miércoles, 8 de julio de 2009

Avanzar pese a los políticos

Viendo como está el panorama político, a veces me asaltan dudas. Me cuestiono si lo que a mi me parece obvio, normal, sensato, deseable, sencillo y ajustado, ajustado, a los principios y valores de la democracia no son salidas de pata de banco que se me ocurren, pongamos, por falta de hierro, exceso de sol o déficit de neuronas. Miro a mi alrededor, procuro apartar a tanto periodista con vocación de guardaespaldas, escucho a los políticos y no les entiendo. Sus palabras, sus actitudes, sus comportamientos me suenan a burla, a broma, a ofensa. No actúan como servidores de lo público sino como reyezuelos o señores feudales que toman la ciudadanía y la ley como excusas para su propio beneficio.
No comprendo la inexistencia de listas electorales abiertas, ni que no haya limitación de mandatos, ni que los políticos se puedan negar a particiapr en debates, en entrevistas e, incluso, a responder a lo que se les pregunta, sea en sede parlamentaria o en rueda de prensa. No se tampoco como existen ruedas de prensa sin preguntas. Me parece una contradicción tan evidente como suponer que quien las convoca es una persona honrada y no tiene nada que esconder. No entiendo como hay barreras o sistemas electorales tan poco proporcionales que dejan fuera de los parlamentos a miles y miles de votantes, ni que no se puedan conocer al detalle todos los contratos que se firman desde instancias públicas, ni que no sepamos lo que cobran, al centimo, los dirigentes de los partidos políticos. Sobre todo estas cosas, y muchas más, se debería legislar. Nuevas leyes orientadas a favorecer la transparencia en la acción política y a limitar la discrecionalidad de los propios dirigentes y cargos institucionales que han de votarlas. Ahí reside el problema. El día a día nos demuestra que, por encima de diferencias ideológicas, a los políticos les une la pertenencia a la misma casta, les puede la solidaridad de clase, les mueve procurar que las leyes les molesten lo justo.
Hace ya mucho tiempo llegue a la conclusión de que sería bueno que los gastos de todas las tarjetas de pago que se sufragan con dinero público se colgaran periódicamente en internet. Lo escribí en este mismo blog hace medio año.

"Más allá de eso debería legislarse la obligatoriedad de que a través de internet cualquier ciudadano pudiera consultar los extractos de todas las tarjetas de pago (las famosas visas oro y las demás), que se abonan a costa del erario público, quién hace uso de ellas y para qué". (Ver todo el artículo)


Lo he comentado con mucha gente. A nadie le parece mal. Bueno, a casi nadie. Cuanto más cerca de la política profesional estaban mis interlocutores más complicada les parecía la propuesta. Pues bien, la BBC ha decidido colgar trimestralmente en internet todos los sueldos y gastos que sus directivos cargan a las cuentas de la cadena. Es decir, era posible. Como esto, mucho más: iniciativas que fomenten la claridad en las cuentas públicas, que obliguen a la asunción de responsabilidades a los gestores corruptos o incapaces, que dificulten que alguien pueda eternizarse en los cargos, que aseguren que la pagará aquel gobernante que intente manipular los medios públicos, que limiten los gastos suntuarios a cuenta del erario público, que impidan a los partidos endeudarse... Se trata, simplemente, de tener claro que se legisla pensando en el ciudadano y no en los intereses del propio legislador.

1 comentario:

Trellat dijo...

Plas plas plas (aplaudiment)