viernes, 31 de julio de 2009

El trabajo pendiente

Con la sensación de que Zapatero y Rajoy en lo único que coinciden es en su necesidad de recibir respiración asistida, con la impresión de que a los políticos cuando hablan en serio les salen mentiras, con la certeza de que el periodismo aplaude más y mejor que fiscaliza, con la incógnita de si Francisco Camps acabará o no en el banquillo de los acusados pese a merecerlo más que los trajes que recibía, con el gobierno valenciano haciendo aguas por todas partes menos por las urnas, con el consejo de que (por favor) no hagan ustedes mucho ruido para no perturbar el sueño de los socialistas valencianos y con la duda de por qué quiere ser senadora Leire Pajín con la faena que tiene como secretaria de Organización del PSOE, me voy de vacaciones. Hasta septiembre.
También dejo pendiente que se vaya resolviendo, o reduciendo, la masacre de mujeres a manos de sus parejas. Ayer ETA mató a dos guardias civiles, ceguera criminal escondida tras un proyecto político que se debilita tanto como no se separa de los asesinos. Murieron dos jóvenes inocentes y el país se paralizó. Son las dos primeras víctimas mortales de ETA en este 2009, periodo durante el cual 32 mujeres han sido asesinas por sus parejas o exparejas. 32 personas tan inocentes como Carlos Enrique Sáenz de Tejada y Diego Salvá a quienes ayer ETA se llevó por delante en Mallorca.

Alfonsina Storni fue una poetisa argentina que nació a finales del siglo XIX y se suicidó lanzándose al mar desde un acantilado antes de llegar a los cincuenta años. La voz de Storni, sensible y muchas veces rota, clamó siempre a favor de los derechos de la mujer, del respeto que merecía y se le negaba.
“Tu me quieres blanca” es, posiblemente, el poema más conocido y definitorio de su sensibilidad feminista.

Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.


Este es el poema recitado por la propia Storni.



Félix Luna y Ariel Ramírez dedicaron a Storni una canción que, con el paso de los años, se ha convertido en “el segundo” himno de Argentina: “Alfonsina y el mar”.
Hay mil versiones de esta canción. Les dejo dos: una, por no alejarnos de Mar del Plata donde murió Storni, la de Andrés Calamaro; la otra, la del bajista israelí Avishai Cohen (empieza en el minuto 1'40).





jueves, 30 de julio de 2009

¿Quién manda en esta televisión?

No. Es evidente que como simple espectador de televisión se puede apreciar que no todos los canales públicos son iguales. Se tiende a generalizar y a asegurar que todos los gobiernos controlan con mano de hierro las televisiones públicas que dependen de ellos; sobre todo lo dicen aquellos que necesitan excusar sus excesos, sus manipulaciones, sus censuras. Lo dicen pero no es cierto.
Un hecho de ayer mismo, la reprimenda-amenaza-bronca que el Director de Comunicación del Ministerio de Trabajo,Manel Fran, le suelta a un redactor de TVE, con el añadido de que la cadena pública emitió la escena, demuestra que esta cadena no está a las órdenes del gobierno Zapatero.







Hace unos meses, una televisión local valenciana, Info TV, hizo público un documento parecido pero que pone de manifiesto todo lo contrario. En la pieza de Info TV lo que se aprecia es como la redactora de Canal 9 pacta el contenido de su información con la jefa de prensa del Gobierno de la Generalitat valenciana de Francisco Camps.






Después de la escena entre el Director de Comunicación del Ministerio de Trabajo y el periodista de TVE, el portavoz en la Comisión de Trabajo e Inmigración del Partido Popular, José Ignacio Echániz, anunció que piensa "pedir cuentas al ministro" porque es inaceptable que se intente "impedir que un profesional realice su trabajo". Echániz remató con un solmene:" consideramos que es indignante y es un auténtico abuso de poder".
El hecho es grave, es cierto, pero estas palabras, en boca de un representante del Partido Popular, no tienen otro valor que poner de manifiesto el doble lenguaje vergonzoso y antidemocrático que utilizan los populares. Si Echániz se creyera lo que dice, si sus afirmaciones no pretendieran otra cosa que desgastar al gobierno Zapatero, si le importara la verdad, la libertad de expresión y la democracia informativa debería empezar por preocuparse de lo que pasa en los medios que administra su partido.
A mí me parece que la actuación de Manel Fran, que ya era coordinador de Comunicación del Ayuntamiento de L'Hopsitalet con Celestino Corbacho de alcalde, le desacredita absolutamente para el cargo que ocupa. Su actuación no se resulve con una disculpa sino con su cese. Un ministerio de un país democrático no puede tener al frente de su dirección de comunicación a alguien que es capaz de amenzar y censurar a periodistas. Por supuesto, tambien creo que cualquier responsable de prensa de cualquier gobierno que acuerda con un periodista de un medio público el contenido de una noticia debería ser destituido de inmediato. En este caso, además, se deberían exigir explicaciones a los responsables del medio en cuestión y aclarar la culpa de cada cual.

miércoles, 29 de julio de 2009

Matar la información dejándola a los becarios

Sigo con atención lo que estos días se está diciendo sobre la enfermera que, con su error, provocó la muerte del niño Rayán en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. Hay coincidencia sobre que fue una equivocación que se debe achacar a la falta de experiencia de la mujer en cuestión. Le suministró la alimentación por vía intravenosa, en lugar de por la sonda. Los sindicatos, que empiezan por lamentar lo sucedido y por pedir que no se carguen las tintas sobre la profesional causante de la desgracia, culpan a la organización del Hospital de que una persona sin la preparación suficiente estuviera ejerciendo una labor que debería haber recaído en un trabajador más cualificado. Dicen textualmente en las últimas notas que han emitido que "carecía de la competencia y capacitación necesarias" para la labor que se le encomendó. Mientras los directivos y políticos responsables callan y disimulan a la espera de que escampe, las centrales sindicales aportan más datos: la enfermera era personal contratado para cubrir una suplencia, en la Unidad de Cuidados Intensivos del Gregorio Marañón la mitad del personal es eventual y diariamente se cambia a profesionales de unas unidades a otras sin tener en cuenta el nivel de especialización que cada destino exige. "Un caos", así definen la situación laboral del Hospital Gregorio Marañón.
Parece claro que estamos ante un caso, no ya la muerte del niño sino el modelo organizativo del Hospital, que exigiría depurar responsabilidades en los estamentos directivos y políticos implicados. Más allá de esto, aterra pensar en qué manos está nuestra salud.
Dicho esto, sobre un tema que no domino como es el mundo de la sanidad, aprovecho para asegurar que lo que laboralmente pasa en los hospitales se queda en nada si se compara con lo que sucede en los medios de comunicación. Y más ahora que la crisis exige recortes. Al ser la "salud democrática" de una sociedad un concepto mucho menos concreto que la "salud a secas" de las personas, en el periodismo todo vale. Es preciso saber que, al margen de abusos de otro origen y características a los que en multitud de ocasiones me he referido, los medios y las noticias que estos dan están, también, en manos de personal "sin la competencia y capacitación" que se precisa para informar a la ciudadanía. Las redacciones están llenas de becarios que, pese a disponer de contratos de simple aprendizaje sin sueldo, ocupan el puesto de profesionales de vacaciones, o despedidos porque "hay que apretarse el cinturón y los que me envía la Universidad son gratis", o aparcados por ahí por su falta de docilidad. Con suerte, puede que las noticias vayan a parar a personal eventual, que igual están para un roto económico que para un zurcido político. También es posible que sea alguna productora ajena, en el caso de las televisiones, quien se encargue del trabajo. Sí, puede ser, pero lo más probable es que sea un becario, "éste, que parece espabilado", el que se haga cargo de la noticia. Al margen de lo barato que resulta, semejante operario siempre aceptará las consignas que reciba con menos reservas (por no decir, ninguna) que cualquier otro. Miel sobre hojuelas.
Ya se que la vida de un niño no es comparable a una noticia, por importante que ésta pueda ser, pero es bueno que quede claro que lo de "los periodistas especializados", que saben más que nadie de los temas de los que hablan y que disponen de todos los datos y todas las fuentes, es más raro que una nevada por San Juan a los pies de la Giralda.
De todo esto, nadie habla.

lunes, 27 de julio de 2009

Pedro J. Ramírez, más cerca de Nixon que de Cronkite

En su “Carta” del pasado domingo, el director de “El Mundo”, Pedro J. Ramírez, recuerda una escena del expresidente de los Estados Unidos, Richard Nixon, que en una famosa rueda de prensa durante las semanas más calientes del “caso Watergate” cargó contra los medios de comunicación alejando que le perseguían: “En 27 años de vida pública nunca he visto ni oído reportajes tan insultantes, malintencionados y distorsionados”, dijo Nixon. Antes de aparecer ante los periodistas Nixon había dicho que a Walter Cronkite, el pretigioso periodista muerto hace unos días, no le gustaría lo que iba a decir. Y no le gustó. Nixon se dedicó a cargar contra los medios, no ofreció ni una explicación sobre las acusaciones que le perseguían. No le gustó a Cronkite, ni ha nadie. Eso rememoraba ayer Ramírez.

Walter Cronkite, durante un informativo de la CBS.





Aquí resulta pertinente recordar que el “caso Watergate” fue un episodio de espionaje político: los republicanos espiaron a los demócratas; el líder republicano, entonces presidente de la nación, Richard Nixon fue quien decidió la acción y, cuando fue descubierta la trama, mintió repetidamente al país. Por esas mentiras tuvo que abandonar la presidencia. Dimitió. Nixon ha pasado a la historia como “Dick, el tramposo”.
Cuenta Ramírez en su epístola que en toda su carrera profesional siempre se ha topado con “esa visión adversativa de la relación entre la prensa y le poder político”. Las reacciones airadas del poder ante las denuncias de los medios le han llevado a la conclusión general de que “cuando el poder se irrita tanto, es que algo estaremos haciendo bien”.


Pedro J. Ramírez, director de "El Mundo"





La “Carta” del director de “El Mundo” se publica inmediatamente después de que el PP haya denunciado a los medios del Grupo Prisa, “El País” y la Cadena Ser, por las filtraciones que han publicado con respecto a la implicación de los populares en la trama de corrupción del “caso Gürtel”.
En aplicación de la filosofía Ramírez algo deben estar haciendo bien los medios de Prisa cuando tan molestos están en el Partido Popular. Algo estarán haciendo bien cuando las revelaciones periodísticas que apuntan a corrupción en el PP se ven acompañadas de decisiones judiciales que están dejando en evidencia a altos dirigentes de este partido. En particular: no irán muy desencaminados los medios que están tirando del “caso Gürtel” cuando, como en el caso de “Dick, el tramposo”, están evidenciando públicamente que el President de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, ha mentido con reiteración cuando ha asegurado que los trajes que le regalaba la trama corrupta se los pagaba él.
Es evidente que Pedro J. Ramírez no se refiere al “caso Gürtel” cuando habla de las reacciones airadas del poder ante las denuncias de los medios. Pese a que esta semana a lo que hemos asistido es a como el PP intenta con denuncias ante los tribunales amordazar a los medios, Ramírez no se refiere a esto, apunta a los casos GAL, Filesa, etc. También al 11-M. Curioso, siempre cuestiones relacionadas con el PSOE.
Partiendo de sus propios argumentos (“cuando el poder se irrita tanto, es que algo estaremos haciendo bien”) resulta evidente que en el “caso Gürtel” su periódico, “El Mundo”, “algo estará haciendo mal”. Desde luego, el PP no parece muy molesto con la actuación de su periódico en la cuestión que nos ocupa. En este tema “El Mundo” lo está haciendo muy mal porque no solamente no está aportando ninguna información que moleste al poder que representa el PP en la Comunidad Valenciana sino que sus informaciones al respecto se caracterizan por actuar como si de los abogados defensores de Camps, Barberá, Campos y compañía se tratara. Sus titulares son siempre para restar trascendencia a las evidencias de corrupción que sistemáticamente están apareciendo alrededor del PP valenciano, para echar agua al vino, para quitarle importancia. Con lo quisquillosos, por suerte, que siempre han sido en tantos otros casos, parece imposible que sobre éste pasen tan de puntillas: viendo como “El Mundo” trata al “caso Gürtel”, ¿dónde queda la visión adversativa prensa-poder que comentaba Ramírez? Aquí, si algo hay, es comprensión, tolerancia, complicidad. No creo que la manga ancha aquí observada sea por tratarse de una administración regida por el PP y no por el PSOE, ni que responda a las buenas, buenísimas, relaciones que los populares valencianos mantienen con la empresa editora de “El Mundo”: generosa publicidad institucional, abundantes cuadernillos de pago que publican a cuenta de distintas instituciones, compra de ejemplares, contratación de programas televisivos para Canal 9 o concesión de licencias de TDT. No será por nada de todo esto.

Francisco Camps, President de la Generalitat valenciana.



No se detecta síntoma alguno de “visión adversativa” respecto al poder cuando observamos, sin salir del mes de julio, que el titular de portada de “El Mundo” el día que el juez José Flors aseguró que existían indicios de cohecho en el comportamiento de Francisco Camps era: "Camps al borde del banquillo por culpa de los cuatro trajes” y en el editorial se considera que el dirigente valenciano está atrapado en una “absurda ratonera”. Una de las informaciones complementarias la encabezan con: “Flors valida la versión de “El Sastre” frente a la de Camps”. Puede observarse como a José Tomás se le cita por el alias, con todo lo que eso tiene de despectivo, y no se hace referencia, en cambio, que una versión (la de Tomás) tienes pruebas que la acompañan, mientras la otra (la de Camps) no solo no se basa en nada objetivo sino que tiene toda la carga probatoria en contra. Resulta también muy esclarecedor que cuando “El Mundo” hace recapitulación de los argumentos de descargo de Camps ante el auto judicial, el día 18, llena con ellos una página entera, mientras que cuando lo que recoge son las imputaciones del juez, el día 7, apenas le dedica una columna. El pasado 14 de julio se conoció que un juzgado de Madrid había declarado improcedente el despido de José Tomás, el mencionado sastre, de la tienda “Forever Young” ya que ninguna de las acusaciones que se le habían formulado, jaleadas por el PP, se habían demostrado. El periódico dirigido por Pedro J. Ramírez se hizo eco de la sentencia, pero a su manera. El titular fue: “El sastre gana su despido pero hallan facturas falsas en la tienda”. Como si una cosa tuviera alguna relación con la otra, un pero a la inocencia de Tomás, pese a que la sentencia dice claramente que si bien existen facturas falsas nada relaciona a José Tomás con ellas. Es más, señala a uno de los directores de la tienda como responsable.
Dice Ramírez en la “Carta” del domingo que “unos bolsos para Barberá a cambio de nada” no son nada. Descontextualizar es una pésima práctica profesional para un periodista. Los bolsos de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, llegan después de seis meses de goteo de información que ponen de manifiesto que en Valencia actuaba una mafia que vivía de contrataciones con administraciones dirigidas por el PP, que también contrató con la Federación Española de Municipios cuando la presidía Barberá. Resulta que la mafia tenía estrechas relaciones de amistad con los máximos dirigentes del PP valenciano, que les hacían generosos regalos y que, tirando del hilo, está asomando un amplio abanico de comportamientos irregulares que llegan, por ejemplo, a la televisión municipal de Valencia, la que depende del ayuntamiento que gobierna desde hace 18 años Rita Barberá. No hay duda: Ramírez gasta dos varas de medir, una conducta impropia en un periodista, una forma de actuar inaceptable en quien con tanto rigor juzga a los demás.

jueves, 23 de julio de 2009

Barbaridades de Barberá

La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, está pasando un mal momento. Esto es evidente. Y ya se sabe que en los males trances es fácil sacar los pies del tiesto, tropezar, equivocarse. El hombre que creo la Compañía de Jesús, San Ignacio de Loyola, defendía que “en tiempos de tribulación lo mejor es no hacer mudanza”. Barberá tenía que haberlo recordado. De su tantas veces proclamada fe religiosa se podía esperar algo más de templanza, algún eco de la máxima ignaciana. Pero no. Cuando ha visto a su protegido Francisco Camps en peligro, cuando su propio nombre ha salido vinculado a redes de corrupción, en vez de respirar hondo y recordar que les debe respeto a los ciudadanos se ha dejado ir y, atribulada, ha encadenado inconveniencias, por no decir tonterías.

(Viñeta de Manel Fontdevila)







Arrancó con aquello de las anchoas de Revilla a Zapatero, a continuación dijo que se debería promover que alguien denunciara al Presidente del Gobierno por las mencionadas anchoas, después que “todos los políticos reciben regalos”, siguió con lo de "me da la impresión, sospecho, imagino que los regalos a Zapatero serán mayores que los de la alcaldesa”, y ayer remató con “no se lo que pensaran los parados de que los medios se ocupen de un bolso o un traje y no de que no puedan comer cuatro millones de españoles”. Todo con ese tono grave, esa actitud campechana y paternalista y con esa media sonrisa, que combinada con el ceño fruncido, parece la antesala de quien está a punto de pegar un puñetazo en la mesa y gritar “hasta aquí hemos llegado”.
La frase es definitiva: “no se lo que pensaran los parados de que los medios se ocupen de un bolso o un traje y no de que no puedan comer cuatro millones de españoles”. Si no es una broma, que no lo es; ni un error, que tampoco, la conclusión es que a Rita Barberá los problemas le han superado. A una persona que ocupa el cargo que ella ocupa se le ha de exigir un mayor respeto a los parados y a la inteligencia de las personas. Si los parados ven en los medios noticias sobre bolsos y trajes regalados es porque ella y Camps los han recibido de un grupo mafioso a quienes otorgaban contratos públicos. Si Barberá duda de lo que pensarán las personas sin trabajo cuando leen este tipo de noticias, yo lo que me cuestiono es que pensarán cuando ven que aquellos que han de resolver sus problemas, en lugar de hacerlo, se juntan con delincuentes, van a sus fiestas, a sus bodas, a sus bautizos, y acaban recibiendo de tan poco recomendables compañías generosas dádivas. Unos con dificultades para llegar a final de mes y sus políticos preocupados por las trabillas del pantalón, los bolsos de Louis Vuitton o los zapatos de anca de potro. Por último estaría bien que Rita Barberá no llevara su partidismo y su demagogia hasta el punto de identificar parado con persona que no puede comer. Por suerte ya no es así. Aunque ni en su tradición política, ni en la de su partido eso hayan sido conquistas que les hayan preocupado en demasía, disponemos de un paquete de prestaciones sociales que garantizan, o casi, que nadie, por mal que le vaya en la vida, se quede sin nada que llevarse a la boca. No hace falta exagerar tanto para rascar alguna rentabilidad política, se le podría decir a Barberá. Recuerde además la alcaldesa de Valencia que es precisamente su comunidad, la valenciana, la gobernada por su compañero Francisco Camps, por su partido, el Partido Popular, donde más gente se está quedando en el paro en los últimos meses.
Rita Barberá parece confundida, ella que siempre ha vivido tapada, que saltó al éxito político en 1991 cuando nadie daba un duro por ella, se ha empeñado en huir hacia delante, cosa que ni es su especialidad, ni ha decidido en el mejor momento. La alcaldesa de Valencia, de tan acostumbra que está a dar órdenes sin que nadie le tosa, a recoger palmadas, y elogios, y reverencias parece no haberse percatado que estamos en otro momento procesal y que a gritos no va a conseguir que escampen todas las nubes negras que se ciernen sobre ella, sus amigos y su partido. ¿Qué hemos hecho para tener estos políticos? ¿Qué pecado cometidos para merecer tan dura penitencia? A lo mejor San Ignacio tiene la respuesta.

martes, 21 de julio de 2009

Los políticos no aceptarán regalos, punto final

Es muy simple, y quien no esté de acuerdo que se dedique a otra cosa, que nadie va obligado: los políticos no deben recibir regalos, ninguno, nada. Y si alguien se los hace llegar, que los devuelvan. Ya está bien. Si son regalos muy caros, porque la voluntad de “compra” es evidente y si son menores, porque para lo poco que valen no compensa discutir dónde hay que poner el límite. Los políticos y los regalos van demasiadas veces de la mano, con excesiva naturalidad. Los políticos reciben presentes de todo tipo, trato privilegiado allá donde van. Les obsequian con relojes, con viajes. Ellos, las instituciones que representan, regalan a los periodistas, a los empresarios amigos, a los visitantes ilustres, en Navidad, en la fiesta local, con motivo de cualquier inauguración. No lo pagan ellos, por supuesto, todo corre a cargo del presupuesto público. Incluso entre ellos son de lo más generoso. No hay institución, desde los parlamentos a los consejos de administración de cualquier empresa pública, que cuando llega una fecha señalada no reparta entre sus miembros dádivas de todo tipo: un ordenador por cabeza, o una televisión de plasma, o un reloj de marca, o una cartera de piel. Y les parece normal, pero no lo es. Estos días se habla mucho, demasiado, de regalos, se habla de corrupción, se habla de mentiras: de todo esto se habla hoy cuando de lo que se habla es de política; a este nivel han llevado nuestros políticos la política. Ellos tienen la culpa, que quede claro. Claro que hay gente que corrompe, gente que ensucia, gente que hace trampas, claro que la hay. Lo que sucede es que los políticos deberían ser el muro de contención a todas estas malsanas voluntades y la realidad es que, por el contrario, son sus cómplices necesarios, sus caballos de Troya. Suena a broma, a burla, a tomadura de pelo, oír a los dirigentes del PP enredando todo lo que pueden para escapar a las sospechas que les acechan, para que no se note que están íntimamente ligados a una red de mafiosos a quienes, desde las instituciones, otorgaban generosos contratos a costa del erario público. El President de la Generalitat, Francisco Camps, niega que la “trama Gürtel” le regalara trajes y nos asegura que los pagaba en efectivo, miles de euros, y que no guarda las facturas. Junto a él, pretenden que comulguemos con la misma rueda de molino sus colaboradores: el pintoresco Ricardo Costa, Víctor Campos y Rafael Betoret.
Ahora es la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, la que, tras las palabras de Álvaro Pérez asegurando que llevaba cuatro años regalándole bolsos de Louis Vuitton, no se le ocurre otra forma de defenderse que diciendo que “todos los políticos reciben regalos”. ¿Todos? ¿De redes mafiosas? ¿De redes mafiosas que después reciben contratas públicas? Pues si es así, estamos peor que pésimo. Si es así mejor sería que todos los políticos nos dejaran en paz y se marcharan a casa. Primero fue su teoría de las anchoas y ahora sale con que "me da la impresión, sospecho, imagino" que Zapatero será quien reciba mayores regalos. ¿Impresión? ¿Sospecha? ¿Imaginación? ¿Ahora se pude soltar cualquier suposición que a uno se le pase por la cabeza? Entonces, ¿se puede afirmar “sospecho que Barberá está vinculada al narcotráfico” y que no pase nada? No, esto no se puede afirmar si no se dispone de pruebas y se tiene, en cambio, un mínimo de vergüenza. Puesto que Barberá no presenta pruebas de los grandes regalos de Zapatero, o no tiene vergüenza o está dispuesta a que la inculpen a ella de cualquier ocurrencia que alguien pueda tener. Me decanto por la primera posibilidad ya que ante la acusación de haber recibido los bolsos, la alcaldesa de Valencia ha reaccionado con amenazas y anuncio de querellas. Lo que no ha hecho es dar explicaciones, que es lo que se espera de un cargo público de convicciones mínimamente democráticas cuando su nombre se ve envuelto en un asunto oscuro. Lo resuelven (es un clásico) con aquello de que son objeto de una campaña de difamación ante la que están indefensos. ¿Indefensos? Que enseñen las facturas, y se acabó.

jueves, 16 de julio de 2009

Y ahora, ¿quién le pide perdón al sastre?

El pasado mes de febrero el sastre José Tomás fue víctima de un despido improcedente cuando la empresa para la que trabajaba, Forever Young, le dejó de patitas en la calle acusándole de haber cometido irregularidades en la facturación. Tomás se quedó sin trabajo justo después de declarar ante el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón por el asunto de los trajes regalados al President de la Generalitat, dentro de la investigación del "caso Gürtel" de corrupción vinculada al PP. José Tomás explicó al juez, como después lo ha hecho por activa y pasiva en distintos medios de comunicación, así como en posteriores citaciones judiciales, que él le tomaba medidas a Camps, le hacía los trajes, se los entregaba y que de pagar se encargaba Pablo Crespo, uno de las cabezas visibles del entramado "Gürtel", que el President jamás pagaba.
El despido y las acusaciones contra José Tomás fueron recibidos con entusiasmo por los medios de comunicación que, día tras día, se muestran empeñados en limitar, reducir o quitar importancia al caso de los trajes regalados a Camps y todo lo que de ellos, políticamente, se desprende. Obviamente, donde mayores aplausos concitó la decisión de la empresa Forever Young fue en el PP. Los populares vieron en ese trance un clavo al que asirse para desviar la atención de la sombra de corrupción que se iba cerrando sobre ellos. Y se lanzaron a degüello contra José Tomas. Hoy, cuando el juzgado de lo Social número 8 de Madrid ha sentenciado que se trataba de un despido improcedente y ha negado que haya ni la más mínima prueba de que el sastre hubiera cometido ninguna irregularidad contable, vale la pena recordar lo que los portavoces del PP dijeron de Tomás.
La caza y captura la inició el diputado Federico Trillo. El ex ministro de Defensa argumentó que estábamos ante un caso de facturas falsificadas y que Tomás cobró dos veces por los trajes para el presidente de la Generalitat, Francisco Camps: una a la empresa y otra al President de la Generalitat. Trillo se mostró además convencido de que había pruebas que avalaban sus palabras.
Rafael Blasco, consejero de Inmigración del gobierno de Francisco Camps y una de las personas claves de su estrategia de defensa ante el caso de corrupción en el que se ve implicado, no dudó en asegurar que se ponía en evidencia que Tomás era simplemente la punta de lanza en una estrategia "maquiavélica de acoso a Camps". Blasco redondeó con: "es un desastre de sastre que se contradice en sus afirmaciones".
El caso era aprovechar las acusaciones contra Tomás para poner en duda su credibilidad después de que hubiera dicho claramente que Francisco Camps no pagaba los trajes que él le hacía. Por eso el diputado al Congreso Alfonso Alonso lo resumió así: "el presunto sastre, miente se contradice y genera confusión", y el portavoz del PP, Esteban González Pons, "resulta que no es sastre y ha cambiado hasta cinco veces su versión".
La Secretaria General del PP, María Dolores de Cospedal, transitó por la misma senda. Cospedal dijo que la palabra de Tomás no valía nada porque "ha cambiado cinco veces de palabra".
El vicepresidente de la Generalitat valenciana, Juan Cotino, uno de los políticos con más ascendente sobre Camps, fue rotundo en su descalificación: "es un señor que trapichea con facturas de ropa". Subiendo un poco el volumen de la acusación, el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, aseguro que Tomás era "una persona que pasaba por allí, que dice que le ha llevado unops trajes y que está condenado por otros delitos similares".
Con lo de misa que son y recordando, que yo lo recuerdo, aquello de no levantar falsos testimonios y aquello otro de querer al prójimo como a uno mismo, después de la decisión judicial favorable a José Tomás, en el PP habrá cola en los confesionarios. Claro que en el caso de Federico Trillo, tan del Opus, ni dios se va a creer que tiene propósito de enmienda.

martes, 14 de julio de 2009

¿Uno de los nuestros? No, uno de los suyos

En los pueblos de Castilla-La Mancha son muchas las familias que encima de la mesilla que acompaña al tresillo, en la cómoda del recibidor o sobre la mesa principal del comedor tienen una foto de algún miembro de la casa junto al que fuera Presidente de aquella autonomía, José Bono. Foto con dedicatoria, por supuesto. Es así porque Bono, durante sus muchos años de presidente castellano manchego, incluía en el séquito que le acompañaba en sus viajes por la comunidad a un fotógrafo y un auxiliar de prensa que tenían un cometido muy concreto: el primero, inmortalizaba al presidente junto a todos los lugareños que podía, y el segundo, anotaba la dirección donde estos vivían. Sonrisas, algún beso y muchas palmadas en la espalda. Días después al domicilio en cuestión llegaba la resplandeciente foto con Bono y, como no, pasaba a ocupar un lugar preferente en el domicilio. Estar inmortalizado al lado del Presidente no es poca cosa. Si tan alta autoridad, además, se prestaba a posar con el hijo o el nieto en brazos, y claro que se prestaba, el documento ya se convertía en pieza de retablo. Para los del lugar era un orgullo, para Bono, por decirlo sin circunloquios, eran votos.
El populismo siempre rebusca los votos a base de gestos que le acerquen al pueblo, aunque el poder obtenido con ellos se utilice posteriormente para satisfacer necesidades muy alejadas de las que les son propias a ese mismo pueblo. Así, con el paso del tiempo, hemos ido viendo como Bono emparienta con cantantes de la jet, pasea en barco con políticos millonarios como Eduardo Zaplana, monta complejos hípicos para que sus hijos hagan deporte y, además, se forra con ellos, y acaba tapándose la calva con implantes al estilo Berlusconi en lugar de calarse una gorra o una boina como harían sus paisanos y compañeros de fotografías.


Eduardo Zaplana y José Bono saludándose.






Son poco fiables estos comportamientos en políticos que se llenan la boca de decir que ellos son uno más, que son pueblo llano como han sido siempre.
Cuando un político se comporta como Bono genera dudas. Como las genera Francisco Camps. Bueno, éste va más allá, no son dudas lo que hay a su alrededor, es más bien un abismo de sospechas: lo que se complica este señor para explicar quién paga la ropa que viste. Con lo fácil que le resulta al común de los mortales aclarar estos pormenores. Los políticos, aunque simulen lo contrario, son gente rara. Hacen cosas extrañas. Resulta que Camps, con la normalidad como bandera, tiene fijación por el punto de cierre de las trabillas de sus pantalones, le pirran las chaquetas de cuadro ventana, es fiel a las americanas de verano de Loro Piana de lana súper 180 y a los zapatos de anca de potro. No conozco a nadie que viva arrastrando estos gustos, ni nunca me han hablado de personas con estas inclinaciones. Será, seguramente, porque no pertenezco al selecto, y adinerado, grupo que gasta material tan distinguido, pero me parece una burla que quieran hacer ver que los normales son ellos.
No me parece nada normal que, como hacía Camps, te tomen medidas para un traje nuevo más allá de la una de la madrugada en el Hotel Ritz de Madrid. ¿No hay establecimientos menos ostentosos en la capital de España? Puesto que no se lo paga él sino que tira de dinero público, ¿no hay alojamientos igual de dignos pero un poco más baratos? Además: cómo es posible que a esas altas horas de la noche le quedara humor para contestar si la pieza le tiraba de aquí o de allá o para arriesgarse a que, marcando, marcando, le clavaran un alfiler en el codo o bajo la axila; un President de la Generalitat, ¿no llega extenuado a la medianoche? Desconocía también que los zapatos de anca de potro, de sutiles que son, si te los pisan un par de veces precisan de un kit de restauración, como si de un cuadro de Velázquez o Munch se tratara. Que cruz.
No lo entiendo pero me da la sensación que en mi extrañeza habitan buena parte de las razones que explican la deriva de nuestra política, la insatisfacción de los ciudadanos ante el funcionamiento de la democracia y que nuestros gobernantes se estén especializando más en crear problemas que en resolverlos. Sigo preguntándome, por ejemplo, que necesidad hay de que Leire Pajín sea senadora: ¿no tiene suficiente trabajo esta señora siendo Secretaría de Organización del PSOE, que es, más o menos, como ser la gerente de una gran empresa, tan grande como que entre sus divisiones tiene el gobierno de España? ¿Por qué tanto empeño en ser senadora? ¿Dinero? ¿Fuero?
Que gente tan estrafalaria, tan estrambótica, tan excéntrica.

jueves, 9 de julio de 2009

El PP da por caducado a Camps

El mapa político valenciano es de tesis doctoral de altos vuelos.
Asistimos al diario goteo de información que socava y socava al President de la Generalitat, Francisco Camps. Con su porte de personaje de "El Greco" pasado, claro, por una sastrería de tronío, Camps vive la curiosa paradoja de ser un dirigente tan clandestino, como apoyado masivamente en las urnas; esconde su agenda para no tropezar con nadie que le plante cara, ya sea en forma de pregunta o de pancarta. No puede salir a la calle pero la calle está con él, como mínimo dispuesta a votarle. Electoralmente el mayor peligro del "caso Camps" es el perjuicio que le puede ocasionar a Mariano Rajoy.
Las saetas le llegan a Camps por todas partes, desde su oposición política, desde los medios no afines, pero también se tambalea por culpa del "fuego amigo". Ver a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, apuntando a su President como mentiroso es para llevarse las manos a la cabeza. Después de tantas veces que Camps ha asegurado que él se paga sus trajes, va Barbera y dice que los trajes son como las anchoas con que el Presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, obsequia a Zapatero. Luego aparece María Dolores de Cospedal, la número 2 del PP, y añade que "en el hipotético caso de que le hubieran regalado los trajes...", pero: ¿también ella duda de la palabra de Camps? ¿No ha quedado claro que él dice que no hubo regalo? También la Presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, con su peculiar estilo se apunta a la nueva corriente argumental.
Desde el PP se pide incluso la despenalización de los regalos a los políticos, como si los que entran en el ámbito de lo razonable fueran delito. No. Lo que da sentido al proceso que se sigue contra Camps, y esto nadie de los suyos lo dice, es que aquellos que le regalaron los trajes han recibido cuantiosos, cuantiosísimos contratos del PP y de las instituciones valencianas controladas por Francisco Camps. Para ser exactos: A Camps le obsequia un grupo de fascinerosos de los que se declara amigo y a quienes luego él convierte en contratistas a cuenta del dinero público. Muy poco ejemplar.
No puede ser casualidad que los dirigentes del PP estén empezando a justificarse al precio de dejar a Camps por mentiroso. Se trata de una estrategia planificada y, si se sigue, solamente puede desembocar en la caída del President valenciano. La pieza a proteger es Rajoy. Un yogur caducado es el último en enterarse de su consición porque es el único que no se puede ver la tapa, Camps está más o menos igual. El País Valenciano no peligra. En absoluto. Pese a todo, pese a los regalos, las mentiras, las conversaciones telefónicas ridículas, las sentencias, las falsedades, las amenazas, las extorsiones, el dinero público despilfarrado, los escándalos y los sobornos no conozco a nadie que piense que de convocarse hoy mismo elecciones autonómicas no las volvería a ganar el PP, tanto da quien sea el candidato.

miércoles, 8 de julio de 2009

Avanzar pese a los políticos

Viendo como está el panorama político, a veces me asaltan dudas. Me cuestiono si lo que a mi me parece obvio, normal, sensato, deseable, sencillo y ajustado, ajustado, a los principios y valores de la democracia no son salidas de pata de banco que se me ocurren, pongamos, por falta de hierro, exceso de sol o déficit de neuronas. Miro a mi alrededor, procuro apartar a tanto periodista con vocación de guardaespaldas, escucho a los políticos y no les entiendo. Sus palabras, sus actitudes, sus comportamientos me suenan a burla, a broma, a ofensa. No actúan como servidores de lo público sino como reyezuelos o señores feudales que toman la ciudadanía y la ley como excusas para su propio beneficio.
No comprendo la inexistencia de listas electorales abiertas, ni que no haya limitación de mandatos, ni que los políticos se puedan negar a particiapr en debates, en entrevistas e, incluso, a responder a lo que se les pregunta, sea en sede parlamentaria o en rueda de prensa. No se tampoco como existen ruedas de prensa sin preguntas. Me parece una contradicción tan evidente como suponer que quien las convoca es una persona honrada y no tiene nada que esconder. No entiendo como hay barreras o sistemas electorales tan poco proporcionales que dejan fuera de los parlamentos a miles y miles de votantes, ni que no se puedan conocer al detalle todos los contratos que se firman desde instancias públicas, ni que no sepamos lo que cobran, al centimo, los dirigentes de los partidos políticos. Sobre todo estas cosas, y muchas más, se debería legislar. Nuevas leyes orientadas a favorecer la transparencia en la acción política y a limitar la discrecionalidad de los propios dirigentes y cargos institucionales que han de votarlas. Ahí reside el problema. El día a día nos demuestra que, por encima de diferencias ideológicas, a los políticos les une la pertenencia a la misma casta, les puede la solidaridad de clase, les mueve procurar que las leyes les molesten lo justo.
Hace ya mucho tiempo llegue a la conclusión de que sería bueno que los gastos de todas las tarjetas de pago que se sufragan con dinero público se colgaran periódicamente en internet. Lo escribí en este mismo blog hace medio año.

"Más allá de eso debería legislarse la obligatoriedad de que a través de internet cualquier ciudadano pudiera consultar los extractos de todas las tarjetas de pago (las famosas visas oro y las demás), que se abonan a costa del erario público, quién hace uso de ellas y para qué". (Ver todo el artículo)


Lo he comentado con mucha gente. A nadie le parece mal. Bueno, a casi nadie. Cuanto más cerca de la política profesional estaban mis interlocutores más complicada les parecía la propuesta. Pues bien, la BBC ha decidido colgar trimestralmente en internet todos los sueldos y gastos que sus directivos cargan a las cuentas de la cadena. Es decir, era posible. Como esto, mucho más: iniciativas que fomenten la claridad en las cuentas públicas, que obliguen a la asunción de responsabilidades a los gestores corruptos o incapaces, que dificulten que alguien pueda eternizarse en los cargos, que aseguren que la pagará aquel gobernante que intente manipular los medios públicos, que limiten los gastos suntuarios a cuenta del erario público, que impidan a los partidos endeudarse... Se trata, simplemente, de tener claro que se legisla pensando en el ciudadano y no en los intereses del propio legislador.

martes, 7 de julio de 2009

Bastaría un segundo de dignidad

Quiero hablar únicamente de política. No de tribunales. Me referiré al "caso Gürtel" y al President de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, aunque pretendo ir un poco más allá. Gürtel y Camps no son más que dos ejemplos de la deriva de nuestra política y nuestros políticos. Gürtel y Camps, juntos, nos señalan el mal camino que transita hoy la democracia incapaz de plantar cara a la presión que de forma coordinada y torticera ejercen sobre ella los poderes económicos, los aparatos de los partidos políticos dominantes y los medios de comunicación.
Al margen de como acabe el proceso contra Camps en los tribunales, el proceder del President valenciano es totalmente impropio de un dirigente político democrático. Con su resistencia, sus silencios, su abuso de la televisión pública, sus acusaciones "urbi et orbi" como armas de defensa, Camps está violando las instituciones que representa, está obligando a la gente a posicionarse a favor o en contra como si de una guerra se tratara, está tensionando a la ciudadanía solo porque cree poder salir personalmente beneficiado de ello. Camps ofrece un pésimo ejemplo y eso es de las peores cosas que puede hacer un dirigente político. Con su empecinamiento, colocándose detrás de las urnas como si fueran su trinchera, pervierte cualquier elección, aunque la gane, y fuerza a los votantes a rebuscar en su interior lo peor de si mismos, lo más irracional, lo más simple, su parte menos demócrata. Ese será su legado.
Una vez estalló el "caso Gürtel" Francisco Camps tenía que haber dado necesariamente explicaciones inmediatas y públicas de todo de lo que se le acusaba: explicarse o dimitir, esa es la senda de un político responsable y respetable. Solo el hecho de verse mezclado con con un grupo de gente dedicado a trapichear con sus influencias, que sobornaban, extorsionaban y se lucraban gracias a su cercanía al PP, solo eso, ya obligaba a Camps a explicarse y pedir disculpas. Pedir perdón al menos por haber puesto en tan malas manos tanta confianza y tanto dinero público. Miren las conversaciones que tenían, lo que tramaban, los tonos que utilizaban y las características de sus negocios. Mafia, tan cutre como se quiera pero mafia. No son los contactos que se esperan de un político honrado. Nadie vota para eso.
Lo grave es que las cosas no han quedado ahí ya que ha resultado que además de contactos Camps tenía con esta gente amistad y roce suficiente como para recibir de ellos cuantiosos regalos. En tales circunstancias las explicaciones pasan de necesarias a imprescindibles; pero no. De aclaraciones, ni una. Todo cortinas de humo, excusas y casualidades. Si, como juraba, había pagado él los trajes que otros decían haberle regalado, debía presentarse con las facturas por delante. Tan simple como esto. ¿Quién puede creerse que una persona como Camps circula por el mundo pagando en efectivo ropa por valor de miles de euros? ¿Billetes sacados de la caja de la farmacia de su señora? ¿Y no guarda facturas? ¿Ni las puede pedir? Cualquier mortal que no conserva un determinado justificante de pago lo necesita posteriormente lo pide a la empresa en cuestión y lo tiene en tres días; un President de la Generalitat, en tres minutos. Camps parece que no. ¿Cómo puede gobernar un país una persona tan desastre? Incluso en una comunidad de vecinos se le exige a su presidente mayor rigor.


Álvaro Pérez y Francisco Camps.








El culebrón de Francisco Camps con Álvaro Pérez, "El Bigotes", es suficiente para dar por amortizada cualquier carrera política. Al principio, ante los primeros olores a corrupción, Camps despejó sus posibles contactos con Pérez asegurando casi ni conocerle, "tengo la suerte de saludar a muchas personas a lo largo del año", aseveró. Pocos días más tarde aparece una conversación entre ambos en la cual el mandatario valenciano llama a "El Bigotes" "amiguito del alma", le añade "te quiero un huevo" porque "lo nuestro es muy bonito" y se acababa descubriendo que toda la familia de Camps, toda, recibía regalos de Álvaro Pérez.
Haya o no delito, no se puede aceptar que un dirigente democrático, ayer, con la que está cayendo, haga como hizo Camps y, cuando los periodistas le preguntan por unas nuevas conversaciones divulgadas y que amplían la gravedad de las evidencias que le afectan, conteste que "ni lo conozco, ni me interesa, ni tengo nada que decir". ¿Cómo? ¿Cómo que ni le interesa aquello por lo que miles y miles de ciudadanos le exigen una explicación? Aunque solo fuera una persona la que le pidiera una respuesta, el político está obligado a darla, es la base de la democracia, es un derecho, conviene no olvidarlo.
El "caso Gürtel" condena políticamente a Francisco Camps pero no por lo que puede haber hecho ante de que estallara la trama de corrupción, que eso lo decidirá la justicia, sino por su actuación posterior. Cuando está rodeado de dudas y sospechas un dirigente político ha de querer y poder dar explicaciones, y darlas. Su silencio es el reconocimiento de su culpa, y eso solo se arregla dimitiendo. Lo sabe Camps y lo saben sus colaboradores más directos. Saben que está haciendo el ridículo, que son el hazmerreir de España. Puede que el President tenga el ego desbordado a base de baños de masas traídas y llevadas a toque de pito y pago de bocadillo, quizás a Camps esas trabillas que le enviaban desde Italia para que los pantalones le ajustaran mejor han acabado apretándole más de lo preciso, impidiéndole la correcta circulación de la sangre y nublándole la razón pero no puede ser que sus colaboradores también hayan perdido el juicio. Aunque solamente sea por respeto a las instituciones, o por no envilecer más a la gente, o por no seguir empozoñando el mundo que deberán heredar nuestros hijos, o por dejar de arrastrar la democracia por el barro, si tuvieran un segundo de dignidad, un instante de grandeza, le deberían decir al President que no da para más, que nadie merece tanto descrédito, que ha llegado el momento de dejarlo. Adiós.

lunes, 6 de julio de 2009

Cuando democracia y dictadura se tocan

Está muy extendida la sentencia según la cual en las dictaduras se controla la información censurándola y en las democracias, manipulándola. No es del todo cierto. Estos días los golpistas de Honduras impiden a los medios de aquel país ofrecer otros datos sobre el derrocamiento de su gobierno democrático que no sean los que ellos mismos les ofrecen. Además dificultan tanto como pueden la labor de los periodistas extranjeros; en el caso de la cadena de televisión CNN les cortan la señal a la que empiezan sus emisiones. Es decir, son golpistas, son dictadores, y, de acuerdo a la tesis que encabezaba el artículo, estos sí, censuran la información. La parte falsa del aserto inicial es que en democracia el control de la información no se haga censurando sino manipulando. Hoy se ha sabido que el President de la Generalitat valenciana está a las puertas de ser juzgado por su implicación en el "caso Gürtel". El juez que investiga este sumario por presunta corrupción política del Partido Popular ha emitido un acto según el cual aprecia indicios suficientes de delito cometidos por Francisco Camps, y su "número 2" en el PP, Ricardo Costa. El juez José Flors ha ordenado que se transforme la tramitación judicial en marcha en un procedimiento bajo la Ley del Jurado. Pues bien, la televisión autonómica valenciana, Canal 9, ha censurado la información. No solo la ha censurado, es verdad, también la ha manipulado, pero la censura es evidente. Canal 9 ha colocado la información sobre el "caso Gürtel", es decir, sobre la decisión judicial de juzgar al President de la Generalitat valenciana, en la posición 28 de su informativo del mediodía. Ha sido un breve de 32 segundos con este texto: "El magistrat del Tribunal Superior de Justícia de la Comunitat Valenciana, José Flors, ha decidit mantindre la tramitació del procediment que segueix contra Francisco Camps, Ricardo Costa, Víctor Campos i Rafael Betoret, en apreciar indicis racionals de cohecho. Esta resolució del jutge instructor es recorrerà en apel•lació davant la Sala Civil i Penal del Tribunal Superior de Justícia. Les parts, que encara no han sigut informades d'esta resolució, hauran de comparéixer davant el jutge el dia 15 de juliol. La direcció nacional del PP ha reiterat el seu total suport a Francisco Camps".

Este es el video tal cual ha salido en pantalla:



La nota en cuestión, que no iba entre los titulares del día, ha aparecido cuando el informativo ya llevaba en pantalla 40 minutos, situada entre una noticia del encuentro entre los presidentes de Rusia y Estados Unidos sobre temas de desarme que duraba 61 segundos y la toma de posesión del nuevo director del Centro Nacional de Inteligencia que duraba 81 segundos. A efectos de audiencia, recortar una información tan destacada hasta dejarla en 32 segundos, colocarla entre una noticia de internacional y otra de nacional, ubicarla fuera de un bloque temático coherente, dejarla fuera de los titulares de la jornada y, como en anteriores ocasiones, no explicar en que consiste el caso de corrupción del que se está hablando es simple y llanamente censura. Como lo es que la única declaración emitida sobre el tema haya sido la de la Secretaria General del PP, María Dolores de Cospedal, ratificando su confianza en Camps y que se hayan obviado las muchas voces que desde diferentes partidos políticos se han expresado en contra del President valenciano. En cuanto a la manipulación, ésta se evidencia en el hecho de que la noticia se ha presentado como una simple continuación del proceso judicial escondiendo que se trata de una decisión trascendental del juez, no se cita los cargos que ocupan las personas encausadas y lo que se destaca es que la decisión judicial será recurrida y que las partes todavía no la conocen. No aparece el término corrupción, ni se habla de la existencia de trajes regalados a Camps, ni se menciona a la empresa Orange Market, ni que Francisco Camps es el primer President de la Generalitat imputado judicialmente, todo datos que resultarían imprescindibles si se pretendiera que el espectador comprendiera de lo que se está hablando y su importancia. Más allá de todo esto, el ejemplo mayor de manipulación es lo que se hace en el texto con la calificación del delito del que se acusa a Francisco Camps: se habla, y recordemos que Canal 9 emite en valenciano, de un delito de "cohecho", un término que no existe. El "cohecho", en valenciano, es "suborn". Resulta muy claro que, aun al precio de usar una palabra inexistente, no se ha querido utilizar el término "suborn" porque todo el mundo podría entender de que se está hablando, en cambio "cohecho" nadie sabe lo que quiere decir. Así que, lo dicho, si la censura corresponde a las dictaduras, hay casos de regímenes democráticos con prácticas propias de dictaduras. Creo haber expuesto un ejemplo. El tratamiento informativo que este mediodía ha ofrecido Canal 9 del "caso Gürtel" combina manipulación y censura y la noticia se ha emitido siendo Director General de RTVV, Pedro García, quien por cierto también aparece, junto a Francisco Camps y los demás, en el listado de personas supuestamente destinatarias de los trajes regalados por la trama corrupta; Director de Canal 9, Anxo Quintanilla; Directora de Informativos, Lola Johnson; Jefa de Informativos, Maite Fernández, y Director del "Noticies 9 1a. Edición", Josep Magraner.

jueves, 2 de julio de 2009

La política del doble lenguaje

Ya lo sabemos: en política el doble lenguaje es norma; parece de uso obligado entre diputados, senadores, consejeros, alcaldes y cargos parecidos, por más que en la vida "de los normales", en la vida civil, sea una manera de proceder muy mal vista. Pese a su carácter tan extendido en el ámbito político, personalmente creo que es siempre una prueba de poca fiabilidad, pero llevado hasta donde lo arrastra el PP, el doble lenguaje resulta, simplemente, una muestra evidente de falta de vergüenza, burla a la inteligencia de los ciudadanos y carencia absoluta de sentido democrático.
Lo estamos viendo en Benidorm. El gobierno local del PP se ha quedado en el filo de la navaja porque uno de sus concejales, José Bañuls, el que le da la mayoría absoluta, se ha pasado al grupo mixto. El fantasma de una moción de censura ha aparecido y los populares no se resignan. El alcalde Manuel Pérez Fenoll dice que "no hay razones objetivas para presentar una moción de censura", el senador Agustín Almodobar lamenta que "nos haya engañado", Esteban González Pons resumió su opinión con una concluyente apelación a "que devuelva el acta" y el estrambótico número 2 del PP valenciano, Ricardo Costa, dijo estar tranquilo y completamente seguro de que "los socialistas no romperán el pacto antitransfuguismo". Lo dicen ellos y lo dicen en La Marina donde los populares han conseguido gracias a transfugas las alcaldías de Denia, La Vila Joiosa y La Vall de Laguart. Lo dicen ellos y lo dicen en Benidorm donde Maruja Sánchez sigue cobrando del erario público, ella y su familia, desde aquel día de 1991 cuando abandonó el grupo socialista, se pasó al PP y colocó en la alcaldía, y en la rampa de lanzamiento de su carrera hacia el tesoro, a Eduado Zaplana.
Doble lenguaje como el de Rita Barberá que, después de que la Fiscalía Superior de la Comunidad Valenciana haya decidido archivar una causa contra ella por presunta malversación de caudales públicos en una permuta urbanística con el Valencia CF, ha dado rienda suelta a su indignación. Barberá ha reclamado a la oposición socialista que pida disculpas, ha preguntado que quién le va a reconocer el perjuicio y restituir el daño; por su boca han salido rayos y centellas, dice haber visto pisoteados sus derechos y ser objeto de una persecución por parte del Gobierno Zapatero. Por gritar que no quede. La alcaldesa de Valencia parece no reparar en el hecho de que la denuncia en cuestión no era cosa de sus opositores políticos sino de un grupo de vecinos, ni en que precisamente del Gobierno Zapatero depende el órgano que ha decidido archivar la causa, tampoco le merece más atención que los socialistas no hayan llevado sus críticas más allá de pedirle que "aclare las posibles irregularidades ya que la transparencia muchas veces se echa en falta en la ciudad". Y todo con su PP haciéndole el coro. El mismo PP que en el caso del alcalde de Elche, Alejandro Soler, y las facturas del Partido Socialista cargadas al Ayuntamiento, sí fue el partido denunciante, sí acusaron a Soler de meter la mano en la caja y, una vez archivada la causa, siguen pidiendo su dimisión. Afirma Ricardo Costa que "Soler debe dimitir por decencia y dignidad política" y anuncia que habrá recurso ante el Tribunal Supremo pese a que el auto judicial de archivo indica que "no cabe recurso alguno".
Como en la dimisión de Alberto Saiz al frente del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Me revuelve las tripas oír a Soraya Sáenz de Santamaría, seria y trascendente como si sus palabras tuvieran algún valor, aplaudiendo el relevo de Saiz, "que se debería haber producido antes para evitar el desgaste y la pérdida de crédito del organismo"; como si a ella, como si al PP, le importara un bledo el prestigio de las instituciones. Hace unos días su gracioso portavoz Esteban González Pons aseguraba que el espionaje español estaba en manos de Mortadelo y Filemón, y a continuación esbozaba esa media sonrisa con la que suele acompañar sus ocurrencias. El desgaste de las instituciones, a los populares les trae al pairo, si no actuarían como actúan, si algo les importara en lugar de gastar tanto doble lenguaje ofrecerían el doble de responsabilidad.