lunes, 1 de junio de 2009

Los políticos y la información secuestrada

Aburriendo a los votantes, decía hoy Forges en su viñeta de “El País”. Eso es a lo que se dedican los políticos en esta campaña electoral de las europeas del día 7 de junio. Aburrir hasta la nausea, hasta la pena, hasta la vergüenza. Su mundo es una especie de campana de cristal que sostenemos entre todos, que existe por quien la sostiene pero que ha conseguido invertir el sentido de las cosas. Miro a los políticos, les escucho discutir, los oigo argumentar y me da la sensación de que nos tienen secuestrados, de que se han hecho los amos del país “del no hay más remedio”, del “esto es lo que hay”. Todo para el pueblo pero sin el pueblo, como aquella descripción del despotismo ilustrado que nos descubrieron en el bachillerato, pero más a lo bestia y disimulando. Han organizado a nuestro alrededor un sistema de poder complejísimo, paralelo a nuestro día a día, pero que nada tiene que ver con el mundo real. En el mejor de los casos, los puntos de encuentro no son otra cosa que vías de contaminación: en el mundo de los políticos la verdad tiene menos valor que en el real; los principios cuentan menos; los que piensan molestan y los que no, se promocionan; se desconfía de todo porque los más cercanos son los más peligrosos, y los fines justifican los medios. El mal ejemplo es su mayor aportación, la más constante. Se rasgan las vestiduras por como van las cosas cuando ellos son los principales responsables.
Los que vemos el mundo de los políticos desde fuera nos quedamos sin saber mucho de lo que pasa, en realidad, no nos enteramos de casi nada. Sabemos solo aquello que nos dejan saber. Por esta razón los indicios, las sombras de los hechos, son muy importantes, porque nos indican donde está lo cierto, nos desvelan que tras las buenas palabras, las buenas intenciones y los compromisos no hay más que trampas, excesos, egoísmo y ambición.
Todas las campañas electorales van acompañadas de la toma por parte de los políticos de los informativos de las televisiones y radios públicas. Se reparten los minutos de información electoral de los telediarios como si una cosa y la otra, las elecciones y los informativos, digo, solo les incumbieran a ellos. Los consejos de administración de los distintos medios públicos deciden de cuánto espacio dispondrá cada partido dentro de los informativos, despreciando absolutamente la labor de los periodistas. Como si se tratara de los clásicos micro-espacios de propaganda electoral. No importa dónde está la noticia, no importa que lo dicho sea o no sea de valor, no importa el tema, no importa nada. Solo vale lo que ha decidido el partido de turno: quiero tantos minutos de tal acto, hablando de tal cuestión, que salga tal político y no tal otro, que dure tanto tiempo… Y el periodista a cumplir órdenes. Y el periodista que no puede decir dónde está la noticia, ni cómo enfocarla, ni cómo redactarla. Nada. Los periodistas de TV3, desde hace muchos años, y TVE, recientemente, incluyen en sus informativos, en todos, una aclaración en la que ponen de manifiesto su disconformidad con el tipo de información electoral manipulada que se ofrece, pero los políticos no se dan por aludidos. Ninguno. Ni los del gobierno, ni los de la oposición. Para que luego, unos y otros, nos digan que están por el respeto al trabajo de los periodistas, contra la censura, que ellos no pondrán nunca la información al servicio de sus intereses, vamos, anda, menudos demócratas, como para fiarse.
Los políticos tienen la curiosa manía de no estar cuando deben y, en cambio, meterse donde no les corresponde y empeorar las cosas. Da pena verles discutir sobre los debates electorales. Deciden los planos de cámara, los decorados, los temas, los tiempos, no dejan interrumpir al que habla. Y nos venden el espacio como debate. No entiendo como hay periodistas que se prestan a moderarlos, si lo hacen todo nuestros políticos que pongan de moderador al presidente del parlamento de turno, y si no, una alarma que conceda y retire turnos de palabra. No se necesita más. En este sentido, Canal 9, la televisión pública valenciana, es todo un ejemplo de debates trucados. Todo está pautado. El debate es tan falso que no es que no haya posibilidad de interrupción, es que no se hacen ni contraplanos. Cada político participante suelta su discurso durante el tiempo que ellos mismos han acordado y durante ese periodo no aparece en pantalla otra cosa que su plano frontal, aun que aluda a algún otro debatiente (o lo que sean). Nunca he entendido como los partidos de oposición aceptan el modelo, cómo se prestan a ser figurantes en un paripé invisible que no sirve para otra cosa que para consolidar, en el caso valenciano, el dominio absoluto que el PP mantiene en la agenda social pública. Incluso la tan supuestamente trasgresora Esquerra Unida pasa por el aro cual numerario del Opus Dei. Jamás he comprendido por qué no rompen el modelo, por qué no se rebelan, ya sea mientras negocian cómo se hará la información electoral o, al menos, en la grabación de los supuestos debates (no son en directo, claro). Si no lo hacen por la democracia, por la libertad de expresión, por respeto a los ciudadanos, al menos lo deberían hacer por sus propios intereses partidistas, pero ni eso, parece que les puede más la pertenencia a la casta, su kugar al sol en la burbuja en la que viven.
Hace unos días, Andrés Perelló, candidato socialista en las listas de las próximas europeas, antiguo participante en los debates de “Crónicas Marcianas”, dio en Canal 9 un paso, timidísimo paso, en la dirección de poner en evidencia el espejismo de información democrática que se pretende ofrecer cuando se acerca unas votaciones.Perelló se salió del guión. Gracias. En el video que sigue puede verse su intervención. Algo es algo. Su partido podría ser un poco más consecuente, más valiente, más imaginativo y llevar su disconformidad más allá del gesto individual de Perelló, a acciones más efectivas. Quedamos a la espera.



1 comentario:

Anónimo dijo...

Como Perelló era muy bueno, tenia iniciativa y no era un "político al uso":

- Primero se le prejubiló con cargo de Senador
- Segundo se le jubila directamente en Europa

Las maquinarias de los partidos son implacables a los que se salen "del guión", CARRETERA!!

Un saludo

Un abrazo