personaje de "El Greco" pasado, claro, por una sastrería de tronío, Camps vive la curiosa paradoja de ser un dirigente tan clandestino, como apoyado masivamente en las urnas; esconde su agenda para no tropezar con nadie que le plante cara, ya sea en forma de pregunta o de pancarta. No puede salir a la calle pero la calle está con él, como mínimo dispuesta a votarle. Electoralmente el mayor peligro del "caso Camps" es el perjuicio que le puede ocasionar a Mariano Rajoy.
Las saetas le llegan a Camps por todas partes, desde su oposición política, desde los medios no afines, pero también se tambalea por culpa del "fuego amigo". Ver a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, apuntando a su President como mentiroso es para llevarse las manos a la cabeza. Después de tantas veces que Camps ha asegurado que él se paga sus trajes, va Barbera y dice que los trajes son como las anchoas con que el Presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, obsequia a Zapatero. Luego aparece María Dolores de Cospedal, la número 2 del PP, y añade que "en el hipotético caso de que le hubieran regalado los trajes...", pero: ¿también ella duda de la palabra de Camps? ¿No ha quedado claro que él dice que no hubo regalo? También la Presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, con su peculiar estilo se apunta a la nueva corriente argumental.
Desde el PP se pide incluso la despenalización de los regalos a los políticos, como si los que entran en el ámbito de lo razonable fueran delito. No. Lo que da sentido al proceso que se sigue contra Camps, y esto nadie de los suyos lo dice, es que aquellos que le regalaron los trajes han recibido cuantiosos, cuantiosísimos contratos del PP y de las instituciones valencianas controladas por Francisco Camps. Para ser exactos: A Camps le obsequia un grupo de fascinerosos de los que se declara amigo y a quienes luego él convierte en contratistas a cuenta del dinero público. Muy poco ejemplar.
No puede ser casualidad que los dirigentes del PP estén empezando a justificarse al precio de dejar a Camps por mentiroso. Se trata de una estrategia planificada y, si se sigue, solamente puede desembocar en la caída del President valenciano. La pieza a proteger es Rajoy. Un yogur caducado es el último en enterarse de su consición porque es el único que no se puede ver la tapa, Camps está más o menos igual. El País Valenciano no peligra. En absoluto. Pese a todo, pese a los regalos, las mentiras, las conversaciones telefónicas ridículas, las sentencias, las falsedades, las amenazas, las extorsiones, el dinero público despilfarrado, los escándalos y los sobornos no conozco a nadie que piense que de convocarse hoy mismo elecciones autonómicas no las volvería a ganar el PP, tanto da quien sea el candidato.

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