jueves, 23 de julio de 2009

Barbaridades de Barberá

La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, está pasando un mal momento. Esto es evidente. Y ya se sabe que en los males trances es fácil sacar los pies del tiesto, tropezar, equivocarse. El hombre que creo la Compañía de Jesús, San Ignacio de Loyola, defendía que “en tiempos de tribulación lo mejor es no hacer mudanza”. Barberá tenía que haberlo recordado. De su tantas veces proclamada fe religiosa se podía esperar algo más de templanza, algún eco de la máxima ignaciana. Pero no. Cuando ha visto a su protegido Francisco Camps en peligro, cuando su propio nombre ha salido vinculado a redes de corrupción, en vez de respirar hondo y recordar que les debe respeto a los ciudadanos se ha dejado ir y, atribulada, ha encadenado inconveniencias, por no decir tonterías.

(Viñeta de Manel Fontdevila)







Arrancó con aquello de las anchoas de Revilla a Zapatero, a continuación dijo que se debería promover que alguien denunciara al Presidente del Gobierno por las mencionadas anchoas, después que “todos los políticos reciben regalos”, siguió con lo de "me da la impresión, sospecho, imagino que los regalos a Zapatero serán mayores que los de la alcaldesa”, y ayer remató con “no se lo que pensaran los parados de que los medios se ocupen de un bolso o un traje y no de que no puedan comer cuatro millones de españoles”. Todo con ese tono grave, esa actitud campechana y paternalista y con esa media sonrisa, que combinada con el ceño fruncido, parece la antesala de quien está a punto de pegar un puñetazo en la mesa y gritar “hasta aquí hemos llegado”.
La frase es definitiva: “no se lo que pensaran los parados de que los medios se ocupen de un bolso o un traje y no de que no puedan comer cuatro millones de españoles”. Si no es una broma, que no lo es; ni un error, que tampoco, la conclusión es que a Rita Barberá los problemas le han superado. A una persona que ocupa el cargo que ella ocupa se le ha de exigir un mayor respeto a los parados y a la inteligencia de las personas. Si los parados ven en los medios noticias sobre bolsos y trajes regalados es porque ella y Camps los han recibido de un grupo mafioso a quienes otorgaban contratos públicos. Si Barberá duda de lo que pensarán las personas sin trabajo cuando leen este tipo de noticias, yo lo que me cuestiono es que pensarán cuando ven que aquellos que han de resolver sus problemas, en lugar de hacerlo, se juntan con delincuentes, van a sus fiestas, a sus bodas, a sus bautizos, y acaban recibiendo de tan poco recomendables compañías generosas dádivas. Unos con dificultades para llegar a final de mes y sus políticos preocupados por las trabillas del pantalón, los bolsos de Louis Vuitton o los zapatos de anca de potro. Por último estaría bien que Rita Barberá no llevara su partidismo y su demagogia hasta el punto de identificar parado con persona que no puede comer. Por suerte ya no es así. Aunque ni en su tradición política, ni en la de su partido eso hayan sido conquistas que les hayan preocupado en demasía, disponemos de un paquete de prestaciones sociales que garantizan, o casi, que nadie, por mal que le vaya en la vida, se quede sin nada que llevarse a la boca. No hace falta exagerar tanto para rascar alguna rentabilidad política, se le podría decir a Barberá. Recuerde además la alcaldesa de Valencia que es precisamente su comunidad, la valenciana, la gobernada por su compañero Francisco Camps, por su partido, el Partido Popular, donde más gente se está quedando en el paro en los últimos meses.
Rita Barberá parece confundida, ella que siempre ha vivido tapada, que saltó al éxito político en 1991 cuando nadie daba un duro por ella, se ha empeñado en huir hacia delante, cosa que ni es su especialidad, ni ha decidido en el mejor momento. La alcaldesa de Valencia, de tan acostumbra que está a dar órdenes sin que nadie le tosa, a recoger palmadas, y elogios, y reverencias parece no haberse percatado que estamos en otro momento procesal y que a gritos no va a conseguir que escampen todas las nubes negras que se ciernen sobre ella, sus amigos y su partido. ¿Qué hemos hecho para tener estos políticos? ¿Qué pecado cometidos para merecer tan dura penitencia? A lo mejor San Ignacio tiene la respuesta.

1 comentario:

Óscar Pardo de la Salud. dijo...

Lo de Barberá es de risa, si no fuera porque es cierto.
Con respecto a lo del paro, me gustaría saber las medidas que ha tomado la Generalitat contra el desempleo, pues somos la Comunidad donde más sube el paro.
Me encantó el artículo de Diario Público en el que se hacía alusión al tema de los bolsos, diciendo que Rita, los luce al estilo de un agricultor con un saco de patatas...
Ya estamos acostumbrados que esta mujer brame contra todos, y contra todo en vez de hacer los deberes en su ciudad, con unas arcas vacías y un agujero (2º ayuntamiento más endeudado de España) que nos costará varias generaciones recuperar.